Andy Warhol yo YO, 1986. Copyright Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Andy Warhol yo YO, 1986. Copyright Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

Jean Pigozzi empezó a hacerse selfis con famosos en 1973.

El fotógrafo y filántropo Jean "Johnny" Pigozzi era un estudiante de la Universidad de Harvard en 1973 cuando se encontró con la actriz Faye Dunaway en una fiesta y le preguntó si se podía sacar una foto con ella. "Hasty Pudding, un grupo de teatro de Harvard, invitaba todos los años a una estrella de cine", explica Pigozzi a VICE. "Todo el mundo quería un autógrafo, pero los autógrafos pueden ser falsos".

Cuando Dunaway accedió a hacerse la foto, Pigozzi hizo algo extraordinario (para aquella época): se puso a su lado, sostuvo con el brazo la cámara cuyo objetivo miraba a los dos y apretó el botón. En definitiva, se hizo un selfi con un famoso décadas antes de que se inventara Instagram. "Ahora, con la pantalla del iPhone puedes verte y sacar muchas fotos, pero cuando yo empecé en esto de los selfis, solo tenía una oportunidad para dar al botón y tenía que hacerlo bien", comenta Pigozzi.

Lady Gaga y YO, 2012. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Lady Gaga y YO, 2012. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

Cuando acabó la universidad, Pigozzi fue entrando en un mundo poco convencional. En 1974, expuso fotografías en el Museo de Arte Moderno de París. Más tarde, Bianca Jagger, una gran amiga suya, le consiguió un papel secundario en una película (aunque nunca llegó a estrenarse).

Una noche, Jagger invitó a Pigozzi a una cena íntima con Liza Minelli, quien le habló sobre una nueva discoteca en Nueva York llamada Studio 54. Las noches en aquella discoteca dieron lugar a selfis con famosos de la talla de Grace Jones, Andy Warhol, Helmut Newton y Ai Weiwei. Ya en los 80, Pigozzi empezó a organizar fiestas en la piscina de su casa en Cannes y a retratar a sus invitados, capturando momentos espontáneos entre sus amigos famosos.

Luego de la exposición del trabajo de Pigozzi en IMMAGIS Fine Art Photography, en Múnich, del 22 de junio al 4 de agosto, VICE ha contactado con el fotógrafo para criticar la cultura moderna del selfi y hablar sobre cómo usaba la cámara para crear recuerdos de su fascinante vida.

Helena Christensen, Bono y YO, 2010. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Helena Christensen, Bono y YO, 2010. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

VICE: ¿Cómo empezaste en la fotografía?
Jean Pigozzi: Cuando era pequeño quería tener mi propio diario, pero nunca era capaz de entender lo que escribía porque mi letra es horrorosa y, además, soy disléxico. Mi padre me compró una cámara Brownie pequeña y cuando cumplí 10 años me compró una Leica muy antigua, y empecé a usarla. Mi padre murió cuando yo tenía 12 años y me regalaron una cámara mejor. Desde entonces, no he dejado de sacar fotos y ahora tengo 66 años. Sorprendentemente, me sigue gustando.

¿Cómo reaccionaban cuando les pedías que se hicieran un selfi contigo?
En realidad, no entendían qué estaba haciendo. Lo hacía muy rápido y solo sacaba una foto, así que no les daba tiempo a reaccionar. Aquellos días, la gente se hacía autorretratos, pero en un estudio y de manera organizada. Los pintores y escultores llevan siglos haciéndolo, pero la novedad era usar una cámara.

Sergio Leone y YO, 1978. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Sergio Leone y YO, 1978. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

¿Puedes describir la vida nocturna de Nueva York en los 80, cuando se hicieron muchas de estas fotos?
Iba a Studio 54 y te puedo decir que era la más divertida, fascinante y extravagante de todas las miles de discotecas en las que he estado en mi vida. Antes, las discotecas eran lugares oscuros con una única luz de lo más deprimente, pero esta era enorme y tenía muy buena música. Había miles de personas de todo tipo, desde monjas que montaban en patinete hasta Calvin Klein e Iman.

Me parecía genial que no hubiera sección VIP. Por ejemplo, una noche podías estar sentado al lado de cinco tíos de Nueva Jersey con sus novias horteras y la siguiente al lado de Andy Warhol y gente muy elegante. Steve Rubell estaba en la puerta seleccionando a la gente que podía entrar y se le daba muy bien. Parecía que estuviera dirigiendo el casting de una película.

Nobuyoshi Araki y YO, 2017. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Nobuyoshi Araki y YO, 2017. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

¿Cuáles son tus momentos preferidos para hacer estas fotos?
La mejor parte es pulsar el botón, pero no tanto el resultado, salvo cuando imprimo una foto enorme y maravillosa y la veo en un museo o en una galería. No me interesa ni ver ni editar mis fotos. Además, ahora que tenemos una pantalla en la cámara, se sabe si las fotos han salido bien o mal, aunque no suelo comprobarlo.

Lewis Hamilton, 2015, Villa Dorane, Antibes (a la izquierda). Elle MacPherson, 1997. Villa Dorane, Antibes (a la derecha). Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Lewis Hamilton, 2015, Villa Dorane, Antibes (a la izquierda). Elle MacPherson, 1997. Villa Dorane, Antibes (a la derecha). Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

¿Ha visto tu trabajo alguna de las personas de las fotografías? ¿Cómo reaccionan?
Sí, las han visto y hay alguno que incluso compra la foto en la que aparece. Hace dos años tuve un evento en la Galería Gagosian de Nueva York y vendimos todas las fotografías. No te suelen decir quién las compra, pero en este caso me informaron de que una fotografía la había adquirido un amigo mío. Después, cuando fui a la casa de ese amigo vi la foto en la pared. Me parece que la gente no se puede resistir ante la idea de verse en una fotografía.

Ai WeiWei, Maurizio Cattelan y YO, 2016. Copyright: Jean Pigozzi
Ai WeiWei, Maurizio Cattelan y YO, 2016. Copyright: Jean Pigozzi

¿Hay algún famoso que se te haya escapado?
Hay algunas fotos que me hubiera gustado tener, como por ejemplo con Stanley Kubrick y Picasso. Hay miles de personas a las que admiro con las que podría hacerme una foto, pero no me esfuerzo demasiado porque no soy uno de esos groupies que hacen colas de cinco horas bajo la lluvia solo para hacerse una foto con Slash, el de Guns N' Roses.

Todo tiene un límite. La foto me la hago solo si por algún casual me encuentro en una situación en la que estoy cerca de alguno de ellos. Ahora lo que me hace gracia es la gente que se me acerca y me pregunta, "Jean, ¿por qué no te sacas una foto conmigo? ¿Es que no te gusto?".

Naomi Campbell, Villa Dorane, Antibes, 1993. Copyright Jean Pigozzi
Naomi Campbell, Villa Dorane, Antibes, 1993. Copyright Jean Pigozzi

¿Puedes describir la fiesta en la piscina de Villa Dorane?
Tengo una casa en el sur de Francia y todos los años, durante el Festival de Cine de Cannes, organizo una fiesta privada para mis amigos, pero no lo hago para presionar a ningún actor. La fiesta es muy tranquila: las mujeres no llevan tacones ni vestidos apretados y los hombres no llevan trajes de una talla menos. Todos estos años ha venido gente increíble. Suele coincidir con días soleados, por eso puedo hacer fotos.

Larry Gagosian y Helmut Newton, Villa Dorane, Antibes, 1991. Copyright: Jean Pigozzi
Larry Gagosian y Helmut Newton, Villa Dorane, Antibes, 1991. Copyright: Jean Pigozzi

Jamás sacaría una foto a alguien si está haciendo algo que dé mucha vergüenza o esté mal. Algunos paparazzi intentan robar fotos y suelen ser muy bordes, pero a mí no me gusta publicar mi trabajo en la revista People. Los famosos confían en mí, por lo que no posan con una sonrisa falsa. Conozco a algunos de ellos desde hace muchos años, como a Bono o a Michael Douglas.

Hace unos tres o cuatro años, decidí crear un álbum. Lo mejor de todo es que todas las fotografías del álbum están sacadas en un sitio más pequeño que una pista de tenis. Es como rodar una película en el recibidor del hotel Carlyle. Es interesante visualmente porque, a pesar de estar ambientadas en un solo lugar, cada foto es diferente.

Zebra, 2015, Villa Dorane, Antibes. Copyright Jean Pigozzi. Courtesy IMMAGIS
Zebra, 2015, Villa Dorane, Antibes. Copyright Jean Pigozzi. Courtesy IMMAGIS

¿Sigues haciendo selfis?
Por supuesto. Ahora hago menos porque me he cansado un poco, pero si me encuentro con una persona a la que admiro… Cuando estuve en Japón, me hice un selfi con Murakami. Ahora, la gente se acerca a mí con su iPhone y me pide que saque una foto , pero nunca con mi móvil porque uso una cámara Leica.

Ed Ruscha y YO, 2012. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Ed Ruscha y YO, 2012. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

¿Por qué crees que los selfis se han popularizado tanto?
Ahora vivimos en una cultura del "yo, yo y yo" demasiado estrafalaria desde el punto de vista de la autopromoción, un fenómeno completamente nuevo porque antes no se podía hacer. Si entras en cualquier cuenta de Instagram, el 90 por ciento de las fotos son del propio usuario, de sus hijos, de lo que comen o de cómo visten. Esas fotos no me interesan demasiado, pero hay mucha gente que se cree que su vida es fascinante.

El perro disecado de Warhol en The Factory y yo, 1978. Copyright: Jean Pigozzi
El perro disecado de Warhol en The Factory y yo, 1978. Copyright: Jean Pigozzi

Siempre he pensado en mis fotos como una especie de broma, nunca me las he tomado en serio. Sin embargo, observo que la gente se tira horas para sacarse un selfi y lo que intentan es demostrar que han estado en Miami, Aspen o Los Ángeles y que han comido sushi en un restaurante caro estrenando ropa de Balenciaga. Están como rindiéndose culto a sí mismos y eso es raro.

Fuegos artificiales, 2013, Villa Dorane, Antibes. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGISS Fuegos artificiales, 2013, Villa Dorane, Antibes. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Fuegos artificiales, 2013, Villa Dorane, Antibes. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGISS Fuegos artificiales, 2013, Villa Dorane, Antibes. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

Cualquiera puede coger un lápiz y un trozo de papel y hacer un dibujo, pero muy pocos lo pueden hacer como Picasso o Matisse. Ahora todo el mundo tiene un iPhone y se pasa el día sacando fotos, pero eso no significa que sean buenos fotógrafos. Todo el mundo tiene los medios, pero la diferencia está en cómo utilizarlos.

Mick Jagger con mujeres, 2011, Villa Dorane, Antibes. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS
Mick Jagger con mujeres, 2011, Villa Dorane, Antibes. Copyright: Jean Pigozzi. Cortesía de IMMAGIS

Publicado originalmente en VICE.com