Nur Islam quería realizar un trámite. Retirar 442 dólares de su cuenta. Llegó a la sucursal bancaria de la Commonwealth Bank, en Springvale, Melbourne, y comenzó a esperar. Hasta que la impaciencia le ganó a su tranquilidad y resolvió que lo mejor era dejar evidencia física de su cansancio.

Abandonó el local. Fue hasta una gasolinería y regresó a los pocos minutos con un bidón con 11 litros de combustible por los que pagó 15 dólares. Quienes allí estaban lo miraron extrañado. Al instante supieron que algo malo estaba por ocurrir: fue luego de que Islam rociara con el líquido que llevaba envasado todo el hall de entrada. Comenzaron a huir aterrados. ¿Se trataba de un simple cliente enojado o ya de un terrorista? Pocos se quedaron para averiguarlo.

El joven de 22 años encendió un fósforo y lo arrojó a uno de los charcos que había provocado. Una llamarada se esparció por todo el suelo abrazándolo también a él. Como consecuencia de su acto de barbarie, 33 personas sufrieron diferentes tipos de lesiones en sus cuerpos, cuatro muy graves.

Nur Islam -originario de Myanmar- fue interceptado por un empleado de seguridad del banco que impidió que fuera hacia el interior de la sucursal y provocara una tragedia mayor. Minutos después fue detenido. "Estaba enojado porque me hicieron esperar", dijo ante la corte cuando se le leyeron los cargos.

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