El Coral Princess en el puerto de Ushuaia, último puerto de la región que le permitió amarrar.
El Coral Princess en el puerto de Ushuaia, último puerto de la región que le permitió amarrar.

El pasado 12 de marzo, Infobae y otros medios de prensa se hicieron eco de decenas de mensajes procedentes desde Ushuaia, que daban cuenta de la inquietud que generaba en la población la presencia de turistas provenientes del buque de bandera de Bahamas “Ocean Princess”, quienes paseaban por la ciudad sin haber atravesado controles exhaustivos en materia sanitaria. Personal de buques pesqueros y trabajadores del propio puerto dieron cuenta de “centenares de personas procedentes de china que caminaban libremente por la ciudad”.

Con el correr de las horas, la situación empezó a esclarecerse y las personas con rasgos orientales no eran chinos sino filipinos y no eran pasajeros sino tripulantes de la embarcación. Pero al margen de que a los efectos sanitarios los requisitos son los mismos, lo concreto es que entre los pasajeros ( aún a bordo de la nave) se cuentan: 647 estadounidenses, 42 argentinos, 449 ingleses, 208 canadienses, 52 alemanes, 28 chilenos, y cantidades menores de ciudadanos de otros puntos de europa y américa latina. Si se incluye a la tripulación, hay un total de 2.590 personas en el buque.

Luego del escándalo mediático desatado por las denuncias de los propios lugareños, desde la autoridad portuaria local se comunicó acertadamente la inexistencia de chinos, pero también se aseguró que los pasajeros habían sido debidamente controlados. Pocas horas después del anuncio, la empresa “Princess Cruisses” anunciaba la cancelación a nivel mundial de sus operaciones por no poder asumir la responsabilidad de proceder a un control sanitario eficiente a bordo de sus buques.

Básicamente, lo que las autoridades locales ( y también las nacionales) no percibieron es que ese crucero había zarpado pocos días atrás desde Chile, lugar al que arribaron vía aérea los pasajeros que se embarcaron para realizar un tour de 14 días que se completaba con recaladas en Ushuaia, Puerto Argentino, Puerto Madryn, Montevideo y parada final en Buenos Aires. Por lo expuesto al llegar a la ciudad más austral del mundo, nadie en la nave, estaba en condiciones de detectar la presencia de un enfermo asintomático a bordo. “Permitir la entrada de ese crucero fue a todas luces un error, expusimos a la sociedad a un riesgo innecesario" señalan en off desde la isla.

Estamos navegando sin saber en que puerto podremos descender. Postean algunos pasajeros
Estamos navegando sin saber en que puerto podremos descender. Postean algunos pasajeros

Luego de 8 horas de estadía, el Coral Princess zarpó rumbo a Puerto Argentino y a partir de la zarpada desde ese puerto, las propias autoridades argentinas le impidieron amarrar en Puerto Madryn, lugar en el que sus autoridades municipales luego de lo sucedido en Ushuaia, solicitaron a nivel nacional la prohibición de ingreso. Al mismo tiempo se comunicó a los pasajeros que la escala en Buenos Aires también se levantaba.

A las 05:30 horas de este martes, el Coral Princess debía tomar amarras en el puerto de Montevideo pero las autoridades locales han confirmado a Infobae que se les ha negado el ingreso a puerto , en cumplimiento de las medidas sanitarias puestas en vigencia en las últimas horas.

Mientras tanto en redes sociales, los pasajeros del navío han comenzado a postear su incertidumbre respecto al destino que tendrá la nave, ya que habiendo sido suspendidas las operaciones de la naviera a nivel mundial, el buque debe retornar a la brevedad a su puerto de asiento habitual. En comunicación con Infobae desde la gerencia de operaciones del puerto de Montevideo se informó que “existe una posibilidad de que Buenos Aires los acepte y les arme una cápsula sanitaria para poder de alguna manera evacuar a esta gente a sus países de origen." A todo esto hace 15 horas que el buque apagó su sistema de seguimiento satelital, lo que impide a los familiares del pasaje saber a ciencia cierta donde se encuentra la nave.

La gerencia de operaciones del puerto de Montevideo denegó el ingreso a muelle del Coral Princess
La gerencia de operaciones del puerto de Montevideo denegó el ingreso a muelle del Coral Princess

Hasta hace pocas horas, las autoridades del ministerio de transportes no habían tomado en cuenta el riesgo potencial de seguir permitiendo el tránsito irrestricto de extranjeros embarcados en cruceros de placer. Pero el caso del Coral Princess y la reacción que generó en la población de Ushuaia, disparó todas las alarmas al punto que ha sido el propio gobernador Gustavo Merella tomó el toro por las astas y prohibió nuevos desembarcos de turistas arribados por vía marítima , antes de que la orden del ejecutivo llegara”, indicó a Infobae un empresario naviero que opera buques de carga en el muelle local.

Mientras aún no se tienen certezas del futuro de la nave, sus pasajeros y sus tripulantes, desde la Prefectura Naval Argentina se asegura que para el caso que arribe finalmente al puerto de Buenos Aires, se pondría en práctica la llamada “Cápsula Sanitaria”, que consiste en una revisión a bordo por parte del personal de Sanidad de Fronteras para descartar la presencia de pasajeros que hubieran desarrollado la enfermedad. Luego de ser autorizados a descender los pasajeros y tripulantes ( bajarán en Buenos Aires buena parte de los casi 1000 tripulantes ya que el buque regresa a su base sin pasajeros) sólo podrán hacer dos cosas. O se van escoltados al aeropuerto de Ezeiza o se van a distintos hoteles a cumplir la cuarentena. Para el caso de los argentinos la cuarentena será obligatoria.

Los expertos en cuestiones marítimas consultados por Infobae expresan su desconcierto por el contraste entre la rigidez con la que es tratada esta nave en el presente ( siendo que ahora sí llevan más de 14 días encerrados a bordo) con la displicencia prodigada en Ushuaia cuando ya era en sí misma una bomba de tiempo.

Quejas de los operadores marítimos

En las últimas horas el Centro de Navegación. Entidad que agrupa a las agencias marítimas de todo el país, elevó una carta al ministro de transportes Mario Meoni, en la que manifiesta su preocupación por las bruscas oscilaciones que se están dando en materia de regulaciones en materia de transporte marítimo y que van desde la ausencia de controles en buques cargueros, hasta el cierre liso y llano de puertos, tal como ocurre en este momento en Quequén cuya terminal portuaria ha dejado de operar por una decisión de sus autoridades administrativas.