Andrés “N” fue a declarar, nadie lo investigó: la impunidad que creó al feminicida de Atizapán

Una serie de errores u omisiones se repiten una y otra vez por parte de las autoridades, así ocurrió con Andrés, pero también con Óscar García Guzmán, a quien familiares de dos víctimas las ubicaron en su domicilio, pero la policía llegó muy tarde

Andrés Filomeno "N", fue capturado tras el asesinato de Reyna, en su casa fueron encontrados más de 2000 fragmentos de huesos humanos (Foto: Twitter@FiscalEdomex)
Andrés Filomeno "N", fue capturado tras el asesinato de Reyna, en su casa fueron encontrados más de 2000 fragmentos de huesos humanos (Foto: Twitter@FiscalEdomex)

Andrés Filomeno “N”, el feminicida confeso de Atizapán de Zaragoza, estuvo frente a frente con agentes del Ministerio Público en 2016 por la desaparición de María Noé Mares y su hijo Edgard, la hermana de esta mujer que aún sigue desaparecida lo llevó para declarar, ya que él fue la única persona que la había visto el día que no regresaron a casa ni ella ni el pequeño de siete años, pero nadie lo investigó, nadie corroboró que fuera verdad lo que decía, se fue y siguió matando.

Cuando Reyna, su última víctima, desapareció, su esposo Bruno Ángel acudió a su casa porque ella le dijo que se vería con él para ir a comprar los productos de celulares que vendía, Andrés con gran y estudiado cinismo dijo que no la había visto.

Bruno acudió a las autoridades de inmediato que sólo levantaron la alerta de desaparición, nada más. Pero él era policía, no se iba a quedar con los brazos cruzados, identificó que la última ubicación satelital de su teléfono marcaba muy cerca del domicilio de quien por tres años creyó era amigo de su esposa, a quien ayudaron por lástima, además ubicó en las cámaras de vigilancia que su esposa tomó el camino a ese rumbo.

Al día siguiente pidió de favor a una patrulla que lo esperara afuera del lugar donde volvió a tocar para volver a encarar a Andrés, quien corrió al interior del inmueble seguido de Bruno Ángel, buscó entre los múltiples objetos y halló una pequeña entrada a un sótano donde encontró lo inimaginable, a su esposa destazada. Fue él quien descubrió al feminicida serial, que podría pasar a la historia como el más sanguinario con el mayor número de víctimas, de comprobarse que mató a las 29 mujeres que aparecen en su lista.

(Foto: Twitter)
(Foto: Twitter)

El expediente en archivo muerto

Lizeth Gallegos, hermana de Rubicela, quien podría ser otra presunta víctima de Andrés, ya que su credencial de elector apareció en este inmueble, dijo que desapareció en 2019 en el municipio de Tlalnepantla, relató que su familia viajó desde Monterrey al Estado de México para denunciar la desaparición de la joven de 32 años de edad, quien era estudiante, trabajaba en un banco y cuidaba de su hijo de cinco años.

Cuando llegaron al ministerio público, el trato fue “muy malo”, recordó Lizet en la televisora ADN 40. “No nos atendieron como debió haber sido”. La hermana menor de Rubicela consideró que hubo negligencia desde el primer momento. “Nunca nos dieron el apoyo que cualquier persona merece”. Además de la falta de sensibilidad de las autoridades, la situación se dificultó aún más para la familia que desconocía el municipio donde desapareció la joven.

En abril de este año, la mamá de Rubicela regresó al México para pedir el expediente. Entonces (…) “le dicen que el expediente no lo hallan. Y ya después, cuando lo hallan, ya se había mandado a archivo muerto, no le dieron procedimiento. Mi papá es el que tenía contacto con el agente Bravo, y la verdad nunca hizo nada”. Fue gracias a una conocida de Rubicela que detectaron el lugar donde estuvo por última vez.

El pequeño hijo de Rubicela estuvo solo cuatro días hasta su tía llegó de Monterrey
El pequeño hijo de Rubicela estuvo solo cuatro días hasta su tía llegó de Monterrey

Las múltiples omisiones de los ministerios públicos han sido una constante para las madres de las desaparecidas, “al rato regresa, se fue con el novio” o “tiene que esperar 72 horas para ver si regresa” parecen ser una regla que ha permanecido intacta por décadas, cuando se sabe que las primera horas de la desaparición de una personas son cruciales para hallarlas con vida.

Una semana para rescatar a una víctima

Otro indignante caso ocurrió con Óscar García Guzmán, feminicida serial de cuatro mujeres y dos hombres, entre ellos su propio padre y el de una víctima.

La familia de Patricia Nava, una de sus víctimas, acudió a la policía, les tomaron su declaración y les dijeron que investigarían. Ellos también lo hicieron por su cuenta ante la desesperación de no saber nada de su paradero. La familia logró dar con la última ubicación que el celular de Paty marcó: era la casa de la madre de Óscar, en Villa Santín.

Fotos: (Fiscalía Edomex)
Fotos: (Fiscalía Edomex)

Con esta valiosa información fueron con las autoridades, pero les dijeron que una orden de cateo iba a tardar varios días.

Como lo relataron a Infobae México en exclusiva, dos familiares no podían esperar y se dirigieron a preguntar a esa casa si ella se encontraba ahí. Fueron recibidos por Óscar, quien agresivo, los amenazó con una navaja para que se fueran, dijo no saber nada y hasta llamó a la policía.

Los policías efectivamente acudieron, pero se llevaron detenidos a los familiares de Paty, y les levantaron un reporte de hechos por intento de allanamiento de morada, a pesar de explicar la situación los uniformados sólo cuestionaron al individuo, quien en un principio dijo no saber nada.

Posteriormente fue llamado declarar, lo atendió la licenciada Beatriz (según la versión de Óscar en sus mensajes), y dijo que sí conocía a Paty e inventó que ella había acudido a su casa para pedirle prestado dinero junto a un hombre en un carro rojo. Todo era mentira y lo hizo para confundir a las autoridades.

Fotos: (Infobae México)
Fotos: (Infobae México)

Días después, cuando finalmente llegó la orden de cateo, los ministeriales entraron y revisaron la casa, solo la casa, no el patio trasero donde estaban sus mascotas y donde había tierra revuelta y fresca, ahí recién había enterrado a Paty.

Como no vieron nada sospechoso se fueron, hasta que meses después volvieron a tener noticias de Óscar y de esa casa, donde estaban los cadáveres de tres mujeres asesinadas.

La familia de su última víctima Jessica Guadalupe Jaramillo, madre de un bebé de 10 meses en ese entonces, sabía que ella estaba en el domicilio de este sujeto, ellos mismos investigaron el GPS de su teléfono y esto marcaba, incluso su padre denunció a las autoridades que la había visto por la ventana, sin embargo la policía no acudió hasta seis días después de su desaparición con una orden de cateo, cuando ella llevaba alrededor de tres días muerta.

También en este caso Óscar García Guzmán fue citado a declarar, dijo que no la había visto, le creyeron y se fue para regresar a matarla para después huir. Su familia no quiso romper el delito de allanamiento de morada y por eso pidió auxilio a las autoridades, pero otra vez, llegaron muy tarde.

La impunidad del 98% en México

La impunidad es el otro ingrediente que permite que asesinos y feminicidas como Andrés sigan cometiendo sus crímenes con total confianza de que no serán investigados y muchísimo menos atrapados.

El nivel de impunidad en México es de 98.86 % y existe una tasa de delitos que no se denuncian y no se investigan de 93.6 %, dijo Miguel Ángel Gómez Jácome, coordinador de comunicación de la asociación civil Impunidad Cero.

“La impunidad en México es muy generalizada. Una de nuestras investigaciones arrojó que hay un 1.14 % de probabilidades de esclarecer un delito, desde que se denuncia hasta que hay una sentencia. Estamos hablando de 98,86 % de impunidad”, indicó Gómez Jácome.

1 de cada 1,000 delitos se sentencia, advirtió Sánchez Cordero

En México se cometen 33 millones de delitos al año, lo alarmante es que más del 90% de éstos quedan impunes, reconoció en octubre de 2020 la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, durante la firma de convenio del Registro Nacional de Detenciones.

Fotos: (Fiscalía CDMX y Edomex)
Fotos: (Fiscalía CDMX y Edomex)

Uno, sólo uno, de cada 1,000 delitos en nuestro país obtiene una sentencia, ya sea condenatoria o absolutoria”, lamentó Sánchez Cordero, quien fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde enero de 1995 y hasta noviembre de 2015.

“¿Saben qué significa esto? Significa impunidad, eso es lo que significa en nuestro país los datos que nos acaba de compartir Adrián Franco, que son datos del Inegi y lo que nos está compartiendo el día de hoy es absolutamente demoledor, para todos ¿eh? Para los fiscales, ojo, para los tribunales, para los defensores, para todos los operadores del sistema de justicia, para nosotros, para la Secretaría de Gobernación en este compromiso que tenemos en contra de la impunidad”, aceptó.

La secretaria de Gobernación expresó que la impunidad es la causa de que sigan los delitos “de violación contra mujeres, de delincuencia organizada, de extorsión, de narcotráfico, de secuestro, de robo y muchos otros”.

¿Por qué se cometen? Porque hay impunidad, todos estos delitos se resumen en una palabra. Por eso tenemos que estar comprometidos con este sistema de impartición de justicia del Sistema Penal Acusatorio y fortalecerlo. Por eso tenemos que estar todos unidos, porque tenemos que derrotar a la impunidad en nuestro país”, declaró.

El latente peligro de no identificarlos

De 44 años, la psicóloga criminal Mónica Ramírez Cano se dedica a analizar la mente de los grandes capos de la droga y asesinos seriales. Los más conocidos son Joaquín El Chapo Guzmán y Dámaso López, también identificado como El Licenciado. Foto: (Juan VIcente Manrique) Foto: Juan VIcente Manrique
De 44 años, la psicóloga criminal Mónica Ramírez Cano se dedica a analizar la mente de los grandes capos de la droga y asesinos seriales. Los más conocidos son Joaquín El Chapo Guzmán y Dámaso López, también identificado como El Licenciado. Foto: (Juan VIcente Manrique) Foto: Juan VIcente Manrique

La criminóloga y psicóloga, Mónica Ramírez Cano, quien posee amplia experiencia en analizar a los delincuentes más peligrosos de México como Joaquín “El Chapo” Guzmán, o Juana Barraza “La mataviejitas”, considera que hay un vacío en su pronta identificación.

Hace muchísima falta que las autoridades se empapen de las características de estos agresores, asesinos, violadores y feminicidas seriales, además a nivel judicial y en materia penitenciaria. Había un director de una cárcel en Quintana Roo que me decía que tenía un caso donde un interno había matado a cinco personas y se comía sus partes y me preguntaba si este hombre era un asesino serial, entonces hay una gran parte de desconocimiento en la materia porque no es lo mismo un psicópata que un homicida serial o alguien con una psicosis”.

La también psicóloga explica que la serialidad es una condición psicológica que los lleva a reofender crónica y sistemática para obtener la satisfacción de necesidades psicológicas, emocionales o de gratificación sexual, por eso los sicarios no son asesinos en serie porque ellos reciben un sueldo por ello mientras que los asesinos seriales lo hacen por gusto.

Foto: (@MonRamirezCano)
Foto: (@MonRamirezCano)

“Un violador serial me decía que de pronto estaba en su casa con su esposa y con sus hijos y de repente y le entraba como ese gusanito de querer salir, son adictos a la adrenalina de este tipo de hechos les provee.

Este agresor cometía las violaciones en estéticas, buscaba a mujeres solas con el pretexto de cortes de cabello y era del tipo “organizado”, llevaba su cuchillo con el que las sometía en el baño y cerraba el local.

Él estaba acusado por robo, las autoridades consideraban que lo que él hacía era robar estéticas y como ahí estaban las chavas pues las violaba, cuando en realidad era al revés, lo que él buscaba era la violación y el robo era un factor añadido, pueden hacerlos para engeñar a la policía, había violado como a 30 mujeres. Él era un violador ´generoso´, el que le pregunta a la víctima si no la está lastimando o si le está gustando”, detalló.

Foto: (@MonRamirezCano)
Foto: (@MonRamirezCano)

Ramírez cano señaló que hay muchos asesinos seriales en potencia que los agarran en su primer crimen, por lo que a su parecer la clave está en poder prevenir, identificar a estos asesinos, violadores y feminicidas seriales desde un inicio, el problema es que el programa federal ya no es de reinserción social.

Si pudiéramos trabajar en conjunto los padres, los amigos, los maestros, podríamos detectar focos rojos importantes, desde luego que siempre se presentan, siempre hay porque la mamá puede estar negada a reconocerlos, o maestros que van sólo a cumplir sus horas y no se involucran. Las autoridades además deben poder tener una capacidad de identificación desde un inicio para ubicarlos, por eso falta trabajar mucho en estos sentidos”, concluyó la criminóloga.

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