Colombia quedó en el puesto 91 de 176 países en el Índice de libertad Económica

Este índice mide la mayor libertad económica en la ciudadanía y la menor intervención del Estado en sus finanzas

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El Índice de Libertad Económica
El Índice de Libertad Económica mide la capacidad adquisitiva y otras variable de la economía ciudadana - crédito Canva

Colombia figuró en el puesto 91 de 176 países evaluados en el más reciente Índice de Libertad Económica, una clasificación anual elaborada por la The Heritage Foundation que mide el nivel de autonomía económica de casi todos los países del mundo.

De acuerdo con un reporte de la organización, este índice evalúa a cada nación a partir de 12 indicadores agrupados en cuatro grandes áreas: estado de derecho, tamaño del gobierno, eficiencia regulatoria y apertura de mercados.

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Según detallaron The Heritage Foundation, el análisis incluye aspectos como derechos de propiedad, efectividad del sistema judicial, integridad gubernamental, carga impositiva, gasto público, deuda fiscal, facilidad para hacer negocios, libertad laboral, estabilidad monetaria, comercio internacional, libertad de inversión y libertad financiera.

El país quedó cerca de
El país quedó cerca de la mitad en la medición internacional - crédito The Heritage Foundation/Facebook

Cada país recibe una calificación de 0 a 100, donde una puntuación más alta refleja mayor libertad económica y menor intervención estatal.

El ranking divide a las economías en categorías que van desde “libres” hasta “reprimidas”, en función de sus resultados en los indicadores evaluados.

La ubicación de Colombia en el puesto 91 refleja los desafíos que el país enfrenta para mejorar la facilidad de inversión, el emprendimiento y la competencia en su entorno económico.

Colombia, uno de los países con el encarecimiento de vivienda más pronunciado

Colombia se posicionó como uno de los países donde más aumentó el precio de la vivienda en la última década, según un reporte actualizado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Este fenómeno situó al país en el sexto lugar a nivel mundial, ya que los precios han subido cerca de 53% desde 2015, con más presión económica sobre los hogares nacionales, de manera que Colombia quedó por encima de economías como Canadá, Reino Unido y Alemania en este indicador.

El informe más reciente de la Ocde revela que, en el primer trimestre de 2026, el índice de precios de la vivienda en Colombia alcanzó los 153 puntos, lo que representa precisamente ese aumento de 53% respecto a 2015, año tomado como base (100 puntos). Por encima de Colombia figuran países como Turquía, Lituania, Irlanda, Eslovenia y República Checa, pero el encarecimiento en el país supera a mercados de alto perfil del hemisferio norte.

El valor de la vivienda
El valor de la vivienda en Colombia encareción, según la Ocde- crédito Google Maps

Entre las razones que explican este incremento, expertos consultados por el medio antioqueño El Colombiano destacan una combinación de factores estructurales y coyunturales. Clara Inés Pardo, profesora de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, señaló que existe un crecimiento de la demanda urbana muy superior a la oferta de vivienda formal, generando presiones alcistas de manera sostenida.

La académica estructuró los principales motores de esta evolución. El primero es el crecimiento acelerado de grandes áreas metropolitanas como Bogotá, Medellín y Barranquilla, acompañado por una urbanización que Colombia ha experimentado durante las últimas décadas. Además, los cambios demográficos —más personas viviendo solas y hogares más pequeños— han impulsado al alza el número de viviendas requeridas.

Pardo indicó que las restricciones en la oferta también han resultado determinantes. Las trabas de suelo urbano disponible, dificultad en la obtención de licencias y la complejidad de los procesos de planificación han ralentizado el desarrollo de nuevas unidades residenciales.

Además, las políticas de subsidios estatales y el acceso ampliado al crédito hipotecario —notoriamente mediante programas como Mi Casa Ya y el subsidio a tasas de interés— estimularon la demanda en medio de un contexto de bajas tasas de interés.