Madonna
Madonna

"No, esa parte salió mal. Vamos con eso de vuelta", le dice entre risas el presentador Assi Azar a su colega Erez Tal. Es viernes por la madrugada y ya pasaron más de tres horas del ensayo general de la gran final de Eurovisión que se verá finalmente esta noche. Infobae asistió a la grabación de ayer, en la que los 4 conductores, los 26 competidores y los 41 jurados de los países miembro practicaron casi todo lo que se va a transmitir hoy por televisión a una audiencia estimada en 180 millones de personas.

Tras atravesar al menos dos controles de seguridad que tienen la severidad de un aeropuerto, seis mil personas (en su mayoría israelíes, pero también algunos turistas) participaron del ensayo en Expo Tel Aviv, la ex feria de convenciones que se encuentra en el norte de la ciudad y es la sede central de esta edición. Dentro del predio, había puestos de falafel y una pregunta que rondaba a la mayoría de los asistentes: ¿Vendrá Madonna a ensayar ante nosotros hoy? 

Entre furcios y algunos chistes, fueron pasando, uno a uno, los competidores que esta noche buscarán alzarse con el trofeo. Interpretaron sus canciones y hablaron con los conductores en el green room en una gran simulación, en un gran "como si" del evento para el que estaban practicando.

(Video: El cantante Kobi, representante de Israel en esta edición, muestra su ciudad)

La gran incógnita está puesta en uno de los finalistas, Islandia. La banda punk Hatari se manifestó públicamente contra las políticas del gobierno israelí y en la prensa local se teme que puedan usar la plataforma de Eurovisión para hacer declaraciones políticas, algo que está prohibido por los estatutos del festival pero que es imposible de controlar en una ceremonia en vivo y directo.

Anoche, al menos, los integrantes de Hatari no dijeron nada, pero la mera posibilidad de que se pronuncien en favor del movimiento BDS que propone boicotear a Israel, encendió las alarmas. Fue el elefante en el bazar durante todos los ensayos.

Mas allá del estadio en el que se grabaron las pruebas y se filmará la ceremonia de hoy, Eurovisión se extendió hacia otros rincones de Tel Aviv.

La Municipalidad armó un predio frente al Mediterráneo, a unas veinte cuadras del estadio, al que denominó Eurovisión Village. Allí hay pantallas gigantes en las que se pudieron ir siguiendo las semifinales y donde se espera que se concentre la mayor cantidad de público esta noche. Además de las pantallas, hay puestos de comida callejera (se pueden encontrar desde shawarma hasta alfajores argentinos) y números musicales que dialogan con el festival. Bandas que hacen tributo a ABBA (ganador de la edición 1974) o a The Beatles se mezclan entre los israelíes y turistas que se acercan hasta la playa para disfrutar de la experiencia de manera colectiva.

Por el Boulevard Rothschild y la zona más turística de la ciudad, se pueden identificar una variedad de idiomas y acentos y se puede ver a las personas desfilar con las banderas de sus países favoritos.

Los más ruidosos y los que más se hacen notar son, por supuesto, los de España. Se trata de un país que integra los Big Five (el quinteto que califica de forma automática para la final) y que este año tiene un candidato fuerte, Mikki.

(Mikki, el representante de España que podría alzarse como ganador)

Eurovisión también es una oportunidad de posicionamiento para las empresas. Carlsberg Israel, la marca de cerveza, organizó un tour gratuito para turistas por las zonas más importantes del mapa cultural de Tel Aviv.

Infobae participó de uno de esos recorridos que contó con la presencia de Itzhak Cohen, el ganador de Eurovisión 1978 con su hit A-Ba-Ni-Bi. "No puedo creer que después de 40 años haya tanta gente que recuerda con cariño a la canción", dijo en inglés ante un grupo de fans que le iban pidiendo selfies y videos para Instagram a bordo del colectivo. Los más efusivos eran, de nuevo, los españoles, que coreaban la versión en castellano del hit: "A-Ba-Ni-Bi quiere decir te quiero, amor".

(Carlos Baute interpretando la versión en español del hit israelí que ganó Eurovisión en 1978)

(Versión original)

El furor por Eurovisión va más allá de Israel e incluso de Europa. En sintonía con otras fiestas que se harán en boliches gays de Londres y Madrid, Buenos Aires tendrá la propia en la disco Flux, ubicada en el centro porteño. "Es un evento que siempre da tela para cortar. Desde lo audiovisual, lo musical y hasta lo geopolítico; eso es lo que celebramos", le explicó a Infobae Bernabe Fernandez Moyano, fan del festival y organizador del encuentro que comenzará a las 16 hora porteña y se extenderá hasta la noche.

(Duncan Laurence, de Holanda, otro candidato fuerte)

¿Y Madonna?

Aunque está en la ciudad desde el martes, a la que es más difícil ver es a Madonna. La Reina del Pop se hospeda en el Dan Intercontinental, el hotel más exclusivo de Tel Aviv. El quinto piso está completamente cerrado para ella y su equipo de más de cien personas que vinieron para trabajar en el show y en su seguridad. Solamente se la pudo ver a la salida del recital sorpresa que dio el rappero Quavo, quien la acompañará en una de las canciones de esta noche.

La presencia de Madonna en la gran final es clave para Israel. Después de la violencia desatada en Gaza a una semana del inicio del festival y de la campaña de boicot impulsada entre otros por Roger Waters, el show de una artista de su calibre permitirá que el eje vuelva a estar en lo artístico.

"Madonna no es solo un regalo para Tel Aviv, es un regalo para Eurovisión porque el certamen es muy conocido en Europa y aquí, pero no en Estados Unidos. Su participación hará que todo el mundo oiga hablar del festival", dijo Sylvan Adams, el responsable de haberla contratado.

El hermetismo en torno a su actuación es total. Ante la tristeza de los fans que fueron anoche al ensayo general, Madonna no se hizo presente. Más tarde se supo que accedió a ensayar solamente con su equipo de trabajo y prohibió que cualquier persona ajena a la organización pueda ver siquiera un segundo de lo que tiene preparado. El conductor Assi Azar promete que será una sorpresa muy grande: "Prepárense para el desmayo". Habrá que esperar al intervalo final, justo antes del anuncio del ganador.