Si un jugador lograba meter la pelota por un anillo en el lado del equipo contrario, eso suponía una victoria automática (Foto:Especial)
Si un jugador lograba meter la pelota por un anillo en el lado del equipo contrario, eso suponía una victoria automática (Foto:Especial)

No está claro dónde se inventó este ritual exactamente, pero sus primeros registros datan del año 1400 a. C., cuando era practicado por los pueblos prehispánicos de Mesoamérica, una vasta región histórica que se extiende desde lo que hoy es el estado de Sinaloa hasta Costa Rica.

De acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el juego de pelota cumplía la función de ofrecer un tributo a los dioses, así como de resolver conflictos de diversa naturaleza entre los pueblos de la región, como el control del comercio y las tierras.

Si bien nombre variaba, “Ullamaliztli” en azteca, y “Pok-Ta-Pok” en maya, al igual que sus reglas, el objetivo era el mismo: meter una pelota hecha de hule, que pesa de 3 a 4 kilos, en un aro de piedra colocado a aproximadamente 5 metros de altura, en una cancha llamada taste, manteniendo el “esférico” todo el tiempo en el aire, pues si caía era una “mala señal”.

La pelota en movimiento representaba la trayectoria del Sol y la Luna. Los jugadores la lanzaban de un lado a otro entre los equipos, conformados de 2 a 4 integrantes, usando solo sus caderas y sus glúteos; no se permitía usar pies ni manos.

Si un jugador lograba meter la pelota por un anillo en el lado del equipo contrario, eso suponía una victoria automática. El ganador del partido, según escribió Diego Durán, sacerdote dominicano de la época de La Colonia, “era homenajeado como un hombre que hubiera vencido a muchos y ganado una batalla”.

Pero si perdías, la muerte

El sacrificio y el juego de pelota están estrechamente relacionados en la cultura maya (Foto: Pixabay)
El sacrificio y el juego de pelota están estrechamente relacionados en la cultura maya (Foto: Pixabay)

Aunque en la mayoría de los pueblos se practicaba como deporte cotidiano, los reyes aztecas supuestamente lo jugaban como sustituto de la guerra, obteniendo derechos de gobierno o aliviando dramas diplomáticos con un partido.

Mientras que en la cultura maya había mucho más en juego: los perdedores de algunos partidos rituales eran sacrificados. De hecho, el sacrificio y el juego de pelota están estrechamente relacionados en el mito de la creación maya. En el Popol Vuh, se menciona que un par de gemelos juegan a la pelota y derrotan a los señores del inframundo sobre la pista, para acabar convirtiéndose en el Sol y la Luna.

Según Mary Miller, profesora de historia del arte de la Universidad de Yale, Estados Unidos, los mayas se enfrentaban a las deidades a diario en un juego de pelota, “existe un elemento central de conflicto entre humanos y deidades”.

Además, la historiadora señala que en la mitología maya, el perdedor del juego de pelota era decapitado, y los expertos actuales aceptan ampliamente que eran los perdedores, y no los ganadores, quienes eran sacrificados.

El juego de pelota es considerado como uno de los antecedentes del fútbol. A pesar de que su practica aún es común en zonas del sur de México y Guatemala, hay organizaciones que buscan revivir esta práctica como una medida para atraer a los jóvenes y alejarlos de la delincuencia.

Otros tipos del juego de pelota

La pelota en movimiento representaba la trayectoria del Sol y la Luna (Foto:Especial)
La pelota en movimiento representaba la trayectoria del Sol y la Luna (Foto:Especial)

“Uarhukua Chanakua”, juego de pelota purépecha

En este juego originario de Michoacán se utilizan bastones para golpear una pelota de madera o “zapandukua”, con un diámetro entre 12 y 14 centímetros. Se permite el contacto físico entre los jugadores o “chanaris” y el objetivo es llevar la pelota alrededor de un perímetro que varía según el espacio. Existe una modalidad nocturna del juego en el que la pelota es envuelta en llamas.

Juego de pelota mixteca

Dos equipos integrados hasta por cinco jugadores o “chaceros” que se enfrentan en un espacio llamado pasajuego, siempre orientado de Norte a Sur. Utilizan pesadas manoplas para golpear una pelota. Tras presentar la pelota inicia el juego y se realiza el saque. La pelota debe cruzar hasta la zona de los rivales y estos la regresan de un golpe. Los encuentros se pactan a 12 pelotas.

“Temalacachtli” o “Ehecámalotl”

En un claro de la chinampa, rodeados de alcatraces y dalias, los niños trazan con escayola el juego del temalacachtli o ehecámalotl, similar al bebeleche o avioncito. Se trata de arrojar un objeto y patearlo conforme se avanza en el juego brincando con un pie. El ehecámotl es común en las zonas rurales de la Ciudad de México: Tláhuac, Milpa Alta y Xochimilco.

Su nombre variaba, al igual que las reglas del juego (Foto:Especial)
Su nombre variaba, al igual que las reglas del juego (Foto:Especial)

“Tzum”

Se trata de un juego totonaco de la Sierra Norte de Puebla. El Tzum es un juego de mesa relacionado con el Patolli registrado en códices, crónicas coloniales y a través de evidencias arqueológicas de diversas zonas culturales de Mesoamérica. El juego consiste en un tablero con varias casillas o carriles y se han encontrado representados de diversas formas o variantes, algunos dibujados, pintados o hechos con incisiones en vasijas cerámicas, patios, paredes y petrograbados.

“Kuachankaka”

En Tenek significa “trompo de cuarta”. Similar en forma a un trompo común, es lanzado para hacerlo girar. La competencia la gana quien lo mantenga girando por más tiempo, lo que se logra latigueándolo con el chirrión (cuerda con que se gira el trompo). Es proveniente de la Huasteca Potosina.

Juego maya de los zancos

Este juego resalta por su sencillez: caminar en zancos. En tiempos pasados no era tan simple, y tampoco era un juego; los zancos se utilizaban por necesidad al momento de cruzar los complicados pantanos de la península de Yucatán.

MÁS SOBRE OTROS TEMAS: