
Un tercio de los hábitats de animales terrestres podrían estar expuestos simultáneamente a olas de calor, incendios o inundaciones extremos para fines del siglo, si las temperaturas globales continúan en aumento, informó el portal especializado Phys.org. Esta proyección surge de un estudio, elaborado por un equipo internacional de 18 científicos y liderado por el Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK), que advierte sobre consecuencias directas para la biodiversidad mundial si no se limitan las emisiones.
La investigación, publicada en la revista científica Nature Ecology & Evolution, destacó que el 36% de los hábitats actuales de especies animales en tierra firme estarían sometidos a múltiples eventos climáticos extremos para 2085.
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Según Stefanie Heinicke, investigadora posdoctoral en el PIK y autora principal del trabajo, el efecto de fenómenos extremos aún es subestimado en la planificación para la conservación: “Creo que el cambio climático, y en particular los eventos extremos, siguen siendo realmente subvalorados en la planificación de la conservación. No será solo un cambio gradual de temperatura a lo largo de muchos años”. Esta perspectiva marca un cambio importante con respecto a los estudios de décadas anteriores, que se concentraban sobre todo en cómo el aumento lento y constante de la temperatura afectaba a las especies.
El estudio se enfocó en la acumulación sucesiva de eventos extremos, cuando dos o más fenómenos afectan a un mismo hábitat durante un mismo periodo, lo que puede agravar el impacto sobre la flora y la fauna. Por sí solos, fenómenos como olas de calor, inundaciones o incendios pueden reducir drásticamente poblaciones animales; combinados, sus efectos se multiplican.
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De acuerdo con el portal especializado, estudios previos mostraron que, tras los incendios de 2019 y 2020 en Australia, las zonas afectadas por una sequía previa registraron una disminución de especies de flora y fauna entre 27% y 40% mayor.
Metodología y principales resultados
De acuerdo con la publicación original, el estudio abarcó 33.936 especies de vertebrados terrestres, entre las que se encontraban anfibios, aves, mamíferos y reptiles, distribuidos en 794 ecorregiones a nivel global. Los autores utilizaron modelos climáticos —herramientas que simulan cómo pueden variar las condiciones meteorológicas y los eventos extremos bajo diferentes escenarios de emisiones— y datos de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Global Assessment of Reptile Distributions y BirdLife International para proyectar la exposición futura de los hábitats a sequías, olas de calor, incendios forestales e inundaciones fluviales.
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Los eventos se definieron a partir de la variabilidad histórica local de cada región, lo que permitió un enfoque más preciso sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas.
Los resultados indicaron que, si las emisiones globales continúan en aumento, para 2050 el 74% de los hábitats de animales terrestres estarán expuestos a olas de calor, el 16% a incendios forestales, el 8% a sequías y el 3% a inundaciones fluviales. Para 2085, el 36% de los hábitats actuales de especies animales en tierra firme estarán sometidos a múltiples eventos climáticos extremos. En ese horizonte, el 25% de las áreas estarán sujetas a incendios forestales y el 14% a sequías, lo que aumenta los riesgos para la biodiversidad.
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Estas proyecciones afectan especialmente a zonas con alta diversidad biológica, como la cuenca del Amazonas, África tropical y el sudeste asiático.
Perspectivas, desafíos y escenarios futuros
La investigación resaltó un avance en el análisis de exposiciones simultáneas. Katja Frieler, coautora y directora del Inter-Sectoral Impact Model Intercomparison Project en el PIK, subrayó: “Las proyecciones sobre incendios forestales son realmente notables. No conozco otro trabajo que haya estimado la exposición de los animales a incendios de este modo. Es comprobar que la amenaza de los incendios es mayor que la de la sequía, porque se trataba de un vacío importante en el conocimiento".
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El estudio además modeló escenarios alternativos y proyectó que, si las emisiones se reducen drásticamente y la tendencia de calentamiento global se revierte antes de que termine el siglo, la proporción de hábitats sometidos a múltiples eventos extremos disminuiría al 9%.
Heinicke enfatizó que la acción inmediata aún puede modificar el futuro: “Todavía podemos marcar una gran diferencia si recortamos las emisiones lo más rápido posible desde hoy”.
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