En un cementerio de la provincia de Kunar, un anciano observa seis tumbas recién cavadas para su familia, engullida por el terremoto de magnitud 6,0 en el este de Afganistán, mientras a su alrededor otros siguen buscando a los suyos bajo los escombros de una región devastada, donde las rocas sobre la tierra hacen de epitafios mudos en medio del calor y el polvo.
“Estas seis tumbas pertenecen a esta familia: cinco son nietos y una es una nuera. Todos murieron en el terremoto”, cuenta a EFE Abdul Habib, tío de los niños fallecidos. Su hijo, el padre de los pequeños, permanece hospitalizado.
PUBLICIDAD
El cementerio en sí son solo montículos de tierra levantada, marcados con piedras colocadas a mano para identificar a los seres queridos en un descampado que se va llenando de muertos. La escena se repite en todo el valle. Aldeas enteras como Bahadur Khan, donde 88 personas han fallecido, o Andarchak, que sepultó a casi todos sus habitantes.
“De nuestras familias, parientes y aldeas, casi 200 personas han muerto y unas 300 han resultado heridas. Se acerca el invierno y aún no hemos recibido apoyo sustancial. Necesitamos refugios antes de que llegue el frío”, explica a EFE Abdul Ghafoor, vecino del valle de Dewagal.
PUBLICIDAD
Para los que han sobrevivido, ahora comienza otra lucha. Muchos descienden durante horas de las montañas, heridos, cargando a sus hijos en brazos. “Nuestras casas se han derrumbado. La carretera está completamente bloqueada por enormes rocas”, explica Habibur Rahman, de 45 años.
Abajo, las condiciones son cada vez más críticas. Bajo temperaturas superiores a 40 grados, denuncian la falta de agua potable, comida y medicinas. Maqamuddin, un anciano de 90 años, se ha refugiado a la orilla de la carretera sin siquiera una carpa. “Hoy es el tercer día desde el terremoto. Nuestras casas han sido destruidas, no nos queda nada para vivir y nuestros niños están sin refugio”, contó a EFE.
PUBLICIDAD
En medio del caos, la respuesta es, sobre todo, ciudadana. Los caminos de Kunar se han convertido en una doble vía: por ellos bajan familias en busca de refugio, mientras suben vecinos con palas, picos y pan seco. A los pies de las montañas, voluntarios han instalado clínicas móviles. “Somos un equipo médico de Kabul, pero no podemos avanzar más arriba”, cuenta a EFE el doctor Reza Mohammad.
El desastre se agrava por las constantes réplicas. Las autoridades talibanas cifran ya en 1.411 los muertos y 3.124 los heridos, mientras la ONU calcula que más de 12.000 personas se han visto directamente afectadas.
PUBLICIDAD

Una catástrofe sobre una crisis crónica
Esta catástrofe natural golpea a una nación ya de rodillas. Desde la toma del poder por los talibanes en 2021, Afganistán se ha sumido en un colapso económico tras el corte de la ayuda internacional y la congelación de sus activos.
La pobreza es endémica y el país ya albergaba una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas dependiendo de la ayuda exterior para sobrevivir.
A esta fragilidad económica se suma la institucional. Cuatro décadas de guerra ininterrumpida han dejado un país con infraestructuras destrozadas. El sistema sanitario, que ya estaba al borde del colapso por la falta de fondos, carece de la capacidad y los suministros para hacer frente a una emergencia de esta magnitud, especialmente en las zonas rurales que han sufrido un abandono crónico. La ayuda prometida por la comunidad internacional se vuelve, en este contexto, aún más crucial.
PUBLICIDAD
Mientras tanto, en lo alto de las montañas, un joven de 15 años, Rohullah, se quedó a cuidar el ganado de la familia. Sus parientes heridos han bajado a los campamentos. “Aquí arriba toda la aldea ha sido destruida”, asegura.
“Hasta caminar es extremadamente difícil”, concluye.
(con información de EFE)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Trump aprobó un acuerdo nuclear con Arabia Saudita que contempla el enriquecimiento de uranio para fines civiles
La decisión, aún no formalmente anunciada, habilita un convenio de 30 años que involucra la participación de empresas estadounidenses en el desarrollo del programa nuclear saudita
Para Kevin O’Reilly, el caso Casimirri revela la impunidad que Nicaragua otorga a condenados por terrorismo
El análisis del exencargado de Negocios de Estados Unidos en Managua sostiene que el quiebre diplomático vuelve a poner en primer plano décadas sin justicia y el dolor de familias marcadas por los crímenes de las Brigadas Rojas

Donald Trump relanza su guerra comercial con aranceles para 60 economías: Canadá y Brasil, los principales apuntados
El vencimiento del gravamen global del 10% el viernes obliga a la Casa Blanca a activar un esquema arancelario alternativo basado en la Sección 301, mientras escala la presión sobre sus dos vecinos continentales con herramientas legales de la era de la Gran Depresión

Subió a 53 la cifra de muertos por el naufragio de un ferry en Guyana
La investigación apunta a pasajeros embarcados sin registro y al menos dos tripulantes detenidos tras dar positivo por marihuana


