Un ejemplar del disco exclusivo para la URSS de McCartney
Un ejemplar del disco exclusivo para la URSS de McCartney

Durante la Guerra Fría, era poco lo que se sabía de la vida detrás de la Cortina de Hierro. The Beatles, en la canción "Back In The USSR", incluida en el Álbum Blanco de 1968, mencionaban los lugares comunes de ese país: las montañas, las granjas, la balalaika, el frío y los "camaradas".
Los álbumes de The Beatles, como los de otros grupos occidentales, no fueron editados por el sello soviético Melodiya –controlado por el Estado, como todas las instituciones de la República Socialista– porque eran considerados "polución capitalista". Sólo la canción "Girl" fue admitida en un compilado de 1967 y la discográfica rusa le agregó una introducción de piano instrumental a cargo del compositor ruso Vadim Gamaliya.

La banda sabía que las autoridades los habían prohibido, pero desconocían completamente que a pesar de eso su música había llegado a la Unión Soviética y había producido una revolución cultural silenciosa que hizo temblar las bases del régimen comunista. Al menos eso es lo que dicen los testimonios que recabó el ensayista y director Leslie Woodhead en su libro y documental How the Beatles Rocked the Kremlin (Cómo The Beatles rockearon/sacudieron al Kremlin). Para el músico ruso Sasha Lipnitsky, por ejemplo, "fueron el primer agujero en la Cortina de Hierro". The Beatles lograron atravesar las fronteras y llegar a los jóvenes rusos, que descubrieron no sólo que no había nada malo en ellos sino que eran quienes mejor representaban el sonido de su generación.

Sir Paul, en 1988
Sir Paul, en 1988

Los discos entraban al territorio de la Unión Soviética de contrabando. Los llevaban los marineros que atracaban en el puerto de Leningrado (hoy San Petersburgo) provenientes de Europa y también los diplomáticos y profesionales que tenían autorización para salir del país. Otros grababan las transmisiones que llegaban de la BBC y Radio Luxembourg, la radio privada que se emitía desde el ducado y que tenía el transmisor privado más potente del mundo.

Lo cierto es que una vez que una copia de la música de The Beatles ingresaba a la URSS, se reproducía por todos lados de forma clandestina. Una forma muy original que encontraron para distribuirla sin advertir a las autoridades fue a través de los llamados "Roentgenizdat" ("Huesos" o "Costillas" en ruso), que eran discos hechos con radiografías. Sobre el plástico de las placas de rayos X se podían hacer surcos como en los vinilos, aunque de un solo lado, y como eran flexibles, se podían comercializar fácilmente sin que nadie se diera cuenta. Además, eran muy baratos, ya que se extraían de la basura de los hospitales. La calidad de sonido era horrible, pero para la mayoría de los jóvenes soviéticos era la única forma de escuchar el rock y el jazz de Occidente.

Tanto sacrificio de los fans conmovió a Paul McCartney. Por eso, en 1988 editó un álbum exclusivamente para el público de la Unión Soviética a través del sello estatal Melodiya. Como era de esperar, se llamó Back In The USSR, que en ruso se dice CHOBA B CCCP y se pronuncia "Snova Vee Ess-Ess-Ess-Er". En el resto de los países europeos se lo conoce como El Álbum Ruso.

En 1987, Macca llamó a algunos músicos sesionistas para zapar y tocar clásicos de rock n' roll, canciones de Fats Domino, Elvis Presley y Little Richard, entre otros artistas que influyeron en su carrera. Varias de esas canciones ya las había tocado con The Beatles ("Kansas City"), mientras que otras las había versionado antes John Lennon en su aclamado álbum Rock And Roll (como "Bring It On Home To Me" y "Ain't That A Shame").
Paul incluyó ciertas grabaciones de esas sesiones como lados B del simple "Once Upon A Long Ago" y más tarde de los simples "My Brave Face" y "This One", del álbum Flowers In The Dirt. Recién en 1988 surgió la idea de recopilarlas en un álbum para la URSS, como un gesto de paz y amistad en medio del proceso de apertura que se estaba llevando a cabo a través de la glasnost y la perestroika.

Richard Ogden, manager de Paul, junto a un representante de la discográfica EMI, que editó los discos de The Beatles y de gran parte de su carrera solista, se contactaron con el sello Melodiya y acordaron editar 400 mil unidades de CHOBA B CCCP. Si bien el contrato estipulaba que el álbum iba a tener trece canciones, las primeras 50 mil copias sólo incluían once porque esa era la duración que debían tener los LP en la Unión Soviética de acuerdo a la normativa local (sí, hasta la duración de los discos estaba regulada en la antigua URSS). Sin embargo, a principios de 1989 Melodiya decidió editar las 350 mil unidades restantes respetando la cantidad de canciones establecidas en el contrato y lanzó una segunda edición con trece pistas, que se convirtió en el disco de mayor duración de la era comunista. Rápidamente, esas 50 mil copias iniciales que contienen sólo once temas se convirtieron en las más buscadas por los coleccionistas.

Un ejemplar de un “Roentgenizdat” (“Huesos” o “Costillas” en ruso), discos hechos con radiografías
Un ejemplar de un “Roentgenizdat” (“Huesos” o “Costillas” en ruso), discos hechos con radiografías

La idea de la portada era que pareciera una grabación pirata proveniente de Rusia. Por eso, su diseño fue muy rudimentario: un fondo blanco con una estrella roja, el nombre del artista y del álbum en alfabeto cirílico y una foto de Paul en un estudio de grabación que había sido tomada por su esposa Linda McCartney durante las sesiones del álbum Ram (1971). Fue confeccionada por Michael Ross, un diseñador que estuvo a cargo del arte de tapas de discos de Elton John, The Beach Boys y The Police, entre otros.
Mientras que en la primera edición la contratapa incluía notas del periodista de música soviético Andrei Gavrilov, en la segunda fueron reemplazadas por unas escritas por Roy Carr, editor de New Musical Express, la publicación musical británica más importante. En ambas había un texto de Paul McCartney dirigido a sus fans soviéticos.

El álbum fue un éxito instantáneo y llegó rápidamente a las primeras posiciones del ranking musical del diario Moskovskij Komsomolets. Además, Macca dio una entrevista telefónica para el programa de radio Granny's Chest del servicio ruso de la BBC, en donde respondió preguntas a los oyentes de todos los rincones de la Unión Soviética y se sortearon discos autografiados.

Mientras el público ruso disfrutaba por primera vez de un lanzamiento legal de un beatle, en el resto del mundo la única forma de conseguir CHOBA B CCCP era a través del Wings Fun Club, el canal oficial de ventas por correo de Paul. Sin embargo, no tardaron en proliferar copias piratas. Recién en 1991, dos años después de la caída del Muro de Berlín y cuando colapsó el régimen comunista, el álbum fue editado oficialmente en CD en todo el mundo con un bonus track.

Más cerca en el tiempo, imagen de un encuentro entre Paul McCartney y el presidente Vladimir Putin
Más cerca en el tiempo, imagen de un encuentro entre Paul McCartney y el presidente Vladimir Putin

En 1990 Melodiya le otorgó a McCartney la certificación de Disco de Oro, algo que no existía en la URSS sino que era algo típico de la industria musical occidental y capitalista. Fue otro gesto más de la apertura soviética al mundo y la entrega la hizo en el estadio de Wembley de Londres Victor Alexandrovich Solomatin, director ejecutivo de Asuntos Creativos de la discográfica rusa. En ese mismo acto se iniciaron conversaciones para que Paul diera un concierto en Rusia que recién se pudo concretar trece años después, en 2003, cuando tocó en la Plaza Roja de Moscú para miles de personas, entre ellas Mijaíl Gorvachov y Vladimir Putin.

Hoy en día, CHOBA B CCCP está descatalogado, pero no sería raro que en poco tiempo saliera una reedición, tal como está ocurriendo con el resto del catálogo de Paul McCartney. Todavía hay material inédito de las sesiones de grabación de este disco que los fanáticos esperan poder escuchar en algún momento, entre ellas una nueva versión de "I Saw Her Standing There".

En un país que se enamoró de la música de The Beatles a pesar de su prohibición, en donde conseguir un disco era un riesgo muy grande y había que conformarse con escucharlo en radiografías rescatadas de la basura, finalmente, la gente tuvo su recompensa.

 

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