(Foto: Gustavo Gavotti)
(Foto: Gustavo Gavotti)

Cuando le preguntan al líder piquetero Luis D'Elía por su estado de salud, brome: "estoy en libertad condicional". No se refiere a su situación judicial en la causa por el Memorandum de Entendimiento con Irán, sino a que, desde que fue operado del corazón en 2015, y por su condición de diabético, tiene que cuidar su dieta y mantener una rutina de ejercicios.

En efecto, el jueves en la sede de la CTA de la calle Piedras, en San Telmo, se lo vió ostensiblemente más flaco -pero saludable-.

D'Elía fue hasta la CTA para votar en las elecciones internas que se llevaron a cabo, y se encontró con la visita de un grupo de intendentes peronistas encabezados por la matancera Verónica Magario y el merlense Gustavo Menéndez, que fueron a dialogar con los sindicalistas sobra la quita del Fondo Federal Solidario, más conocido como "fondo sojero".

El líder piquero fue, claro, una de las estrellas de la tarde: saludó a amigos, se sacó todas las "selfies" que le pidieron y volvió a contar una anécdota ya conocida, pero que cada vez que la cuenta vuelve a sorprender a sus interlocutores, mientras se abre la camisa para mostrar la cicatriz que le atraviesa el pecho.

Corría el año 2015 cuando el D'Elía sintió una molestia -cierta picazón- en el corazón. Afiliado a UPCN, concurrió al Sanatorio Anchorena, donde le hicieron un electrocardiograma que no arrojó anomalías, y volvió a su casa.

Poco después, recibió el llamado de un médico auditor que desconfió de esos estudios. Nicolás Lalor, miembro de una tradicional familia miembro de la Sociedad Rural, era el médico que, según D'Elía, le hizo "15 análisis distintos y no encontró nada" pero que no se quedó conforme: le hizo un cateterismo y detectó que el estado del piquetero era muy delicado. "Me dijo que si no me operaba me moría en una semana".  Según la versión de D'Elía, en ese momento Lalor le dijo: "Pero tenemos un problema. Yo soy la puta oligarquía", a lo que el piquetero respondió: "Sí, pero tenés cara de buen pibe".

Finalmente, D'Elía se puso en manos de Lalor, quien en una operación que duró cerca de 14 horas le practicó tres by-pass y hoy, tres años después, sigue siendo su médico.

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