
La contaminación por plásticos, en particular por microplásticos, se agrava bajo los efectos del cambio climático, según advierte un grupo de investigadores de Imperial College London en un estudio publicado recientemente en Frontiers in Science.
El equipo, liderado por el profesor Frank Kelly, alerta sobre el aumento acelerado de la producción de plásticos y la intensificación de sus impactos ambientales, y reclama una acción internacional urgente para evitar daños ecológicos irreversibles.
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El informe de Frontiers in Science destaca que el cambio climático convierte a los plásticos en contaminantes más móviles, persistentes y peligrosos. El calentamiento global acelera la fragmentación de los plásticos en microplásticos —fragmentos microscópicos—, facilita su dispersión a grandes distancias y multiplica la exposición de los ecosistemas a estos residuos.

Entre 1950 y 2023, la producción anual de plásticos a nivel mundial se multiplicó por 200, una tendencia que, junto con el agravamiento de los efectos climáticos, amenaza con incrementar la presencia de microplásticos en todos los entornos naturales.
Propuestas para frenar la crisis
Los investigadores de Imperial College London, citados por Frontiers in Science, insisten en la necesidad de eliminar los plásticos de un solo uso no esenciales —que representan el 35% de la producción total—, limitar la fabricación de plásticos vírgenes y establecer estándares internacionales que garanticen la reutilización y el reciclaje de estos materiales.
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“La contaminación por plásticos y el clima son co-crisis que se intensifican mutuamente. También comparten orígenes y soluciones”, afirmó el profesor Kelly, quien subrayó la urgencia de una respuesta internacional coordinada para frenar la acumulación de plásticos al final de su vida útil en el medio ambiente.
El estudio detalla los mecanismos por los cuales el cambio climático intensifica la contaminación plástica. El aumento de las temperaturas, la humedad y la radiación ultravioleta acelera la descomposición de los plásticos. Además, fenómenos extremos como tormentas, inundaciones y vientos intensos incrementan la fragmentación y dispersión de residuos plásticos —que ya suman seis mil millones de toneladas y siguen en aumento— hacia vertederos, ecosistemas acuáticos y terrestres, la atmósfera y las cadenas alimentarias.
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Efectos en los ecosistemas y especies claves
La persistencia y acumulación de microplásticos genera preocupación por su capacidad de alterar los ciclos de nutrientes en los ecosistemas acuáticos, reducir la salud del suelo y los rendimientos agrícolas, y afectar negativamente la alimentación, reproducción y comportamiento de los organismos que los ingieren, especialmente cuando los niveles superan los umbrales seguros.
Los microplásticos también pueden actuar como vectores de otros contaminantes, como metales, pesticidas y sustancias químicas persistentes, cuya transferencia y liberación se ve favorecida por las condiciones climáticas. El deshielo del Ártico, por ejemplo, podría liberar microplásticos acumulados en el hielo marino, convirtiéndose en una fuente adicional de contaminación.
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La doctora Stephanie Wright, coautora del estudio, advierte que “existe la posibilidad de que los microplásticos —ya presentes en todos los rincones del planeta— tengan un impacto creciente sobre ciertas especies con el tiempo. Tanto la crisis climática como la contaminación plástica, derivadas de la dependencia social de los combustibles fósiles, podrían combinarse para agravar un entorno ya estresado en el futuro próximo”.
El impacto combinado de ambos factores resulta especialmente evidente en organismos marinos. Investigaciones sobre corales, caracoles de mar, erizos, mejillones y peces demuestran que los microplásticos reducen la capacidad de estas especies para soportar el aumento de temperaturas y la acidificación oceánica.
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Los mejillones filtradores, por ejemplo, concentran microplásticos que luego transfieren a sus depredadores, lo que eleva la presencia de estos contaminantes en los niveles superiores de la cadena alimentaria. Las especies situadas en estos niveles, ya vulnerables a otros factores de estrés, pueden ver agravada su situación por la presencia de plásticos.
Un estudio reciente citado por Frontiers in Science reveló que la mortalidad inducida por microplásticos en peces se cuadruplicó con el aumento de la temperatura del agua, mientras que la hipoxia oceánica, también impulsada por el calentamiento, duplicó la ingesta de microplásticos en bacalaos.
El profesor Guy Woodward, coautor del informe, señala que “los depredadores ápice como las orcas podrían ser los canarios en la mina, ya que pueden ser especialmente vulnerables al impacto combinado del cambio climático y la contaminación por plásticos”. La posible pérdida de especies claves, que estructuran el funcionamiento de los ecosistemas, tendría consecuencias de gran alcance. En los ecosistemas terrestres, los efectos de los microplásticos son aún más complejos y difíciles de predecir.
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Cambio sistémico y economía circular
Ante la evidencia del aumento, dispersión y daño causado por los microplásticos, los autores de Frontiers in Science insisten en la urgencia de repensar el uso de plásticos. La doctora Julia Fussell sostiene que “una economía circular de los plásticos es el ideal. Debe ir más allá de reducir, reutilizar y reciclar, para incluir rediseñar, repensar, rechazar, eliminar, innovar y circular, alejándose del actual modelo lineal de tomar, fabricar y desechar”.
El estudio propone que la integración de los efectos interactivos de la contaminación plástica y los factores climáticos permita orientar y priorizar la investigación, la vigilancia y las políticas públicas.
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Kelly añade que “las soluciones requieren un cambio sistémico: reducir la producción de plásticos en origen, políticas globales coordinadas como el Tratado Global sobre Plásticos de la ONU, e innovación responsable y basada en la evidencia en materiales y gestión de residuos”.
El equipo de Frontiers in Science concluye que, aunque el futuro no estará libre de plásticos, es posible limitar la contaminación por microplásticos si se actúa de inmediato, ya que los residuos plásticos desechados hoy amenazan con provocar alteraciones a escala global en los ecosistemas en las próximas décadas.
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