"Y sí, Ricardo Gareca siempre estuvo en la mira de Pablo Escobar", reveló Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, uno de los más temidos sicarios de la estructura criminal del Cártel de Medellín.

El criminal concedió una entrevista al diario El Popular, de Perú, en el que contó que habían ideado poner un coche bomba a algunos jugadores de fútbol del América de Cali, donde el Tigre, hoy entrenador de la Selección de Perú, se desempeñó entre 1985 y 1989, antes de su regreso a la Argentina, para desarrollar sus últimos años de carrera en Vélez Sarsfield y River Plate.
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Popeye contó sobre Escobar: "Era hincha del Deportivo Independiente de Medellín (DIM). De la gente pobre, trabajadora y humilde. Pero cuando Atlético Nacional jugaba en la Copa Libertadores, todos los colombianos éramos hinchas de ese equipo", reconoció.
Popeye develó, además, que el narcotraficante seguía de cerca a todos los jugadores del América de Cali: "Estábamos en guerra. Incluso secuestró a jugadores de Cali para que entregaran a los Rodríguez (Ndr: en referencia a los hermanos Gilberto Rodríguez Orejuela y Miguel Rodríguez Orejuela) y, como no cooperaron, mataron a la familia de Pedro Enrique Sarmiento, quien actualmente es un técnico exitoso, pero no cooperó".
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"¿Gareca estuvo en la mira de Escobar?", le preguntaron puntualmente. "Y sí, Ricardo Gareca siempre estuvo en la mira de Pablo Escobar; sin embargo, no llegaron a él. El amor por el fútbol del Patrón salvó a Ricardo Gareca, pues a él y a los otros jugadores de América de Cali se les contempló colocarles un carro bomba, ya que el Cártel de Cali le colocó un carro bomba a la familia de Pablo".
Mafia y fútbol
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Velásquez, quien a pedido de Pablo Escobar asesinó, entre tantos, a su propia novia, se refirió a la intromisión del narcotráfico en el fútbol. "La mafia dañó mucho al fútbol colombiano. Pablo Escobar tenía el control de DIM, el Nacional, así como Gonzalo Rodríguez Gacha, socio del Patrón, tenía al Millonarios; los hermanos Gaviria, al América de Cali, pero todos hicieron que el fútbol fracasara. Ahora Atlético está con la marca Postobón, Millonarios con accionistas industriales de Bogotá, y América de Cali, con empresarios".

"Secuestraban a jugadores, compraban a los árbitros, negociaban partidos", le apuntaron, afirmación de la que Popeye no renegó: "Pablo Escobar, los Rodríguez, Gonzalo Rodríguez Gacha, todos compraban árbitros. En Colombia había mafia en el fútbol".
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Al margen de las cuestiones futbolísticas, Popeye, hoy de 56 años, respondió sobre si se arrepentía de haber sido un sicario. "Yo le fui leal a Pablo Escobar. Tenía carros, caballos, todo, pero perdí mi juventud en los calabozos. Por eso trato de decirles a los jóvenes que la juventud es el más grande tesoro".
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