
Más de 70 organizaciones feministas de América Latina y Europa denunciaron ante António Guterres la distribución de un informe que atribuyen a Bibiana Aído, directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe. Se trata de un documento que, según las denunciantes, busca desacreditar a la Relatora Especial de la ONU sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, la jurista jordano-belga Reem Alsalem, por no adherir a la doctrina queer —sexo fluido, autodeterminación de género, etc.—. La carta remitida al secretario general está fechada el 21 de julio de 2026. La propia Alsalem considera que está siendo “hostigada” por parte de ONU Mujeres por no asumir posturas protrans.
El informe confidencial que cuestiona a Alsalem fue distribuido el 10 de junio. En ese texto se censuraba el trabajo de la relatora por su defensa del “sexo biológico”, sus posiciones sobre transexualidad —la tachan de “antigénero”—, y pedían una “supervisión” sobre su labor, lo que implicaría desconocer su independencia.
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Lo que demuestra este documento confidencial es que la estructura de ONU MUjeres, o al menos su conducción, está cooptada por la ideología de la autodeterminación de género, la misma que ha inspirado tantas polémicas leyes de “Identidad de Género”, como es el caso de Argentina, y de España, país en el que Bibiana Aído se desempeñó como Ministra de Igualdad durante la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero, antes de asumir la dirección regional para América Latina y el Caribe de ONU Mujeres.

Alsalem disiente del posicionamiento queer asumido por ONU Mujeres y cuestionado por muchas organizaciones feministas. Una política identitaria que en muchos organismos, partidos y hasta gobiernos ha copado la agenda de la mujer, al punto que ya no se puede llamar mujeres a las mujeres.
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Precisamente, el pecado original de Reem Alsalem fue defender el sexo biológico como realidad a partir de la cual se formularon las leyes internacionales que consagran y protegen los derechos de las mujeres; es decir, esa protección se basa en su sexo biológico y no en la identidad de género autoproclamada por cualquier individuo.
Las organizaciones firmantes de la carta a Guterres sostienen que Bibiana Aído distribuyó a direcciones regionales y nacionales de ONU Mujeres un informe que ataca la independencia de Alsalem y desplaza el marco de derechos de las mujeres basado en el sexo hacia planteamientos centrados en la identidad de género.
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Además de las más de 70 organizaciones feministas latinoamericanas y europeas firmantes, algunas figuras del feminismo histórico lo hicieron a título personal, como la ex diputada del PSOE Ángeles Álvarez, o Amelia Valcárcel, ex miembro del Consejo de Estado,
La carta denuncia que el documento difundido por ONU Mujeres supone un acto “sin precedentes” contra una relatora independiente de Naciones Unidas.
Aseguran que el informe falta a la verdad sobre las visitas académicas de Alsalem a México, Brasil y Colombia. El documento distribuido por Aído las presenta como “visitas no oficiales”, a pesar de que las mismas -realizadas en torno a febrero y marzo de 2026- respondieron a invitaciones de instituciones legislativas, académicas y organizaciones de mujeres.
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Esos textos añaden que la relatora mantuvo reuniones con organizaciones de mujeres, feministas, plataformas, senadoras, ministras, magistradas, funcionarios de gobierno, defensoras del pueblo y otras personas interesadas.
Las autoras de la carta a Guterres consideran que el informe de ONU Mujeres diluye la distinción entre sexo y género. También le atribuyen fórmulas como “las mujeres en toda su diversidad”, la normalización de la prostitución como “trabajo sexual” y la presentación de la gestación subrogada como un supuesto derecho de “las familias diversas”.
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La carta también sostiene que el documento enmarca falsamente las visitas de Alsalem dentro de un “movimiento anti género” vinculado, supuestamente, con instituciones católicas y evangélicas ultraconservadoras, partidos de extrema derecha y redes transnacionales de defensa jurídica.
La respuesta de Reem Alsalem y el alcance del choque en la ONU
Reem Alsalem dijo a El Mundo que estaba “muy sorprendida y decepcionada” por lo que interpreta como “un hostigamiento por hacer aquello para lo que he sido elegida”. “Mi trabajo son los derechos humanos, no la política”, dijo.
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Evocando sus primeras declaraciones sobre el sexo biológico, dijo: “Hoy tengo una postura más dura, entonces fui cauta, sobre un tema del cual no tenía un juicio previo”. Y aclaró: “El caso es que la respuesta de los partidarios de la autodeterminación de género fue abrumadora”. Sobre la acusación de “antigénero”, respondió: “En realidad yo defiendo una visión acorde con los derechos de la mujer, para lo que fui elegida”.
El documento de Bibiana Aído censura “tendencias que incluyen la apropiación estratégica de espacios simbólicos feministas por actores conservadores y de extrema derecha; la creciente circulación de discursos trans excluyentes en escenarios internacionales, que les otorgan una apariencia de legitimidad técnica o normativa; y una convergencia intensificada entre narrativas feministas excluyentes trans y agendas políticas antigénero más amplias, especialmente en contextos electorales”.
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Reem Alsalem fue elegida en 2021 por el Consejo de Derechos Humanos y su mandato es el de una experta independiente que no forma parte de la estructura funcionarial de la ONU.
Qué medidas piden las organizaciones y por qué lo consideran un caso grave
La carta enviada a Guterres sostiene que el caso no se limita a una disputa personal, sino que afecta a la independencia de los procedimientos especiales de Naciones Unidas y al mandato de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). La relatora es una experta independiente designada para supervisar obligaciones internacionales de los Estados y formular recomendaciones basadas en derechos humanos.
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La distribución oficial del informe por parte de la dirección regional convierte las opiniones de algunas funcionarias en una posición institucional. A juicio de las firmantes de la carta, eso agrava el impacto sobre la credibilidad del sistema internacional de protección de los derechos de las mujeres.
La carta enviada a Guterres también fue remitida a la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres, al Comité CEDAW, a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), al Consejo de Derechos Humanos, al ECOSOC, a las misiones permanentes ante Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra y a los Estados miembros de la Asamblea General.
Las firmantes piden que el secretario general active mecanismos internos de control, investigue los hechos, determine eventuales responsabilidades y garantice que ONU Mujeres ajuste su actuación al mandato de la CEDAW y al marco internacional de protección de los derechos de las mujeres.
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