Legal: ¿todo conflicto debe resolverse en un proceso judicial?

Aprende a reconocer cuándo una situación debes recurris a la justicia.

Justicia: conoce en qué casos es necesario iniciar un proceso legal. (Pixabay)
Justicia: conoce en qué casos es necesario iniciar un proceso legal. (Pixabay)

Quien haya acudido alguna vez al Poder Judicial para resolver un conflicto, debe saber lo engorroso y desgastante que puede ser un proceso llevado a los tribunales. Demanda tiempo, gastos, una fuerte carga emocional en el camino y luego de un proceso que puede extenderse por años, no está asegurada una solución satisfactoria para las partes.

Ante esta situación, Carlos Cadillo, abogado laboralista de la firma Miranda & Amado, nos explica qué otras alternativas tenemos para resolver nuestros conflictos.

¿QUÉ ES UN CONFLICTO?

En general, es el desacuerdo entre las personas sobre una o varias materias respecto a recursos, necesidades psicológicas o valores. Pueden darse en los ámbitos familiar, vecinal, sanitario, laboral, ambiental, civil, mercantil, entre otros. El conflicto atraviesa tres etapas: el inicio, la escalada y la desescalada. En esta última, el conflicto se acaba porque las partes gestionan sus emociones, abandonan las amenazas, expresan sus necesidades y cooperan en una solución.

¿CÓMO PUEDE RESOLVERSE?

La cultura de judicialización nos lleva a acudir a un proceso judicial o un arbitraje. Sin embargo, no existe la seguridad de que la sentencia cumplirá con la finalidad de dar una solución a ambas partes. No siempre es lo más adecuado acudir a la vía judicial para que, a través de una sentencia, los jueces o los árbitros les den la razón y acaben con dicho conflicto. Antes de llegar a esas instancias, tenemos mecanismos como la negociación, la conciliación o la mediación.

¿QUÉ LIMITACIONES TIENE UNA SENTENCIA JUDICIAL PARA RESOLVER UN CONFLICTO?

Durante el proceso judicial no existe un canal de comunicación directo entre las partes, sino entre sus abogados y entre estos y los jueces o los secretarios judiciales. De esta manera, las partes pierden protagonismo, dejándose de lado sus emociones y necesidades reales. Así, la vía judicial se enfoca en dar una solución estrictamente legal, pero no en el restablecimiento de la relación entre las partes; por ello, resulta más adecuada para los conflictos que se presentan sobre recursos. La sentencia se deriva de un proceso judicial legalmente establecido (con etapas, formas y plazos que se cumplen con rigidez), se pronunciará sobre los pedidos y las posiciones legales de las partes enfrentadas (limitados a lo que se encuentre en el expediente judicial) y señalará quién de estas ganará.

¿QUÉ BENEFICIOS TIENEN LA NEGOCIACIÓN, LA CONCILIACIÓN O LA MEDIACIÓN?

Pueden resultar más apropiados para las personas involucradas porque, dentro de un espacio flexible, se convierten en protagonistas directas de la gestión y la solución de sus conflictos. Pueden gestionar sus emociones y necesidades, así como tratar todas las causas y sus intereses. Se suman las ventajas de la reducción de tiempo y dinero para hallar soluciones y la mitigación del costo emocional y del impacto social de procesos judiciales. Es importante promover en las personas la posibilidad de poder llegar por sí solas a acuerdos que atiendan sus intereses y necesidades reales, lo cual les brinda una garantía de que sus acuerdos se cumplan y duren en el tiempo, neutralizando el conflicto.

¿EL ESTADO PROMUEVE ESTOS MÉTODOS PARA SOLUCIONAR CONFLICTOS?

No es un tema que se encuentre en la agenda politica, pero debería abordarse como un trabajo de largo plazo para el Estado, que parta de la difusión de estos métodos, sus alcances y ventajas. De lo que se trata es de proveer a las personas de una oferta variada de vías de solución de conflictos, con toda la información a su disposición para elegir aquella que les resulte más adecuada, y que puedan elegir libremente según sus intereses particulares.

¿A NIVEL INTERNACIONAL CÓMO ESTÁN CONSIDERADOS ESTOS MÉTODOS?

Estos métodos de solución de conflictos están relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de las Naciones Unidas al 2030, pues apuntan a la construccion de sociedades más pacíficas. El Objetivo 16, sobre “Paz, justicia e instituciones sólidas”, señala que los Estados deben garantizar niveles de decisión inclusivos, participativos y representativos que respondan a las necesidades de las personas. Justamente, el Objetivo 16 busca promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas, lo cual es más factible lograr si se hacen habituales las negociaciones, conciliaciones y mediaciones.

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