Quique Setién, sin filtro: el “shock” en el vestuario del Barcelona, una indirecta a Messi y el 2-8 ante el Bayern Múnich

El entrenador español fue despedido tras el final de la temporada 2019/20, después de cerrar una de las peores campaña de la historia reciente del club catalán

Quique Setién asumió en enero de 2020 y al final de esa temporada fue despedido (Reuters)
Quique Setién asumió en enero de 2020 y al final de esa temporada fue despedido (Reuters)

El 17 de agosto de 2020 Quique Setién dejó de ser el entrenador del Barcelona. Para ese momento el equipo había sido eliminado de la Copa del rey por el Athletic Bilbao, había perdido el clásico 2-0, había terminado segundo en La Liga por detrás del Real Madrid y había sido humillado por el Bayern Múnich en la Champions League. Semejante situación se convertiría en un escándalo días más tarde con el burofax que Lionel Messi enviaría para forzar su salida del club. Ante este cataclismo, el entrenador español decidió alejarse del foco mediático y descansar.

Desde entonces, no ha vuelto a trabajar, pese a haber tenido ofertas, y sus contactos con las prensa han sido escasos. Justamente, por estos días se conoció una nueva entrevista en la que recordó su paso por el cuadro blaugrana e hizo un balance de lo que fue aquella experiencia que duró apenas ocho meses, dos de los cuales no hubo actividad por la pandemia del coronavirus.

Setién aterrizó en el Barcelona en una situación de crisis. En enero de 2020, Ernesto Valverde había acordado su salida después de perder la Supercopa de España al caer por 3-2 frente al Atlético Madrid y por ser cuestionado por supuestamente haber cedido el mando del vestuario en mano de los futbolistas, según señalaba la prensa local. Días más tarde, se concreta la llegada de un hombre con experiencia, cuyos métodos de trabajo habían funcionado en el Betis la temporada anterior y que tenía la aprobación de los caudillos del plantel.

“Yo era perfectamente consciente de que llegaba al Barcelona en un momento muy complicado… pero era la única oportunidad que iba a tener en mi vida. Por tendencia, siempre soy optimista y pienso que me voy a quedar toda la vida en los sitios en los que estoy, porque si piensas que te van a echar ya empiezas a preocuparte y a pensar ‘tengo que poner a este, tengo que hacer tal cosa…', y no haces lo que crees que debes hacer. Yo soy perfectamente consciente cuando voy al Barcelona de que voy porque no tienen a nadie más, pero lo que no puedes es renunciar a ir al Barcelona y entrenar a los mejores jugadores del mundo, entre ellos, al mejor”, comentó en diálogo con el sitio español Jot Down.

Setién había asumido en el Barcelona con la esperanza de recuperar el estilo de juego que pregona Pep Guardiola (EFE)
Setién había asumido en el Barcelona con la esperanza de recuperar el estilo de juego que pregona Pep Guardiola (EFE)

Pese a conocer la situación, Setién abrió las puertas de un vestuario que era diferente a lo que imaginaba: “Un montón de cosas que realmente te llaman la atención porque, primero, desconoces ese nivel y, segundo, porque nunca he vivido un vestuario así, ni en la selección ni en el Atlético de Madrid. Era otra cosa. Y eso sí que me ha provocado un shock”. Al ser consultado puntualmente sobre cómo era el ambiente, no dudó: “Te encuentras un vestuario que no es feliz”.

El Barcelona venía de sufrir varios traspiés, como el 4-0 ante el Liverpool en las semifinales de la Champions League 2018/19 y futbolistas como Lionel Messi, Gerard Piqué o Sergio Busquets se encontraban ante una situación de fracasos constantes que no estaban acostumbrados a vivir.

El técnico de 62 años sostuvo que en sus primeras semanas de trabajo el equipo se amoldó a su idea y lograron grandes actuaciones: “Al menos cuando llegamos, todo lo hacíamos bien. Allí hay un departamento de estadística y, con respecto a otros cuerpos técnicos, nosotros recuperábamos más balones, creábamos más oportunidades, teníamos más tiempo la pelota…”. Según su mirada, el problema fue que la irrupción de la pandemia cortó con un trabajo que iba en crecimiento: “Después del confinamiento, no lo pudimos mantener”

Al hablar sobre el funcionamiento de su Barcelona, Setién dejó un claro recado para Lionel Messi, aunque él evitó dar el nombre propio. “Muchas veces, me planteo: ¿merece la pena tener un jugador diez que te resuelve dos partidos con genialidades, pero el resto del tiempo desaparece?” analizó y agregó: “¿Prefieres eso y que luego no corra o no defienda y que te metan un gol porque ese jugador no ha bajado? Porque eso te genera un problema grave”.

Sin embargo, en la misma charla enalteció la figura de Leo: “Ya he dicho muchas veces que Messi es el mejor jugador de todos los tiempos o al menos de los tiempos que yo he visto, porque a Pelé no le pude seguir en su esplendor. A Messi he tenido la suerte de verle catorce o quince años durante los cuales estaba deseando que jugara el Barcelona para encender la televisión y verle jugar”.

Con respecto a su responsabilidad en el mal juego del equipo, sostuvo que el técnico no puede controlar todo lo que suceda y que son los jugadores los responsables de ejecutar las ideas en el campo. Es allí donde lo que sucede no depende del DT: “Tú puedes decidir cómo juega el equipo y repetirlo cada partido. Decirles que vamos a defender arriba para recuperar pronto el balón y cosas así. Lo que pasa es que, si el contrario pasa esa línea de presión, en cuanto haya uno o dos que repliegan mal, ya te has metido en un lío. Es un momento en el que tienes que estar concentradísimo. Noventa minutos. Si tienes jugadores que se despistan fácilmente ya te tienes que plantear si defiendes arriba o no, porque a mí la opción de esperar atrás no me gusta, pero a lo mejor no te queda otra. ¿Cómo arreglas esto? ¿Quitando a esos jugadores? Pero no tienes más, o son peores en otras cosas. Es difícil acertar. Hay muchas cosas que yo no puedo controlar y en las que no influyo. Trato de adecuar el sistema de juego para que todos se diviertan porque creo que todos rinden más si se divierten… pero luego hay cosas que se me escapan”.

Eder Sarabia, el asistente de Setién, fue uno de los puntos de conflicto en el Barcelona (Reuters)
Eder Sarabia, el asistente de Setién, fue uno de los puntos de conflicto en el Barcelona (Reuters)

Aquel conjunto culé volvió del parate dos puntos por encima del Real Madrid en la tabla de posiciones con 11 fechas por delante, pero tres empates y una derrota, contra el Osasuna, hicieron que ceda liderazgo: “Perdemos La Liga porque al Madrid le pitan seis penaltis y nosotros entramos en una fase jodida porque hay muchos problemas allí dentro”.

Para ese momento, el puesto de Setién ya estaba siendo discutido y la prensa aseguraba que varios futbolistas estaban disgustados con su asistente, Eder Saravia, cuyos ademanes del otro lado de la línea de cal ante cada error de los jugadores en el campo no eran bien recibidos: “Fui al vestuario, reuní a los capitanes y les pedí disculpas por las formas. La verdad es que ellos no le dieron ninguna importancia, pero el que tuvo que ir a rueda de prensa a dar la cara fui yo”, explicó.

Después de eso, y mientras los principales periódicos adelantaban que el entrenador iba a ser despedido, llegó la Champions League, cuyo formato había sido alterado para encajar en el calendario después del parón por la pandemia del coronavirus. El Barcelona venció 3 a 1 al Napoli en la revancha de los octavos de final que se habían disputado en febrero e ingresó al Final 8. Allí debía medirse contra el Bayern Múnich en un duelo único por los cuartos de final.

“Los primeros veinte o veinticinco minutos de partido el equipo está bien ante un equipazo, y hay incluso una oportunidad de ponernos por delante, pero a partir del cuarto gol, el equipo se viene abajo, se derrumba”, confesó al referirse al humillante 8-2 sufrido en Lisboa. “Se dan cuenta de las limitaciones que tienen, porque nosotros ya sabíamos que el equipo estaba cogido con alfileres. No para ganar al Mallorca, pero para ese nivel…”, le reconoció al periodista Guillermo Ortiz.

Setién sostuvo que lo que se vio en el campo no fue solo un resultado deportivo, sino además una consecuencia de lo que sucedía en el club: ”Ya lleva muchos años el Barcelona sufriendo, no hay más que verlo. Ya se sabía que se necesitaba una regeneración tremenda en el club, si es que ahí lo sabía todo el mundo, pero no había capacidad, ni siquiera económica, de hacer nada”, aseveró. Además, agregó: “Había renovaciones ahí por medio, promesas incumplidas, y un estado de cabreo en el equipo tremendo… y eso es lo que nos llevó por delante”.

El experimentado técnico no ha vuelto a trabajar y desde su despido aún no ha cobrado ninguna indemnización, incluso contó que con el triunfo de Joan Laporta se comunicó con la nueva dirigencia para evitar llegar a un juicio, pero no obtuvo respuesta. Al ser consultado sobre si volverá a trabajar, se sinceró: “Con niños, sí. Por lo demás, ahora mismo no me veo entrenando otra vez, he perdido todo el interés”.

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