¿Qué condiciones deben existir para un pronto regreso a clases presenciales en Perú?

Se espera que la implementación de dicho retorno ocurra de la mejor manera para todos los actores del sistema educativo.

Ciudad de México, 27 agosto 2021.
Salón de clases de una escuela primaria en CDMX previo al inicio del nuevo ciclo escolar. 
Foto: Karina Hernández / Infobae
Ciudad de México, 27 agosto 2021. Salón de clases de una escuela primaria en CDMX previo al inicio del nuevo ciclo escolar. Foto: Karina Hernández / Infobae

Tras más de un año y medio de pandemia y clases virtuales, el regreso a la modalidad presencial es un tema que se discutió en el Consejo de Ministros. El titular de la cartera de Salud, Hernando Cevallos, dijo que ya se evalúa el retorno a las aulas en la educación superior.

Así es como se reunió con rectores de universidades públicas y privadas donde se presentó el protocolo para el reinicio de clases. Asimismo, se conoció que un requisito para este regreso, que podría ser en diciembre próximo, es que los alumnos estén vacunados.

Al respecto, la Comunidad de Líderes de Educación de IPAE, conformada por representantes del sector público, privado, la empresa, la academia y la sociedad civil, plantearon un conjunto de recomendaciones a tener en cuenta para el pronto retorno a las clases presenciales.

1. Reforzar la comunicación para reconstruir confianza. La responsabilidad y compromiso para el retorno involucra a toda la comunidad educativa. Por lo tanto, es fundamental que desde el Ministerio de Educación se dé explícitamente este respaldo para acelerar el proceso de retorno. Si los equipos directivos de las instituciones educativas no sienten la confianza y respaldo para abrir, no podrán liderar ese proceso con sus docentes. Asimismo, algunos padres de familia también sienten temor ante el probable contagio de sus hijos. Por ello, es importante reforzar los mensajes sobre los beneficios de volver a las escuelas, transmitiendo confianza desde el Gobierno. Si la comunidad educativa en general posee un fuerte sentido de confianza estará mejor capacitada para responder a la crisis o ante un caso de contagio; un factor clave para ello es promover información oportuna, creíble, basada en evidencia y en tiempo real. Para reforzar la confianza en este proceso, se recomienda difundir y dar más visibilidad a la experiencia de las instituciones educativas que ya iniciaron dicho proceso.

2. Evaluar a los estudiantes. Es necesario identificar el punto de llegada de los estudiantes, por ello, se sugiere que a nivel del sistema educativo se lleve a cabo un proceso de evaluación muestral a estudiantes de años clave: inicial, 2° y 4° de primaria, y 2° y 4° de secundaria, el cual debe ser liderado por la Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes (UMC) del Ministerio de Educación. Es importante recalcar que estas evaluaciones deben darse en un espíritu de empatía y apertura. Al mismo tiempo, es importante que cada institución educativa pueda identificar el nivel de aprendizaje con el que llega cada uno de los estudiantes a la escuela, y elaborar un plan con estrategias para atender de manera personalizada cada caso. Asimismo, se deben adoptar prácticas de comprobación diaria del bienestar de los estudiantes y su disposición para aprender, así como atender a la situación de los estudiantes respecto a la consolidación o falta de hábitos, rutinas o estrategias de autorregulación a consecuencia del contexto diferente en el que han estado inmersos, para establecer las medidas que ayuden a recuperarlos.

3. Promover modelos híbridos. Fomentando la autonomía de las instituciones educativas para que puedan implementar estrategias diferenciadas según su propio contexto, disponibilidad de recursos, conectividad y necesidades. Se podría evaluar la planificación de un retorno por fases, considerando distintos horarios y frecuencias de acuerdo a cada grupo. Para frenar la resistencia o temor que pueda existir, es importante alentar que cada institución educativa tenga un plan gradual de actividades presenciales que involucre a toda la comunidad educativa: docentes, estudiantes y padres de familia. Esto debe ser comunicado de manera clara y empática, reconociendo el esfuerzo de las familias desde el inicio de la pandemia.

4. Promover el aprendizaje autónomo. Es importante que las instituciones educativas desarrollen propuestas de autorregulación y organización autónoma del trabajo, sobre todo para las instancias remotas. Si bien el modelo híbrido plantea una relación pedagógica con mayores espacios para la autonomía de los estudiantes, es necesario recordar que la autonomía no es una habilidad innata que se desarrolla de manera espontánea, por lo que requiere ser desarrollada específicamente. A su vez, se deben tener en cuenta otras consideraciones como la importancia de apoyar la salud mental y el bienestar de los estudiantes, consolidar y fortalecer lo avanzado, así como re-priorizar el plan de estudios. Se podrían considerar estrategias como re-agrupar a los estudiantes por ciclos y no por grados, y brindar un seguimiento más personalizado.

5. Acompañar y motivar a los docentes. Es indispensable iniciar el proceso con un diagnóstico de las necesidades de los docentes, así como fortalecer sus competencias relacionadas a las estrategias de recuperación de estudiantes, implementación de diferentes formas de evaluación, desarrollo de competencias digitales; así como, su habilidad para planificar, acomodar y priorizar el currículo de acuerdo a la coyuntura. De igual modo, se debe brindar soporte emocional a los docentes y evitar sobrecargarlos con labores administrativas.

6. Perfeccionar la normativa y la gestión del sector educativo. Para lograrlo, es indispensable mejorar la coordinación entre las diferentes instancias de gestión: el MINEDU, las DRE, las UGEL y las instituciones educativas, a fin de evitar que circulen mensajes contradictorios. A su vez es necesario actualizar la normativa para el retorno – con base en la evidencia - para facilitar el proceso. Tal es el caso de las condiciones de bioseguridad, como el uso obligatorio y permanente del protector facial, asistencia máxima de 4 horas cronológicas en el servicio presencial, distanciamiento de 2m² entre estudiantes, tanto dentro como fuera del aula (en Chile es de 1m²), entre otras condiciones que resultan complejas de llevar a cabo.

7.     Promover una campaña nacional masiva para recuperar a los estudiantes que abandonaron la escuela. Se debe poner especial énfasis en identificar aquellos que han abandonado el sistema, estableciendo campañas de comunicación y mecanismos para promover su reinscripción. Debería involucrarse toda la comunidad, incluyendo a los compañeros y sus familias.

8.     Oportunidad para transformar. Se debe reconocer que la educación presencial anterior a la pandemia tenía importantes brechas y desafíos por cumplir. Esto no ha cambiado con la pandemia, al contrario, muchas de estas brechas se han incrementado. Sin embargo, en muchas instituciones ha habido espacio para responder de maneras nuevas y creativas por lo que debemos reconocer que tenemos una ventana de oportunidad para transformar y mejorar la educación.

Dato: A la fecha, 86,210 servicios educativos, a nivel nacional, se encuentran habilitados para prestar el servicio con algún grado de presencialidad (77% del total), de los cuales solo 6,873 han retornado a aulas (Fuente: SARES-Sistema de Seguimiento y Alerta para el Retorno Seguro, setiembre 2021).

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