Los fracasos en el sistema de seguridad mexicano (Fotos: Cuartoscuro)
Los fracasos en el sistema de seguridad mexicano (Fotos: Cuartoscuro)

Pocas glorias pueden contar la Fuerzas Armadas del país. La actual estrategia de seguridad se ha quedado en un listado de carencias y buenos deseos.

A casi un año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los cuerpos de seguridad no han podido cumplir con los propósitos básicos contra el crimen organizado, ni el objetivo de integrar y homologar sistemas conjuntos de inteligencia y logística militar, de comunicaciones de mando y control.

En el ramillete de fracasos se encuentran dos operativos, ambos encabezados por las Fuerzas Federales y sucedidos en menos de un mes.

El primer fiasco protagonizado por la Guardia Nacional y la Policía Ministerial sucedió el pasado 17 de octubre en Culiacán, bastión del Cártel de Sinaloa.

Ese día, a la hora de la comida, las céntricas calles de Culiacán se convirtieron en la zona cero de una guerra que todos en México conocen: la del narco. Una batalla campal entre hombres de uniforme y otros, uniformados a su modo, que vaciaron toda la munición posible contra camionetas, chalecos antibalas y al aire. Catorce muertos, entre ellos atacantes, civiles y elementos de seguridad. También, 51 presos fugados de la cárcel local.

El terror que se vivió en Culiacán aquella tarde, fue suficiente para que el gobierno mexicano diera marcha atrás y liberara a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo, que acababa de detener.

México quedó en menos de seis horas doblegado ante la capacidad de fuego de uno de las células criminales más poderosas del país: el Cártel de Sinaloa.

El operativo fallido contra Ovidio Guzmán reveló un caos en coordinación de cuerpos de seguridad (Foto: CUARTOSCURO.COM)
El operativo fallido contra Ovidio Guzmán reveló un caos en coordinación de cuerpos de seguridad (Foto: CUARTOSCURO.COM)

El operativo fue calificado por el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, como fallido, deficiente e improvisado. Ocho días después, cuatro ruedas de prensa y varias teorías, los cabos sueltos de esta misión militar siguen sobre la mesa sin que una autoridad los haya resuelto.

En su conferencia diaria, el mandatario mexicano dijo que no estuvo enterado de la realización del intento de arresto con fines de extradición.

La orden de detener a uno de los presuntos herederos del imperio del Cártel de Sinaloa, revive una de las estrategias de seguridad que, hasta hace poco, López Obrador había prometido no repetir.

Asimismo, el descabezamiento de los grandes cárteles, — que había sido prioridad de los gobiernos anteriores, y la consecuencia de miles de muertos, fragmentación en grupos criminales más pequeños y sanguinarios y peleas por las plazas de la droga que habían dejado libres— repite lo que obtuvieron sus antecesores: un aumento en la violencia.

El protagonismo del Ejército y el “desaprovechamiento" de la Marina indujo a preguntarse si la “nueva estrategia de seguridad” incluía prescindir de dicho cuerpo en las operaciones contra el crimen organizado. Pero, su papel en un cateo realizado en Tepito, Ciudad de México, desbarató esta posibilidad.

A diferencia de Sinaloa, el operativo en el “Barrio Bravo” fue una guerra de baja intensidad, si se quiere, de impacto moderado. Marinos de la Armada de México junto con elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) se enfrentaron a integrantes de la organización criminal, La Unión Tepito.

El operativo en Tepito, Ciudad de México (FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO)
El operativo en Tepito, Ciudad de México (FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO)

En un comunicado divulgado por las autoridades de seguridad capitalinas, se explicó que tras una orden de cateo en diversos inmuebles de la colonia Peralvillo, en la alcaldía Cuauhtémoc, lograron el aseguramiento de un arsenal de armas de alto impacto, narcóticos, dinero en efectivo, además de la detención de 31 personas relacionadas con hechos violentos y narcomenudeo en la zona.

Cientos de marinos, elementos de la SSC y la PGJ tomaron varias calles de la peligrosa colonia.

Las capturas comenzaron por la mañana del 22 de octubre como respuesta a las diversas denuncias que vecinos del lugar realizaron a la policía. “El Lunares”, uno de los actuales jefes de la organización, se encontraba en uno de los domicilios donde se realizó el operativo (Peralvillo 33), pero al parecer un agente de la policía le avisó que las autoridades iban por él. Quizás por eso el cabecilla de La Unión logró escapar y hasta el momento no ha sido capturado.

El operativo significó un golpe considerable a la estructura de La Unión Tepito, pero también destapó que al menos 120 policías estaban en la nómina de dicha célula criminal.

Las campanadas se celebraron antes de tiempo, pues este jueves el juez de Control, Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, puso en libertad a al menos 27 de los 31 detenidos en Tepito, al considerar que la versión de la SSC sobre las capturas es inverosímil, plagada de mentiras e irregularidades.

Las 27 personas fueron detenidas cuando estaban formados en un circulo alrededor de la droga y un arma aseguradas; no obstante, la defensa de los imputados presentó un video en el que los capturados estaban en realidad en una fiesta y en un lugar distinto al que señaló la dependencia.

Tabla comparativa sobre los sucesos ocurridos en Tepito y Culiacán, ambos protagonizados por fuerzas federales (Tabla: Infoba)
Tabla comparativa sobre los sucesos ocurridos en Tepito y Culiacán, ambos protagonizados por fuerzas federales (Tabla: Infoba)

El juez le ofreció al titular de la SSC, Omar García Harfuch, cinco días para que informe de la investigación que se ha iniciado a los policías por supuestos abusos en el operativo

Ambos operativos, fallidos, revelan un caos en la coordinación de los cuerpos de seguridad en México, y pone en evidencia el gran poder y control que el crimen organizado aún ejerce sobre las autoridades. Las escenas en éstas dos situaciones entierran la teoría de que el crimen esta magullado y que la paz es mucha.

La política de los gobiernos anteriores de guerra total contra el narcotráfico fue errónea, pero también lo es la estrategia “suave suave” de la administración actual.

Con estos hechos, los criminales deben estar contentos, pues ahora saben qué hacer cuando se atrapa a uno de sus miembros: sacar sus armas más grandes y sembrar la anarquía.

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