Valeria Bertuccelli: "La culpa mueve montañas"

Luce frágil y sin embargo exuda potencia creativa. Se sonríe suavemente pero desata carcajadas con sus anécdotas. Piensa, hace silencios, rebobina su pensamiento y sin buscar aprobación, dice desde el lugar humilde del "a mí me parece".

Valeria Bertuccelli se ganó el lugar de una de las mejores actrices del cine argentino. No tiene nada más que demostrar. Es así. Y sin embargo, asume la redacción, la actuación y la codirección -junto a Fabiana Tiscornia–  de La reina del miedo para probarse el nuevo rol de alma mater de una película de autor, sin la estridencia del gag de la Tana Ferro o la exuberancia de hacer dupla con Adrián Suar en Me casé con un boludo.  Gana. Gana mucho en luminosidad interpretativa, en tonos y enfoques de su cámara, gana en lo que todos sabíamos y que necesitamos decir: es de las mejores.

"La culpa mueve montañas", le dice a Infobae Cultura.  "Yo creo que uno por culpa, por culpa bien podés ir a lo mejor, por culpa mal podés destruirte, destruir a otros. Pero la culpa tiene también creo que son esos sentimientos, la culpa, el miedo ¿no? Te pueden llevar a lo mejor o te pueden llevar a lo peor", explica haciendo referencia a ese sentimiento que su personaje, la actriz Robertina padece (¿padece?) en la película.

En la entrevista, cuenta su experiencia relacionada con la ficción  acompañando a amigos que iban morir y se atreve a posar sobre esas despedidas una mirada distinta.  "China (Zorilla) una vez me dijo una frase de su mamá antes de morirse, que ella estaba al lado, y que le dijo: 'que curioso hija, mira como el miedo da paso a la curiosidad'", cuenta y rememora al gran colega Alejandro Urdapilleta: "el día que él se murió, estábamos en el entierro todos llorando a mares y bajó el cajón y tirábamos tierra y yo me acordaba de él diciendo cuando venía a casa, se tomaba algo y decía: 'Necesito algo sagrado'. Yo ese día, bajaba el cajón y tirábamos tierra en una tremenda ceremonia, decía acá tenés más sagrado que nunca".

La reina del miedo es letra y música de Bertucelli aunque en lo formal la bella banda sonora sea de su pareja Vicentico. Es una película de familia: la propia casa de Tina, su protagonista, fue el hogar de ambos y el árbol del film, su propio cerezo.  Con Valeria conversamos de todo esto y mucho más:

Cuántas veces viste la película  desde los créditos del principio hasta los créditos del final.

— Y, creo que ya la vi doce veces.

¿Y?

— Y me gusta, a mí me gusta, me gusta mucho. Estoy contenta pero aparte porque quiero decir que me gusta también es no solo ponerme a hablar yo bien de la peli si no que es muy lindo hacer una película. Es muy lindo concretar. O sea, no sé, ayer mi hermano iba a ir a no sé dónde y le quería mandar a ver dónde estaba y me dice: "No puedo creer que la película está en cartel." Hubo un momento que yo me senté a escribir, que estaba escribiendo ahí sin saber a dónde va, que uno está medio si está bueno o no, si estás perdiendo el tiempo, si te estás perdiendo y dejando algo y si vale la pena lo que estás haciendo y llegar a que la película esté en cartel es muy emocionante.

La otra vez cuando te preguntaba decía "vendé la película", "De qué va la peli" y te costaba. Ya la viste doce veces, ya empieza a funcionar muy bien. ¿De qué va la peli? Para el que nunca la vio y te está viendo ahora.

— La peli es una mujer que… básicamente si tuviera que simplificar mucho es una mujer que vive aterrada pero que es muy valiente y que se da cuenta que es necesario destruir todo para poder ser quien uno es. La película habla de la importancia de estar parado en el lugar correcto. Que es muy difícil, que es algo que yo siento que intento ir hacia ese lugar pero que por ahí llegaré al lugar correcto cuando sea viejita, pero que mientras tanto es muy importante darte cuenta cuando estás en el lugar equivocado. Que cómo estar en el lugar equivocado y forzarte a eso te puede lastimar tu espíritu, el de los que tenés alrededor. De cómo vale la pena que a veces se caiga lo que se tiene que caer. Por eso te digo destruir todo para poder ser quien uno es. Porque hay una verdad detrás de eso y lo importante es ir detrás de la verdad. El personaje está como una especie de… Arranca la película en una especie de sinsentido que es si la vida es esto me queda corto, hay algo que no puede ser que sea así. Y creo que durante toda la película. La película habla del miedo pero el miedo como transformador ¿no? El miedo te puede paralizar o te puede sacar una fuerza que decís bueno, a ver, tengo que, y sacas una fuerza que ni vos sabías que tenías y después de pasar por eso sos otra persona.

Hay un momento –no vamos a develar nada de la trama- en donde tu personaje dice: "la culpa es todo", y me parece que la culpa atraviesa desde el principio hasta el final. La culpa como miedo peo también la culpa como energía para adelante ¿no? ¿La culpa es todo?

— La culpa mueve montañas (risas).

Será el título de esta nota: "La culpa mueve montañas."

— La culpa mueve montañas. Sí, yo creo que uno por culpa, por culpa bien podés ir a lo mejor, por culpa mal podés destruirte, destruir a otros. Pero la culpa tiene también creo que son esos sentimientos, la culpa, el miedo ¿no? Te pueden llevar a lo mejor o te pueden llevar a lo peor. La culpa es una energía y bien usada está bien porque la culpa muchas veces es conciencia, es piedad, compasión. Ubica, muchas veces sentís culpa porque decís cómo puede ser que yo esto y…

Y te baja, te baja de vuelta.

— Y te baja y está bien y hay veces que hay una culpa desmedida que decís pero no es lo mejor la culpa acá.

Hacer todo por culpa de la otra es casi venenoso ¿no?

— Sí, sí. Por eso digo, la culpa, la culpa de tantas cosas, la culpa religiosa, la culpa que viene de herencias ¿no? No es de la mejor. Pero hay otra, por eso igual que el miedo también tiene algo de eso, el miedo puede ser cualquier cosa, te puede paralizar pero también es una tensión. Cuando sentís miedo muchas veces es que estás atento a algo. Entonces son todos sentimientos que pueden ser, que pueden también ayudar, y que tienen que ver con la percepción también de las cosas.

Te leí en varias notas decir que había mucho de miedo y de culpa en Bertuccelli in person.

— Sí.

¿Y hoy qué te da culpa?

— Hoy estoy con poca culpa, no estoy con tanta culpa. Igual que estoy con menos miedo también. Pero me da culpa, no puedo evitar que… Uno lo dice y se siente que no lo quiero decir porque sos un demagogo pero te sentís que te da culpa tener al lado de otros que no. O sea, creo que la pobreza debería darnos culpa a todos, y ya sé que está mal que lo diga pero hay un punto en que digo somos todos responsables. O sea, lo lindo sería que todos cada vez nos sintamos más responsables de todo. Yo el otro día cuando vos en tu programa que fui y que hablábamos, te acordas que empezamos a hablar del feminismo y hablamos de las mujeres, y rápidamente terminamos hablando de los hijos. Y yo pensaba una frase que últimamente me la acuerdo mucho, que es una frase de los 70, es que es cría bien a tus hijos. No sé si te acordas en los 70.

Sí claro.

— Era una frase que era… Y pensaba que es como la frase, tendría que ser la frase del momento cría bien a tus hijos. Pero porque tus hijos no son solo tus hijos de sangre si no uno muchas veces en el trabajo tiene relaciones que son tus hijos, que están aprendiendo y que les enseñas con amor. Y tenés una relación. O en la calle te encontrás con gente que ese podría ser tu hijo. Y todos tendríamos, pensaba, que tener todos esos ¿no? Así como hay veces que uno adopta madres, no sé, relaciones, o padres. Bueno, me pongo por ahí muy ingenua.

Te ponés maravillosa, le robo a uno de los chicos de acá que me decía fue muy inspiradora. Y me parece que está muy bien. Te decía a vos es muy inspiradora porque tengo la impresión de que es motivadora para todo el que no está no arranco, tengo que seguir haciendo lo que se espera de mí o lo que… De lo que fuera. Es decir, en mi casa como hijo, en la profesión como tal y qué sé yo qué. ¿Sentís que Tina tiene esta cosa de decirle a los tipos mira que hay un punto que depende de vos? O sea está bueno que tomes nota, pero la queja no transforma.

— Sí, sí. Es lindo eso que decís, sí. Creo que sí. Sí, sobre todo, ahora pensaba en el miedo mezclado con la culpa, esto de que no te dé miedo. Que muchas veces uno hace algo que después los de alrededor te dicen sabés que fue duro en el momento pero después lo pensé y está bien, o tenías razón, o había que hacer ¿no? Y que por ahí era una situación que era difícil. Pero que después se agradece el ser verdadero, con uno ni que hablar, es totalmente sanador, y con los demás.

Claro.

— Sí, tiene algo de eso el personaje. Aparte es en un punto muy anti heroína, o sea es como un desastre ella. Va detrás de la verdad pero es un desastre. O sea la verdad es que deja todo y va tratando de cumplir con todos y sin embargo tiene la sensación de que no logra estar en ningún lugar.

Y para desde el éxito, qué sé yo, no sé cómo decirlo, parada desde un reconocimiento profesional, esto se llama éxito normalmente. Y sin embargo…

— Nada le sirve.

Nada, hay como una cosa de una angustia. Hay un sobrevolar muy poético del miedo a la muerte, aunque haya hechos muy especiales. ¿Qué te pasa a vos con la muerte?

— Y bueno, acompañé a un par de personas muy cercanas. Estuve muy, muy cerca. Y primero la muerte tiene esa ridiculez que todos nos sorprendemos cada vez que alguien que se muere, como si no fuera que nos vamos a morir todos.

Quiero informarles a todos los que nos están viendo…

— Que nos vamos a morir todos (risas). Pero después tiene eso que es un contacto tan fuerte cada vez que estás cerca y lo vivís de cerca y entras en un estado, es raro que lo diga, pero lindo cuando estás con alguien que está atravesando ese momento. Yo me acuerdo que una vez China Zorrilla, yo trabajaba con ella en Gasoleros, y China que no para de mandarte unas frases increíbles todo el tiempo. Que no paraba. Bueno, que lindo ¿ves? Hay gente que sigue viva porque si sos grande en tu vida…

Por ahí no me niego…

— Sí, para siempre.

Por qué una convención del idioma me va a quitar que siempre viva.

— China una vez me dijo una frase de su mamá antes de morirse, que ella estaba al lado, y que le dijo: "que curioso hija, mira como el miedo da paso a la curiosidad." Como si fuera que un rato antes de morirse más que aterrada le daba cierta curiosidad.

¿A ver?

— Me parece… Y uno cuando acompaña a alguien así cercano te ponés que estás y bajas y compras una Coca, una comida mientras estás ahí, o cosas ¿no? La peli tiene también algunas de esas, qué sé yo, y estás más vivo que nunca, con una conciencia de la vida que decís ay para, tengo que seguir viviendo así siempre, con esta conciencia. O sea lo que es estúpido cayó, lo que es importante está vivo. Y después la vida te corre y te lo olvidas rápidamente hasta que de nuevo estés en una situación así. Como lo difícil que es vivir esa situación. Bueno, los hindúes lo tienen muy claro.

Claro.

— El libro tibetano de la vida y de la muerte y desde chicos hablan de la muerte porque eso te hace vivir la vida…

Como lo dijiste te lo tengo que afanar y si no tengo que volver a ver la nota y recuperar, lo estúpido cayó…

— ¿Recién qué dije?

— Recién dijiste que cuando estás en ese estado lo estúpido cayó…

— Sí, lo estúpido cae y lo importante está vivo.

— Eso es.

— Sí.

Es esto. ¿Y a vos te pega el miedo por tu muerte propia?

— Por momentos, por momentos.

— Te salió Tina, acá apareció una Tina.

— Sí, por momentos. Por momentos me olvido. No con la muerte misma sino con que uno dice quiero ver hasta los bisnietos.

— Qué es esto, a ver, qué parte no entienden.

— Sí. Pero a la vez siento eso. A mí me pasa mucho, bueno, hay una frase de Urdapilleta también en la película, Urda por ejemplo, me gusta que estemos hablando de la muerte alegremente.

— Pero claro, pero claro.

— Urdapilleta, a quien admiré y me inspiró y me enseñó muchísimo, el día que él se murió, estábamos en el entierro todos llorando a mares y bajó el cajón y tirábamos tierra y yo me acordaba de él diciendo, venía a casa, se tomaba algo y decía, estábamos en verano, él en cueros, y decía: "Necesito algo sagrado." Necesito algo sagrado me decía. Yo ese día, bajaba el cajón y tirábamos tierra en una tremenda ceremonia, decía acá tenés más sagrado que nunca.

Claro.

— Yo lloraba mucho y había una señora grande que no la conocía y que dijo: "no llores, olvidate, Urdapilleta sin cuerpo ahora agarrate."

Que hermoso.

— Para mí Urdapilleta sin cuerpo dije sí ¿viste? Yo hacía teatro y muchas veces antes de salir al escenario era Urda… ¿entendés?

Claro, acá está el cuerpo.

— Sí, y China. Y digo, esa idea de que si transitas la vida tu espíritu…

Ya está.

— Queda para siempre para conmover a todos, para inspirar, para motivar. No por solo ser actor eh, la abuela, el tío ¿no? Los que creamos.

Sí, sí.

— Si dijiste algo, una mirada, un gesto.

— Y ahí está. Hablame del señor compositor de la música cómo se portó, cuán obsesivo se puso y todo esto.

— Se puso muy obsesivo. Se portó genial porque…

Aclaremos, aclaremos.

— Sí, Gaby, Gabriel, Vicentico para los que lo conocen de músico. No, Gaby que leyó el guión, imaginate, iba escribiendo escenas y se las pasaba así, y ya mientras yo escribía iba pensando cosas diciéndome estaría no sé qué, y pasándome cosas. La música, aparte él veía lo que iba editando, Rosario Suárez es la editora y los fines de semana íbamos viendo lo que iba editando durante el rodaje también ¿no? Más allá de que después nos metimos en dos meses de edición profunda. Pero entonces Gaby también veía y mucho componía sobre lo que iba viendo. Y había compuesto cosas hermosas y sin embargo estábamos como a cuatro días de terminar de editar y decía: "Esperen, les mando algo más que está buenísimo." No, pero es que está genial." "No, pero por favor escúchenlo porque creo que es mejor." Y lo escuchábamos y es la música que quedó ahora en el teatro por ejemplo la mandó cinco días antes.

Es hermosa.

— Es hermosa la música del teatro. Para mí completa la escena de una manera, o sea, eso, no sé, insistía dale, dale, escúchenla y escuchamos eso tres días antes de cerrar la edición. Es re linda la música.

Es re linda, yo te confieso que la vi dos veces a la peli y la segunda vez, de cholulo, de ponerle la oreja especialmente, y es hermosa. Hay músicas que trasladan el alma de Tina de manera muy particular. Y cuando la vieron a verla juntos, no sé, ¿se sentaron a verla juntos en familia?

— La vimos… La verdad es que la primera vez que estuvo terminada, terminada, la vimos corriendo porque nosotros con Guido Berenblum, que es el sonidista de la película, que es muy genio, estábamos… La película nos habían dicho que había entrado a Sundance sabiendo que faltaba la mezcla de sonido y corrección de color. Y nos quedaban cuatro días que teníamos que terminar y teníamos que mandar la peli, sobre todo para que esté allá, con lo cual fueron unos días que eran las 2 de la mañana y nos encontrábamos al otro día a las 8 y ya no dábamos más. Y cuando terminamos la fuimos… Terminamos y al otro día fuimos a chequearla todos, Gaby estaba de viaje y éramos Guido, un par de productores, yo y alguien más de sonido, la chequeamos, dijimos está bien, se sube la peli al avión y se fue a Sundance y Gaby ahí no estaba. Pero ni bien volvió ya la vimos todos.

— Claro, porque entre tanto ganó en Sundance, o sea agrandate. Debe haber sido potente esa cosa que te llamen. ¿Qué es, el clásico llamado que te llaman y te dicen que ganaste?

— Sí porque aparte lo que me dio pena es no haber estado ahí porque nos fuimos… Es un festival muy lindo y mucho más largo de lo que son los festivales normalmente. Nosotros argentinos teníamos pagos los días que se proyectaba la película, no nos podíamos quedar hasta el final, porque no…

No daba.

— No nos daba el presupuesto. Y me daba vergüenza decirle a los chicos pero miren si llegamos a ganar un premio, no vamos a estar, qué sé yo. Dije bueno, ya está. Con lo cual estuvimos esos días y después yo me fui a Nueva York que estaba Gaby mezclando la música de la película, porque va a salir el disco de la música, y estaba con Vicente, mi hijo más chiquito. Estaban mezclando y estaba ahí y terminó el festival y me llamaron para decirme que había ganado el premio y que me invitaban si quería ir a recibirlo. Pero ya no llegaba, eran como 6 horas de viaje, las combinaciones, entonces ya no llegaba. Me dijeron manda video. Yo estaba como ni lo van a pasar, esto es seguro de esos premios que quedan. Viste cuando te enteras los premios que se dieron.

Sí, los que te graban, por ahí, no sé, tele y radio te la pasan al final y nunca salís, claro.

— No, de hecho le decía a Santi ¿pero qué, es un premio consuelo? ¿Cómo premio consuelo? Me decía. No, fue genial.

Y el video salió y todo, fue a redes.

— Y después lo vi por YouTube. Fuimos a festejar esa noche con Gaby y con unos amigos, una amiga directora también que estábamos en Nueva York y lo vimos por YouTube y sí salía.
Aparte fue re bien recibida la película en Sundance. Mucho cariño. Me dio risa porque el día que presentaban la película, es una sala hermosa, gigante, donde están todos y todos los otros directores de las películas, el jurado y no sé qué y es como muy emocionante, y pasan primero como un corto tipo "Sundance, la familia, tu familia, la familia del cine." Y yo pensaba como sí, sí. A la mitad de eso, y siempre hay un jurado que es el que presenta las películas que van y otros los que premian ¿no? Pero te presenta tu película de los que eligieron el que más hizo fuerza para que estés, con lo cual el que te presenta es alguien que ya lo amas. Y habló hermoso, dijo unas cosas increíbles y la sala también fue re bien recibida. Y a los minutos era esta es mi familia para siempre.

Ya estabas, ya estabas.

— Amo a la familia de Sundance (risas).

Que bueno.

— Sí, sí.

Que bueno.

— Es muy lindo festival.

Valeria, qué es el éxito.

— Y, el éxito es ser feliz. Poder ser feliz.

Eso es.

— Sí, es eso. Es ser feliz con lo que tengas en el momento que tengas, no estar ni aspirando ni disfrutando porque lo lograste sino con lo que tenés.

¿Y la notoriedad qué es? La fama, qué sé yo cómo cuernos llamarlo.

— La notoriedad o la fama es más una circunstancia. Una circunstancia que te puede pasar más, menos, por momentos. Podés estar más o menos famoso, podés ser más o menos notorio según lo que estés haciendo, sobre todo ahora que todo es una velocidad y me parece que es una circunstancia, uno de golpe puede ser menos famoso y haber sido conocido pero estar mucho menos… O esto, o menos notorio e igual ser muy feliz.

Claro.

— Y podés obviamente, es muy de película de Hollywood lo que digo, pero…

Pero es.

— Pero podés estar siendo muy exitoso y no estar pasándola bien y no ser feliz.

Bueno, Tina un poco.

— Tina es básicamente eso.

¿Te dio miedo, culpa, eso de abandonar los personajes que vos sabés que son recontra taquilleros y la gente adora, salir de una Tana Ferro y animarte a una Tina? ¿Te daba miedo eso?

— Sí sentía que, no quiero decir porque sea el gran riesgo que no sé qué pero bueno, es una peli de autor, es otra cosa, es un personaje… Y lo que tiene de comedia vos viste, es como más chico, más absurdo, es un amor… Un amor. También es un amor. Pero es un humor más absurdo y más melancólico. Sí, obvio, re puede pasar que los que van para verme a mí digan devuelvan la plata (risas), por verme a mí en esas comedias ¿no? Pero a la vez me parecía que, y me pone re contenta el buen arranque que tuvo la peli porque no tenía ganas de subestimar, de pensar que la gente solo tiene ganas de reír, que yo me vuelvo loca también de hacer humor, soy lo más payaso y vivo haciendo, me encanta también hacer eso y me divierto mucho, no es que peleo con eso. Pero me parecía que también seguro a la gente también le dan ganas de ver algo que se emocione, que se ría más suave, no sé, a mí me gustan también esas películas, y que valía la pena si iba a hacer semejante esfuerzo hacer lo que quería.

Claro. Bueno, hacer lo que querías como quiere el personaje. Hablale al que dice y no, ¿sabes qué pasa Bertuccelli? Porque es exitosa, está casada con Vicentico, trabaja en la tele, yo no voy a poder hacer todo eso. Hablale a esa gente que te está diciendo eso.

— Al que no voy a poder todo eso qué decís.

Porque ella que viva, ella dice que se puede porque es Bertuccelli, está Vicentico, trabaja en la tele, la conoce la gente.

— No, no, no, no, se puede todo lo que uno quiere. Se puede todo lo que uno quiere de verdad. Es perseverancia. Es perseverancia y es saber que es eso lo que querés, porque entonces lo podés transmitir con… Si está lleno de historias de gente donde decís la situación que tenía era la más difícil del mundo e hizo eso y estamos hoy todos viendo. En distintas áreas eh, no digo en la actuación. No, me parece que de verdad saber lo que querés es muy importante. Yo creo que hoy en día, no sé, pensando en los jóvenes también ¿no? Como la importancia de que haya algo que quieras hacer de verdad, algo que te distraiga de las demás cosas que digas no veo la hora. Yo me acuerdo ese momento cuando estaba escribiendo me había agarrado algo que no veía la hora de volver a casa porque me quería sentar a escribir. O sea necesitaba estar ahí. Lo veo, no sé, a mis hijos que les pasa mucho con la música, que les empezas a hablar y es ah, ah.

Te estoy hablando (risas).

— Pero tener algo que te atrape de verdad, que no tenga que ver con las redes (risas), es como que te pase algo vivo, no virtual.

Con seres humanos.

— Que te entusiasme, es muy importante, sea lo que sea. Y si te pasa eso llega y lo podés hacer seguro.

María Fiorentino hacía un espectáculo unipersonal que era muy lindo, hace muchos años, y una vez ella dijo 'el deseo es el mejor arquitecto de la vida'. De ahí en más lo repito, el deseo construye. Pero no el deseo de ganar el Quini quiero decir, que también querría, si el universo me está escuchando. Pero digo, el deseo construye.

— Sí, total, total.

¿Y ahora qué querés? ¿Ahora qué querés?

— ¿Y ahora qué querés Valeria, a ver?

Tenés la película, qué querés.

— No, no, ahora la verdad por un lado quiero como disfrutar de la peli y ver qué pasa con esto, ver qué le pasa a los demás con la peli. Y más a futuro sí tengo ganas de escribir de nuevo y ponerme a dirigir. Y también seguir actuando en cosas de otros me encanta. Eso.

¿Venís al teatro ahora pronto, vas a hacer algo, qué vas a hacer?

— No pero me dio risa porque alguien el otro día me dijo 'tenés que hacer la obra de la película'.

¿Se pueden calmar? ¿Se pueden calmar que estoy tratando de disfrutar esto? Claro.

— Claro. Pero…

Estaría re buena la obra, tenés que hacer la obra (risas).

— Sí (risas). Y estaba escrita de hecho la obra, el guión tenía escrito como todo lo que sucedía, era mucho más, y después lo volé porque dije es lo menos importante la obra, lo importante es cómo usa eso, qué le pasa a ella ahí, no importa que veamos qué tipo de obra. Pero me dan ganas también. Pero no sé si no me darían ganas escribiendo también.

Que lindo. ¿Y el árbol, qué hicimos con el árbol?

— El árbol lo volví a plantar y floreció que es… Aparte me da risa que…

¿De verdad?

— Sí.

No importa, a la gente que nos está viendo yo lo siento, vayan y vean la película, si no no entienden ésta parte de la nota.

— Sí, sí, sí, sí.

¿El árbol lo volviste a plantar?

— Sí, lo volví a plantar. Es un cerezo enorme, lo volví a plantar. Y aparte fue un trabajo porque Mariela Rípodas, que es la directora de arte que es una genia, todo el tiempo era… Aparte vos sabés cómo es que no se filma todo, no es exactamente cronológico el rodaje de la peli con lo cual hubo que sacarlo, volverlo a plantar el árbol y Mariela todo el tiempo era la raíz del árbol en toallas mojadas, lo regamos, dónde lo poníamos, que no le dé la helada, que si era invierno, no sé qué, y dijimos si logramos que terminada la película el árbol se vuelva a plantar y florece es que… Y lo plantamos y el árbol brotó.

Y arrancó.

— Y arrancó perfecto. Está plantado en el mismo lugar de donde lo sacamos.

Que lindo. Bueno, contame un poco porque es hermoso el reparto, es hermoso. Digamos, aparte del Puma y de Darío Grandinetti que están allí y todo esto hay personajes hermosos. Contame cómo llegaste a ellos.

— Bueno, está Diego Velázquez que es el personaje del amigo que no puede ser lo que es. Primero que está increíble en la peli. Él es un actor divino. Diego yo lo… Hay muchos, por ejemplo Sary López que hace Eli, la empleada que trabaja en su casa, que fue buscar mucho, mucho, que fue un laburo genial de María Laura Berch que es la directora de casting, que es muy genial María Laura también, y buscamos mucho y cuando apareció Sary la primera vez que la vimos fue como es ella, decía dos palabras y viste que los ojitos son como el gato con botas.

Hermosa.

— Sí. Hubo actores que busqué mucho y otros que no. Diego fue de los que cuando lo escribí pensé…

Era él.

— Pensé mucho en Diego, lo veía mucho. Nos pasó algo que es ridículo pero a los tres días estábamos como si fuéramos amigos de 15 años atrás. Después bueno, Mey Scapola le escribí pensando que eso lo hacía Mey. Darío lo pensé más adelante porque dábamos vueltas pensando cómo era ese tipo de hombre, no porque no supiéramos qué actor sino por dónde pensábamos, cómo imaginábamos que era ese hombre y para mí era re importante como una voz que te transmita. Y Darío aparte de que es un actor genial tiene una voz…

Sí claro.

— Tiene una voz que dice dos palabras y te quedas escuchando. Y con el Puma también.

— Y Saverio cómo apareció.

— Saverio también fue así, casting de María Laura. También, que tenía que ser alguien que diera miedo. Y el Puma también espectacular porque aparte al Puma también le dije busquemos, es re otro tono Puma, "A tus órdenes" me decía. Y nos pusimos a buscar para unos lados que no eran los más directos.

Está bueno, que bueno. Bueno, intentó hacerlo por segunda vez, la otra vez te ayudó Inés Estévez y yo qué sé, haceme la venta, el trailer de tu película, por qué el que te está viendo va a ir a verla. Vendémela.

— Sí, Inés me ayudó bastante (risas). No, por esto que te decía, ganas de ver… Yo creo que la gente, a mí me gusta ir a conmoverme al cine también, a pensar, a quedarme. Para mí una buena película es cuando cuatro días después de haber visto la película te estás duchando y te viene una escena o estás manejando y te vuelve una escena. Si yo llego a lograr eso de alguna manera estoy totalmente chau. O sea, si pasa que después de verla a los días a uno le vuelve eso y te deja pensando o sintiendo algo, no porque haya una gran reflexión sino sintiendo algo o te sentiste acompañado de alguna manera en ese pensamiento o en ese espíritu está más que bien.
Yo creo que es, no sé, creo que tiene algo donde todos nos podemos sentir muy identificados en Robertina. Es una época de mucho miedo y vale la pena atravesarla porque se destruirá todo y quedará lo mejor. Y vale la pena atravesarlo.

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