Las fotos de la discordia que publicó, a modo de ejemplo, la cuenta de Twitter del Museo de Auschwitz
Las fotos de la discordia que publicó, a modo de ejemplo, la cuenta de Twitter del Museo de Auschwitz

"Cuando venga al Museo de Auschwitz recuerde que está en el sitio donde murieron más de un millón de personas", ruega la solicitada del memorial del campo de concentración y exterminio que fundó el nazismo en el territorio que el Tercer Reich había ocupado en Polonia. A través de su cuenta de Twitter, las autoridades de la institución pronunciaron su descontento y pidieron a los visitantes que no se saquen fotos "en actitud frívola" en un lugar donde se montó el plan de aniquilación más macabro de la historia contemporánea.

Habla, sin decirlo, de sensibilidad histórica, de conciencia y de decencia por el calibre de los hechos y por la memoria de las víctimas del nazismo, ya sean judíos, polacos no judíos, homosexuales, testigos de Jehová, prisioneros de guerra soviéticos o gitanos. "Respeta su memoria", exclama casi como una súplica el mensaje del museo que se propagó por las redes sociales. La publicación es acompañada por cuatro fotos que sirven de testimonio: "Hay mejores lugares para aprender a hacer equilibrio que el sitio que simboliza la deportación de cientos de miles de personas a su muerte".

El museo eligió estas imágenes como ejemplo y para hacerse entender. Las fotografías de los visitantes caminando por las vías del tren que conducía a los deportados hacia el campo de concentración como si estuviesen intentando no caerse de una viga es lo que las autoridades catalogan como una pose frívola. "Cada año nos visitan cientos de miles de personas de todo el mundo, y lamentablemente vemos como una parte de ellos aprovechan su recorrido por el antiguo campo de concentración para hacerse fotos en actitud frívola, sin tener en cuenta que están en un lugar donde ocurrió una tragedia humana", argumentaron desde el museo a la agencia EFE.

Auschwitz-Birkenau, patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es un museo-memorial de 200 hectáreas y lo visitan por año más de un millón de personas
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El tuit data del 20 de marzo y en pocos días ya acumula más de 40 mil retuits y 86 mil likes. También muchas respuestas y críticas de usuarios al supuesto espíritu "regulador" y a una exagerada postura de solemnidad. La contestación del museo a las valoraciones en contra de su pedido radica en el respeto. "Auschwitz es un lugar al que venir a recordar un episodio trágico de la historia, a reflexionar y a aprender lo que debemos evitar para que algo así se repita, no es un lugar para frivolizar", respondió.

No prohíbe sacarse fotografías y lo deja en claro en varios intercambios de tuits. "No nos oponemos a la toma de fotografías. Tienen valor documental y emocional. Pedimos a las personas que sean respetuosos cuando visitan el sitio y también que sean respetuosos cuando toman fotografías", adujo. "La fotografía no será prohibida -repitió-. Se trata de educar a la gente sobre cómo comportarse en lugares históricos y decirles que también deben respetar la memoria mientras toman fotografías".

No es la primera vez que las autoridades del museo evidencian su malestar con el concepto de las fotos de los visitantes. En abril de 2015, cuestionó la publicación de una selfie: "¿Selfie en una habitación llena de zapatos de víctimas? Triste y bastante irrespetuoso". El tuit incluía la foto en cuestión de una pareja que la había subido a su cuenta de Instagram. "Puede ser una herramienta de conmemoración, pero es fácil cruzar la línea delgada", reflexionó.

Uno de los montajes que integran la muestra Yolocaust del artista germano-israelí Shapira
Uno de los montajes que integran la muestra Yolocaust del artista germano-israelí Shapira

Shahak Shapira, un artista israelí radicado en Alemania, realizó en 2017 un proyecto fotográfico que denominó "Yolocaust", irónico juego de palabras entre el Holocausto y el acrónimo "YOLO", cuyas siglas en inglés indican "solo se vive una vez", usado por jóvenes para justificar acciones irreverentes. Su propuesta era ridiculizar a los visitantes que se sacaban fotos en el Memorial del Holocausto en Berlín a través de un montaje: recortaba sus figuras felices y excéntricas y los ubicaba en tiempo y espacio, en el campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

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