Procesión de "creyentes" y reclamos sin pausa: el insólito día a día en las oficinas de López Obrador, próximo presidente de México

Desempleados, enfermos, desalojados, deportados... Todos los días llegan decenas de personas a las puertas de la casa de transición del próximo gobernante para pedir su ayuda

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Cientos de mexicanos han pasado
Cientos de mexicanos han pasado por las puertas de la casa de transición de López Obrador para pedir su ayuda.

Hasta la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador, próximo presidente de México, han llegado las más inéditas peticiones de mexicanos que esperan su ayuda.

Desde los primeros días posteriores a su victoria, comenzó esta "procesión de creyentes" que esperan durante horas, aguardan por las noches, llegan de madrugada, y sólo para entregar una carta, un fólder con el expediente de un caso, un papel garabateado que pide un favor o una cita con "el presidente".

También están los que dan: decenas de regalos han llegado hasta las puertas del inmueble ubicado en la esquina de las calles de Chihuahua y Monterrey, en la colonia Roma, donde también han sonado serenatas, se han montado altares y celebrado ceremonias para proteger a López Obrador.

Las historias se coleccionan ya por decenas. Por la casa de la transición ha pasado de todo: desde la mujer que vino de Chiapas en silla de ruedas para pedirle que intercediera por ella para conservar su casa y regalarle una camisa bordada a él y un vestido negro para su esposa Beatriz Gutiérrez, hasta el hombre que montó sus bocinas con música Pedro Infante para solicitarle una investigación sobre la muerte del famoso cantante.

Según José del Refugio Leyva, un cantante de plaza pública y vagón del Metro, Pedro Infante no murió en aquel accidente aéreo de 1957, como "nos hicieron creer", dijo.

Su versión es que un ex presidente, Miguel Alemán Valdés, lo mandó matar por un asunto de celos, pues compartían el amor de una mujer. Pero los supuestos matones de Pedro Infante lo admiraban tanto que le perdonaron la vida con la condición de que se escondiera hasta que muriera el ex presidente.

José del Refugio Leyva pidió
José del Refugio Leyva pidió a AMLO investigar la muerte de Pedro Infante.

Alemán Valdés murió en 1983 y entonces reapareció Pedro Infante con el seudónimo de Pedro Antonio, un cantante que murió a los 95 años, de acuerdo con la versión de Leyva, quien pasó una mañana apostado frente a la casa de transición para pedir a López Obrador que investigue el caso y contar su historia a la prensa.

También han llegado madres con hijos en la cárcel que reclaman su inocencia, familias desalojada de predios y, sobre todo, hombres y mujeres sin empleo que piden una oportunidad para trabajar.

Hasta un equipo universitario de judo pidió su ayuda para recuperar su espacio de entrenamiento y la reinstalación de su entrenador, y grupos de madres y niños que buscan mejores condiciones para sus escuelas.

La afluencia de gente ha sido tanta que desde el pasado 6 de julio López Obrador nombró a Leticia Ramírez, colaboradora suya desde el Gobierno de la Ciudad de México, como delegada para atender causas ciudadanas.

Todos los días, desde la
Todos los días, desde la madrugada, comienza la fila de mexicanos que piden ver a López Obrador.

La catedral de los esperanzados

A la casa de transición de López Obrador, cualquiera puede llegar. Aquí no hay vallas de seguridad ni guardias. Acaso, ahora, patrullas apostadas que intentan sobre todo agilizar el tránsito por los automovilistas que, atraídos por el barullo, bajan la velocidad para tomar una foto.

También para cuidar la zona, pues la semana pasada hubo un intento de robo armado de un transporte de mercancía, que terminó con la detención del asaltante en la misma esquina donde se encuentran las oficinas de López Obrador.

Los habitantes de San Salvador
Los habitantes de San Salvador Atenco también visitaron a AMLO en días pasados.

"Cuidate, presidente", le gritan cuando pasa su automóvil blanco, ya bien identificado por los vecinos y la gente que lo espera en el lugar que, además, se ha convertido en zona de visita de "turistas" locales y extranjeros, quienes llegan hasta allí para tomar la foto o la selfie.

Hay vecinos que por allí pasan todos los días para curiosear y seguir escenas que algunos no pueden creer. Entre otras, las ceremonias que han presenciado para pedir protección "divina" y "santa" para el próximo presidente.

Hace apenas una semana, en la barda perimetral de la casa aparecieron velas prendidas y una imagen de la virgen de Guadalupe.

Las veladoras colocadas para la
Las veladoras colocadas para la “protección” del próximo presidente de México.

Las colocaron el compositor Jorge Reyes Rincón, el pintor José Luis Rosas Landa y Teresa Rueda, una ama de casa. Los tres se conocieron allí, frente a las puertas de la casa de transición, y se organizaron para convocar a un "acto de fe" que ofreciera "protección" a López Obrador.

Tenían la intención de que todo el mundo acudiera con veladoras que rodearan la casa de "luz y amparo" para el próximo presidente mexicano.

"Todo el que quiera traer, que la traiga… vamos a llenar de veladoras esta casa", dijo Teresa, mientras sus compañeros colocaban agua, una estampa de la Virgen de Guadalupe y un papel donde escribieron: "Andrés no estás solo, presidente, México está contigo y la Morenita. Te queremos".

También han llegado indígenas, ex trabajadores de empresas, mamás de jóvenes que fueron rechazados de las universidades públicas, hombres que piden ayuda para comprar un taxi, enfermos que ya lo gastaron todo, votantes fervorosos que quieren trabajar en su gobierno.

Hasta los deportados llegaron para exigirle defender ante Estados Unidos sus derechos y repudiar las políticas migratorias de ese país.

Cualquiera que sea la causa, demanda o petición –empleo, salud, justicia, dinero–, seguramente ya hizo fila frente a la casa de transición del próximo gobierno, convertida en una especie de catedral de los esperanzados.

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