
Las olas de calor que baten récords, como la que ocurrió recientemente en Europa, las lluvias que inundan ciudades y los huracanes cada vez más intensos generan interrogantes sobre el papel del cambio climático en estos fenómenos. Entender si las actividades humanas influyen en eventos meteorológicos extremos, y cuánto, es fundamental para anticipar riesgos y tomar decisiones con el objetivo de proteger la salud, las infraestructuras, y la economía.
Un nuevo informe de las National Academies of Sciences, Engineering and Medicine de Estados Unidos analiza la ciencia de la atribución de eventos extremos, una disciplina dedicada a esclarecer la relación entre las consecuencias del calentamiento global y episodios climáticos concretos. Los avances en métodos y datos permitieron progresar en este campo, aunque la confianza en los resultados todavía depende del tipo de evento y de la calidad de la información disponible.
PUBLICIDAD
Cómo la ciencia identifica la huella humana en fenómenos extremos
El campo de la atribución de eventos extremos (EEA) estudia en qué medida el cambio climático provocado por el ser humano influye en fenómenos climáticos concretos. Los avances tecnológicos y metodológicos permitieron mejorar la confianza en los resultados de este tipo de investigaciones, sobre todo en eventos relacionados con el calor extremo y las lluvias intensas.

Las investigaciones de atribución de eventos extremos (EEA) se apoyan en una combinación de observaciones meteorológicas, modelos climáticos por computadora y técnicas estadísticas. Los científicos analizan datos de estaciones meteorológicas, satélites y radares para reconstruir cómo ocurrió un fenómeno específico, como una ola de calor o una lluvia intensa. Luego, emplean modelos climáticos que simulan el comportamiento de la atmósfera bajo distintas condiciones. Esta comparación permite identificar diferencias entre el mundo actual y un escenario hipotético en el que no existieran las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por la actividad humana.
PUBLICIDAD
Una de las claves para mejorar la precisión de estos estudios fue el uso de grandes conjuntos de simulaciones climáticas. Al analizar múltiples simulaciones, los investigadores pueden distinguir con mayor claridad la influencia del cambio climático generado por el ser humano frente a la variabilidad natural del clima, que incluye fenómenos aleatorios o cíclicos propios de la atmósfera. Esto ayuda a responder preguntas como si una tormenta fue más intensa de lo que habría sido en un mundo sin calentamiento global, o si la probabilidad de una ola de calor aumentó por efecto de las emisiones humanas.
Además, la expansión del campo hacia la atribución de impactos de eventos extremos (EEIA) permite analizar no solo el evento en sí, sino también sus consecuencias, como daños económicos o efectos en la salud. Este desarrollo abre nuevas posibilidades para entender las repercusiones del cambio climático sobre la sociedad.
PUBLICIDAD
Obstáculos y certezas en la investigación sobre clima y desastres
No todos los eventos extremos ofrecen el mismo nivel de certeza en los estudios de atribución. Un artículo publicado en The Conversation por autores del informe, Kevin Smiley, Deepti Singh, Jennifer Marlon y Jim Hurrell, explica que la confianza es más alta en eventos de temperatura extrema. El comportamiento del calor extremo bajo un clima más cálido está bien documentado y representado en los modelos climáticos. Por ejemplo, la relación entre el aumento de gases de efecto invernadero y la frecuencia de olas de calor cuenta con una base científica robusta.

La confianza también es considerable en la atribución de lluvias intensas, ciclones tropicales y sequías en ciertas regiones. Un aire más cálido retiene más humedad, lo que potencia tanto las sequías como las lluvias extremas. Ejemplos como el huracán Harvey de 2017 ilustran cómo varios estudios independientes concluyeron que el cambio climático incrementó la cantidad de lluvia caída, lo que a su vez provocó más propiedades inundadas.
PUBLICIDAD
Por el contrario, la atribución resulta más compleja en fenómenos como tormentas severas, tornados o granizadas, donde intervienen procesos atmosféricos a pequeña escala. Los modelos globales aún no representan con precisión estos procesos, y los registros históricos son escasos, lo que limita la capacidad para detectar tendencias y validar los modelos.
Los autores subrayan en The Conversation que la complejidad aumenta cuando varios eventos ocurren de manera simultánea o sucesiva, como una sequía que eleva el riesgo de incendios: “La ciencia de la atribución recién comienza a contemplar estas interacciones, conocidas como efectos compuestos o en cascada”.
Acciones clave para fortalecer la investigación y la toma de decisiones
El informe de National Academies sugiere varias acciones para mejorar la ciencia de la atribución de eventos extremos. Una de las principales recomendaciones es que la comunidad científica establezca un marco común de mejores prácticas. Esto facilitaría que los distintos equipos de investigación trabajen de manera coordinada y aumentaría la confianza del público en los resultados.
PUBLICIDAD

Otra propuesta importante es desarrollar modelos climáticos globales de mayor resolución. Estos modelos pueden simular con más detalle tormentas intensas y fenómenos regionales, lo que permitiría entender mejor cómo afecta el cambio climático a cada lugar. Según el informe, contar con este tipo de modelos haría que la atribución de eventos extremos sea más útil para quienes deben tomar decisiones sobre obras públicas, salud o planes de emergencia.
También recomiendan realizar más estudios que usen diferentes métodos de atribución sobre un mismo evento. Esto ayuda a comparar resultados y a estar más seguros de las conclusiones. Además, sugieren que los programas encargados de estos estudios revisen regularmente sus métodos y resultados, sobre todo en eventos poco estudiados o en regiones donde faltan datos confiables, como sucede en muchos países del Sur Global.
PUBLICIDAD
La colaboración con personas y organizaciones locales, según el informe, puede hacer que los estudios sean más útiles. Adaptar la manera en que se presentan los resultados y explicar claramente las dudas o incertidumbres permite que cada comunidad use la información de forma práctica.
Destacan que la atribución de eventos extremos se volvió una herramienta esencial para entender el impacto del cambio climático en situaciones concretas. El desarrollo de nuevas técnicas y el aumento en la cantidad de estudios permitieron lograr conclusiones más confiables, aunque todavía hay retos importantes, especialmente en fenómenos poco representados en los modelos y en lugares con datos limitados.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La sequía dejó sin agua y cultivos a comunidades de Ahuachapán en El Salvador: así lograron reducir su impacto
Un programa de Unicef, ejecutado entre marzo y septiembre, atendió a comunidades de cuatro distritos con acciones destinadas a reducir los efectos de la falta de agua

Expertos piden a la OMS que declare el cambio climático como emergencia sanitaria mundial
El informe Lancet Countdown advierte que los efectos del calentamiento global sobre la salud se aceleran más rápido que las medidas adoptadas para combatirlos, con un récord de 710.000 muertes vinculadas al calor solo en 2023

El plan para combatir al bagre azul, el depredador invasor que amenaza la bahía de Chesapeake: servirlo en los comedores escolares
La receta, inspirada en las tradicionales tortas de cangrejo, ya forma parte de los menús de colegios de Virginia y Maryland. La especie se alimenta de fauna local y afecta la industria pesquera regional

El Niño alcanza su fase más intensa: las alertas de la OEA para América y el impacto en Argentina
La Organización de los Estados Americanos anticipó lluvias por encima de lo normal y riesgo de crecidas en la Cuenca del Plata, mientras otras regiones enfrentarían sequías y déficits de agua

Identifican el avance de la tala y la minería ilegal sobre el territorio saamaka en Surinam, y crece la alerta ambiental
Las imágenes satelitales revelaron nuevos caminos y claros en una selva que forma parte de la Amazonía y que Surinam preserva en casi el 93% de su superficie boscosa, clave para la absorción de carbono



