La historia desconocida de la Ferrari blanca que se lució en la vieja serie División Miami

Era una Testarossa que conducía Don Johnson en el personaje de Sonny Crockett. Pero como los protagonistas del programa, ese deportivo tuvo un sorprendente doble de riesgo

La Testarossa al ser ofrecida en un sitio de subastas, en 2015: no encontró comprador.
La Testarossa al ser ofrecida en un sitio de subastas, en 2015: no encontró comprador.

Miami Vice, o también conocida en la Argentina como División Miami, fue una de las series ochentosas por excelencia, en una nómina que comparte con Brigada A (The A Team) o V, Invasión Extraterrestre. Dos investigadores, protagonizados por Don Johnson y Philip Michael Thomas, enfundados en trajes de sacos holgados y arremangados, rodeados de bellas mujeres y persiguiendo narcotraficantes por agua en potentísimas lanchas o en costosos súper deportivos por las calles de la ciudad del sur de la Florida. Todo muy icónico. Y si de emblemas se trata, un auto que irrumpió en aquellos años fue la Ferrari Testarossa, que para este programa tuvo su versión especial, de color blanco, aunque con una historia poco conocida detrás: al igual que las dos estrellas, también tuvo su propio doble de riesgo.

La Testarossa blanca era manejada por Sonny Crockett, el policía que protagonizaba Don Johnson. Fue el auto más deseado de todos los que se vieron en la serie, emitida entre 1985 y 1991 y con la producción de Michael Mann, un sello de la acción pochoclera americana. Apareció en la tercera temporada, y su irrupción fue la consecuencia de un ataque de rabia de Enzo Ferrari.

En los dos primeros años, Crockett se movía con una pretendida Ferrari 365 GTB/4 Daytona Spyder negra, aunque se trataba en verdad de una réplica del deportivo de Maranello. Era un Chevrolet Corvette C3 de 1980 reformado de tal manera que parecía ser una Ferrari, pero ante los ojos de los especialistas, las diferencias eran indisimulables.

Cuando Il Commendatore supo de que en una de las series más exitosas de Estados Unidos se profanaba uno de sus autos, primero demandó al encargado de construir la réplica y luego envió dos Testarossa para que fueran usadas en el programa, ambas de color negro, el mismo de la Daytona, que fue destruida en acción y desapareció de la serie.

La serie se emitió en Estados Unidos entre 1985 y 1990. Y también se vio en la Argentina.
La serie se emitió en Estados Unidos entre 1985 y 1990. Y también se vio en la Argentina.

Los responsables de Miami Vice entendieron que el nuevo auto de Don Johnson debía ser blanco. Y pintaron ambas unidades, con la anuencia de Ferrari, al que la promoción le servía de todos modos, independientemente del color del deportivo, que llevaba tres años en el mercado y ya era conducido, entre otros, por un tal Diego Maradona en Nápoles.

Lo que también acordaron con la casa de Maranello fue el uso de un doble para la Testarossa, por el riesgo que suponía exponer autos de medio millón de dólares a persecuciones de ficción pero con visos de realidad, tal como la característica de Michael Mann, cuyos programas y películas son fáciles de reconocer por las tomas desde el tren trasero de los autos, en una imagen subjetiva que le permite al espectador integrarse al vértigo.

Así presentaron la Testarossa en el programa.

Y ahí aparece el muletto estrella de Miami Vice, una tremenda obra de reforma. Todas las escenas de alta velocidad protagonizadas por Crockett se hicieron con un De Tomaso Pantera del año 1972 que fue usado como base para inventar una Ferrari Testarossa blanca. La diferencia de precio era notable: el valor de colección del Pantera estaba en 30.000 dólares.

El Pantera fue el modelo más importante de los producidos por una marca fundada en Italia por un argentino: Alejandro De Tomaso, quien nació en Buenos Aires y emigró a Europa en 1955. De ese auto se fabricaron casi 7300 unidades entre 1971 y 1991, y tuvo un estrecho vínculo con el mercado estadounidense porque Ford colaboró con la provisión del motor.

Para transformar este auto, los productores de Miami Vice recurrieron a Robert Motors Co., una empresa especializada que tomó el Pantera, una unidad con 19.300 kilómetros, y a partir de fotografías construyó en fibra de vidrio los paneles de la carrocería. También usaron algunas piezas tomadas de una Testarossa real que había sido siniestrada tiempo antes.

Y aquí el doble de riesgo de la Ferrari: el De Tomaso Pantera totalmente reformado.
Y aquí el doble de riesgo de la Ferrari: el De Tomaso Pantera totalmente reformado.

El primer problema que se encontraron es que, salvo la distancia entre ejes, las proporciones del Pantera no eran similares a las de la Ferrari. La Testarossa era más baja y ancha, además de estar más pegada al suelo. Por eso tuvieron que cortar el piso del Pantera y bajar los asientos, además de modificar la suspensión.

La transformación más fuerte fue la estética, porque el Pantera se convirtió en otro auto. También fue equipado con una jaula antivuelco, disimulada tras los asientos y en la zona del motor. El volante era desmontable y el depósito de nafta de competición, por mayor seguridad. Toda la zona delantera de la carrocería era de una sola pieza, para poder acceder con mayor facilidad a la vez que permitía una más sencilla reparación en caso de sufrir un golpe.

Alejandro De Tomaso con un Pantera original frente a la sede de Ford, en Dearborn, Michigan.
Alejandro De Tomaso con un Pantera original frente a la sede de Ford, en Dearborn, Michigan.

Disponía incluso de un doble pedal de freno, que actuaba una bomba auxiliar solo en los frenos posteriores, ya que de esa forma se bloqueaba el tren trasero con más intensidad y provocaba deslizamientos y derrapes. Así, se facilitaban los giros a gran velocidad.

La mecánica del Pantera era de origen Ford, un V8 Cleveland 351 (5.7 litros) con unos 300 caballos. Sin embargo, en Robert Motors Co. decidieron mejorar su rendimiento. Pero en lugar de actuar sobre la propia mecánica, con el agregado de un turbocompresor, decidieron emplear un nuevo carburador y óxido nitroso para elevar su potencia.

Una escena de persecución con la falsa Ferrari Testarossa.

En caso de necesitar más potencia en alguna escena, nunca sería más de unos pocos segundos, por lo que el óxido nitroso podría agregar rápidamente unos 100 caballos más, con la ventaja de no tener que añadir más complejidad al mantenimiento de la mecánica.

Así mismo, había disponible una versión de motor más potente, un V8 Cleveland 420 (6.9 litros) de Ford Performance capaz de entregar 456 CV y al que también se le podía sumar el sistema nitroso.

Los agentes Crockett y Rico Tubbs con la falsa Ferrari Daytona: era un Corvette C3.
Los agentes Crockett y Rico Tubbs con la falsa Ferrari Daytona: era un Corvette C3.

A simple vista, apenas hay diferencias entre una imagen de la Ferrari y su réplica, pero al analizarlos detenidamente se descubre que las llantas poco se asemejan a las de la Testarossa. Además, los faros retráctiles ya se ven distintos incluso cerrados y hay proporciones que fallan en ciertos puntos, como tras las entradas de aire laterales o el habitáculo.

Las dos Ferrari originales siguen en circulación, y ambas en manos de privados. Pero de la falsa Testarossa con motor Ford V8 no se supo más. El auto fue realmente el héroe de la serie, ya que aparece en las escenas de mayor riesgo o velocidad, conducido por pilotos de acción. Sin embargo, ese De Tomaso Pantera desapareció hasta el olvido.

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