España planta cara a Bruselas y defiende las pensiones públicas frente al ahorro privado para la jubilación

La ministra de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz, afirma que el impulso a las pensiones complementarias privadas no debe hacerse a costa del sistema público y que se opondrá a cualquier reforma que lo ponga en riesgo

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La ministra española de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz.
La ministra española de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz.

La ministra de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz, lanzó este jueves una advertencia clara desde Bruselas: el impulso a las pensiones complementarias privadas no debe hacerse a costa del sistema público. Su intervención tuvo lugar en el pleno del Comité Económico y Social Europeo, donde se debatía el nuevo paquete de reformas impulsado por la Comisión Europea.

Durante su intervención, la ministra subrayó que el desplazamiento hacia soluciones individuales entraña riesgos importantes para los ciudadanos. “Cuando los sistemas de pensiones se orientan en exceso hacia lo privado, los riesgos se trasladan directamente a las personas”, advirtió en unas declaraciones recogidas por Efe, marcando distancia con la estrategia que Bruselas quiere impulsar a medio plazo.

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El debate europeo gira en torno a una propuesta que pretende reforzar el papel del ahorro privado en la jubilación, en un contexto de envejecimiento poblacional y presión sobre las cuentas públicas. Sin embargo, España se sitúa entre los países que piden cautela ante un cambio que podría alterar el equilibrio del modelo social.

El pulso europeo por el futuro de las pensiones

Uno de los puntos clave del plan comunitario es permitir que los fondos de pensiones de empleo aumenten su exposición a los mercados bursátiles, hasta alcanzar el 70% de sus carteras. Además, Bruselas busca reactivar el producto paneuropeo de pensiones individuales, conocido como PEPP, que no ha logrado despegar desde su lanzamiento.

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La comisaria europea de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, defendió la iniciativa argumentando que los productos de ahorro deben garantizar el poder adquisitivo a largo plazo. Según explicó, si no se logra este objetivo, las pensiones perderán valor real con el tiempo.

Otro de los elementos que genera debate es la recomendación de inscribir automáticamente a los trabajadores en planes complementarios, una medida que ya funciona en algunos países del norte de Europa, pero que plantea dudas en economías con menor tradición en este tipo de instrumentos.

El Pleno del Congreso, con el voto de PP, Vox y Junts, ha derogado este martes el decreto ley del llamado 'escudo social', que incluía la revalorización de las pensiones y la prohibición de desahucios y cortes de agua y luz para personas vulnerables. (Fuente: Europa Press/Congreso)

Un modelo desigual en Europa

El desarrollo de las pensiones complementarias no es homogéneo en la Unión Europea. En países como Países Bajos o Dinamarca, los fondos ocupacionales —financiados conjuntamente por empresas y trabajadores— tienen un peso significativo dentro del sistema de protección social.

Sin embargo, en el sur y el este del continente, estos mecanismos apenas están implantados. En España, por ejemplo, su desarrollo ronda el 2%, muy por debajo de los estándares de los países nórdicos, aunque el sistema público ofrece una tasa de sustitución relativamente elevada.

Este contraste alimenta el debate sobre si el modelo comunitario debe avanzar hacia una mayor homogeneización o respetar las particularidades de cada país. Para el Gobierno español, el equilibrio actual no debería romperse sin un análisis profundo de sus consecuencias.

El fracaso del modelo paneuropeo

Uno de los argumentos que refuerzan la posición crítica es el limitado éxito del producto paneuropeo de pensiones individuales. Según el Tribunal de Cuentas Europeo, el PEPP no ha logrado consolidarse como una alternativa real de ahorro desde su creación en 2019.

El organismo atribuye este fracaso a varios factores, entre ellos la falta de incentivos fiscales, el límite de costes del 1% y la competencia de productos nacionales más atractivos. Estos elementos han reducido el interés tanto de las entidades financieras como de los potenciales usuarios.

Pese a ello, la Comisión Europea mantiene su apuesta por revitalizar este instrumento como parte de su estrategia para canalizar el ahorro hacia inversiones productivas, como infraestructuras, transición energética o innovación.

Jubilados se manifiestan para defender la revalorización de las pensiones, frente a la sede nacional del PP.
Alberto Ortega / Europa Press
Jubilados se manifiestan para defender la revalorización de las pensiones, frente a la sede nacional del PP. Alberto Ortega / Europa Press

Críticas al enfoque de Bruselas

Las reticencias no se limitan al Gobierno español. Desde el propio Comité Económico y Social Europeo han surgido voces críticas con el planteamiento de la Comisión. María del Carmen Barrera Chamorro, representante del grupo de los trabajadores, denunció que la propuesta carece de una evaluación social suficiente.

A su juicio, el enfoque comunitario es excesivamente económico y no tiene en cuenta el impacto real sobre los ciudadanos. “No se puede analizar el sistema de pensiones únicamente desde la rentabilidad financiera”, señaló Barrera en el debate.

El propio CESE aprobó un dictamen —aunque no vinculante— en el que advierte de que el desarrollo intensivo de sistemas complementarios ha ido acompañado, en muchos países, de un debilitamiento de las pensiones públicas.

Lecciones de la crisis y defensa del modelo español

Otro de los argumentos esgrimidos en el debate es la experiencia de la crisis financiera, cuando muchos planes privados registraron rentabilidades negativas durante años. En algunos casos, los ahorradores llegaron a perder gran parte de sus fondos, lo que ha dejado una huella de desconfianza.

Frente a este escenario, Elma Saiz defendió el modelo español como una referencia dentro de Europa. Según explicó, el desarrollo de los planes de empleo en España se ha basado en el diálogo social y la negociación colectiva, lo que ha permitido un crecimiento más equilibrado.

La ministra insistió en que proteger el sistema público no es solo una cuestión económica, sino también social. “Defender las pensiones públicas es defender el modelo social europeo”, concluyó, dejando claro que España seguirá oponiéndose a cualquier reforma que ponga en riesgo este pilar del Estado del bienestar.

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