Industria petrolera: ¿cómo hacerla más sostenible tras el derrame de crudo visto en Perú?

El reciente escándalo de Repsol ha dejado al descubierto la necesidad de tener un buen manejos de los hidrocarburos. Hay ejemplos como el de Colombia que pueden ayudar.

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Petróleo: cómo hacerla una industria más sostenible.
Petróleo: cómo hacerla una industria más sostenible.

El litoral peruano se tiñó de negro hace ya dos semanas en un desastre ecológico que conmueve a todos. Más de 10 mil barriles de crudo se fueron al agua cuando un barco italiano venía a suministrar petróleo a la Refinería La Pampilla, en Ventanilla. La empresa Repsol, fuera del daño reputacional, deberá enfrentar a la justicia con todas las cartas en contra.

Se habla mucho de cómo las industrias extractivas pueden ser contaminantes. De hecho, en el mundo hay una corriente para desalentar el uso de hidrocarburos y optar por el uso de energías renovables y ecoamigables. Pero lo cierto es que el crudo y sus derivados todavía estarán entre nosotros por un buen tiempo. Entonces, la meta debe ser, ¿cómo hacer que la industria petrolera sea más sostenible.

Tenemos un ejemplo cercano. Colombia se ha puesto una ambiciosa meta climática para llegar al año 2050 con cero emisiones de carbono. Y son varias las empresas que tienen esa consigna, de aplicar acciones concretas para ser más sostenibles. Slacol es una de ellas. Dedicada a la venta de productos para sistemas de levantamiento artificial para la industria petrolera, ha desarrollado una serie de soluciones que apuntan a reducir costos y emisiones. De la mano de su socio estratégico Rockwell Automation, han logrado un ahorro del 12% de consumo de energía de los pozos completados, y una reducción en la emisión de CO2 de 3,800 toneladas, lo que equivale a la siembra y mantenimiento de 8 mil árboles.

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Colombia tiene la particularidad de que el 95% de lo que se extrae del subsuelo es agua y solo el 5% es petróleo, lo que demanda una gran cantidad de energía. Porque además esa agua se debe tratar y reinyectar con parámetros no contaminantes.

En este contexto, Héctor Bravo, OEM Account Manager en Rockwell Automation, explica que desde el 2014 se propusieron el proyecto para optimizar el uso de energía eléctrica por barril de petróleo producido, y surgió el desarrollo de una tecnología de motores de imán permanentes. “El reto era que los fabricantes de estos equipos generalmente eran compañías rusas, con parámetros de configuración distintos”, comenta.

Entonces, para conseguir un medio de control que manejara esa tecnología, pero que además fuera flexible a la cantidad de modelos que hay en el mercado, empezaron a trabajar de la mano de Slacol para desarrollar dicha tecnología en conjunto: ellos en la aplicación como tal y Rockwell Automation en la parte de desarrollo del sistema y control, a través de sus variadores de velocidad que controlan los motores.

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Dicho desarrollo tomó 18 meses, hasta finales del 2015, y desde entonces tienen un ahorro significativo. El uso de la tecnología con motores de imán permanente tenía al inicio un costo adicional, pero hoy ya no existe. La demanda por estos motores ha hecho que su precio baje y casi cueste lo mismo que un motor de inducción, que es lo que se usaba antes. La ventaja es que el retorno de inversión es desde el primer día.

FUTURO

Respecto al futuro, Bravo cree que la industria petrolera tiene retos para seguir desarrollándose en el ámbito tecnológico y sostenible para unos 30 o 40 años más. Pese a que se habla de una disminución progresiva del uso del petróleo, sostiene que sus derivados nos seguirán acompañando, tanto en el uso en el hogar como vehicular.

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