(Dave Stuart)
(Dave Stuart)

La empresa British Airways utilizó en 2017 imágenes de murales que estaban pintados en el barrio londinense de Shoreditch, para una publicidad de la compañía. Ahora tras una mediación encabezada por un abogado cordobés en conjunto con un estudio inglés, la línea de bandera británica tuvo que reconocer a cuatro artistas de distintos países -Argentina, Puerto Rico, Alemania e Inglaterra- e indemnizarlos por el uso ilegal de sus obras. El caso puso en jaque mucho más que dinero y  nombres propios ya que logró hacer públicos los derechos de un arte que ocurre en la calle.

Hace unos meses el muralista cordobés Elian Chali recibió a través de un mensaje privado de Instagram una foto. En la imagen se veía en una esquina de Londres una gigantografía en el que se advertían varias obras de artistas urbanos. Entre ellas reconoció una que él mismo había pintado junto al puertorriqueño Alexis Díaz, cuando ambos coincidieron en una muestra de la MYA Gallery en 2015 y encontraron un momento para salir a pintar juntos. El mural realizado en colaboración estaba emplazado en el mítico barrio de Shoreditch, spot obligado del género en la capital inglesa.

La pared que Elian y Alexis pintaron juntos en 2015 en Londres
La pared que Elian y Alexis pintaron juntos en 2015 en Londres

"La verdad que no me dolió, ni me sorprendió. Es un tipo de comportamiento habitual desde el desconocimiento o desde las tácticas corporativas y comerciales", reconoció Elian en diálogo con Infobae Cultura, sobre el momento en que vio su obra convertida en cartel publicitario en la pantalla de su teléfono. Cuando se puso en contacto con el resto de los artistas, ninguno sabía de la existencia de la publicidad, emplazada en un punto neurálgico de una de las ciudades más visitadas del mundo.

Fue entonces que entró en escena Franco Giandana, un abogado cordobés que no dudó en ponerse al hombro la representación de los cuatro artistas alrededor del mundo, aunque no lo hizo solo. Giandana coordinó fuerzas a un océano de distancia con Tim Maxwell y Becky Shaw, del estudio de abogados londinense Boodle Hatfield, el mismo que hace apenas unos años representó al artista británico Banksy, quizás el más famoso del mundo, en un conflicto similar.

Franco Giandana, el abogado cordobés que encabezó el acuerdo entre los artistas y British Airways
Franco Giandana, el abogado cordobés que encabezó el acuerdo entre los artistas y British Airways

"Conozco a Elian desde hace varios años, tenemos amigos en común y compartimos momentos desde la adolescencia", le contó a este medio el abogado sobre su relación con el artista: "en los últimos años hemos trabajado en los asuntos legales relacionados a su trabajo y en la redacción de 'papers' sobre propiedad intelectual, arte y sociología de Internet". Quizás por eso el caso los encontró preparados, listos para hacerle frente, desde Córdoba hasta Londres, a una de las aerolíneas más grandes del mundo.

Fueron cuatro los artistas a los que representó Giandana: Elian (Argentina), Alexis (Puerto Rico), Claudia Walde más conocida como MadC (Alemania) y Kayleigh Doughty (Inglaterra). "Mi trabajo inicialmente fue contactar a los artistas, brindarles información y coordinarlos para formar un solo frente. Luego, negociar con diferentes estudios jurídicos de Londres para mejorar nuestra posición, razón por la cual decidimos trabajar con Boodle Hatfield", le explicó el abogado a Infobae Cultura, sobre los primeros pasos de un acuerdo que desde un comienzo buscó no sólo el reconocimiento para los muralistas, sino también el de los derechos del movimiento.

Elian y Alexis habían coincidido en Londres en 2015 cuando surgió la idea de hacer un mural juntos
Elian y Alexis habían coincidido en Londres en 2015 cuando surgió la idea de hacer un mural juntos

Defender los derechos de algo que está en la calle

Más cerca en el tiempo, a principios de este año se generó una gran polémica luego de que el graffitero estadounidense Jason "REVOK" Williams demandara a la empresa textil sueca H&M por el uso de una pintada suya en las publicidades de la nueva línea deportiva New Routine. La compañía respondió con una contrademanda alegando que lo que él hacía era "vandalismo", aunque más tarde la tuvo que retirar a raíz de las múltiples críticas.

La escena de la película The Zero Theorem en la que aparecen los murales de tres artistas urbanos
La escena de la película The Zero Theorem en la que aparecen los murales de tres artistas urbanos

"Cada vez más empresas buscan en la estética urbana inspiración o pertenencia para generar su identidad o marketing, pero no se puede considerar al arte urbano como de dominio público por el mero hecho de estar 'puesto' en un espacio público", sostuvo Giandana quien admitió que "todavía existen prejuicios sobre la legalidad en el hecho de pintar en la calle, lo que muchas veces considerado un acto de vandalismo, razón inclusive por la cual muchos artistas mantienen su nombre en incógnito".

"El arte urbano es una expresión original, por ende encuentra protección en las leyes de propiedad intelectual. En ese sentido se defiende de la misma manera que cualquier otra expresión artística que sea original", expuso el jurista cordobés, subrayando que "la cuestión se plantea por la novedad de su importancia comercial y no de su existencia".

La obra de MadC (Claudia Walde) en las calles de Schoreditch (Instagram: @Mad_C1)
La obra de MadC (Claudia Walde) en las calles de Schoreditch (Instagram: @Mad_C1)

Al respecto, desde la mirada del artista, Elian sumó: "Mi postura frente al copyright, o mejor dicho frente a las formas de circulación de contenidos culturales, saberes, obras, etcétera… es claro: debe ser de libre circulación y con cualquier fin, siempre y cuando todo lo que derive de esta circulación siga el mismo cauce, que nunca se rompa la cadena ni que en un momento tenga una traba privativa".

"Hay muchos frentes para analizar, pero creo que es importante tener una actitud sostenida sobre el caso; en lo personal, mis obras gozan de licencias absolutamente libres, incluso para fines comerciales, con la única condición de que en el nuevo producto, obra u objeto, se le incluya la misma licencia. ¿Qué significa esto? Que no se vuelva privativo y corte la cadena de transmisión", amplió el muralista, que el mes pasado se convirtió en el primer artista urbano en ser curador de la feria Mercado de Arte Contemporáneo (MAC) en Córdoba.

Las calles de Schoreditch en 2015: al frente la obra de Elian (Argentina) y Alexis Díaz (Puerto Rico), al fondo las de Martín Ron (Argentina) y ROA (Bélgica)
Las calles de Schoreditch en 2015: al frente la obra de Elian (Argentina) y Alexis Díaz (Puerto Rico), al fondo las de Martín Ron (Argentina) y ROA (Bélgica)

"La disputa se resolvió a través de un proceso de mediación sin intervención de la Corte", aclaró Giandana que en relación a la negociación con los representantes de la empresa dejó saber que "lo mas difícil fue discutir por un lado la indemnización por artista, y por el otro, las cláusulas de confidencialidad". Un punto en el que las compañías se vuelven implacables y en especial las grandes. Puede que admitan la falta, indemnicen a los artistas,  pero se vuelve muy difícil que acepten -al menos de primera mano- que el caso se haga público.

"No hubo mayores inconvenientes en llegar a un reconocimiento de la responsabilidad de las partes, pero sí en los detalles del acuerdo, el cual nos llevo aproximadamente nueve meses conseguir", contó el abogado y sumó: "si bien existían antecedentes donde el arte urbano se encontraba involucrado, la mayoría de los casos se relacionan a las galerías, al propio ecosistema del arte e inclusive a los propietarios de los inmuebles utilizados para la producción artística, pero no hay demasiados donde intervenga una empresa global con fines publicitarios y se haga tan visible y tan público el uso indebido".

Franco Giandana y Elian Chali, los cordobeses que le ganaron a British Airways
Franco Giandana y Elian Chali, los cordobeses que le ganaron a British Airways

Ante el reclamo del abogado y los artistas Clear Channel, la agencia que creó el cartel publicitario para British Airways, argumentó que habían sacado las imágenes "de buena fe de bibliotecas de imágenes acreditadas", y por eso los había "sorprendido" que la gigantografía en una de las calles principales de Shoreditch, tuviera las obras de varios muralistas sin su consentimiento.

Elian analiza que desde la llegada del Internet doméstico "el arte de sitio especifico como los murales u otros tipos de arte público, han incrementado notablemente su protagonismo por su capacidad de recorte y difusión". Sin embargo no reniega de esa difusión, aunque advierte que  "toda plataforma es valida, pero hay que ser muy conscientes sobre estos asuntos, sea cual sea tu postura, porque en el momento que menos te das cuenta, estás siendo funcional a un sistema o a una lógica de poder de manera inconsciente -o mejor dicho inocente- que no solamente afecta a uno como hacedor, si no también a la construcción colectiva".

Elian Chali trabajando en el muro de Schoreditch, Londres, en 2015 (Mya Gallery)
Elian Chali trabajando en el muro de Schoreditch, Londres, en 2015 (Mya Gallery)

El acuerdo entre los artistas urbanos y la aerolínea inglesa  supuso el retiro para siempre de la publicidad, la abstención en el uso de cualquier obra protegida sin el correspondiente permiso, el reconocimiento del valor que supondrían las licencias necesarias para tal explotación y el pago de indemnizaciones para todos los artistas, además de cubrir costos legales para los operadores jurídicos.

El acuerdo supuso el retiro para siempre de la publicidad, la abstención en el uso de cualquier obra protegida sin el correspondiente permiso, el reconocimiento del valor que supondrían las licencias necesarias para tal explotación y el pago de indemnizaciones

Tras hacerle esa enumeración a Infobae, Giandana no dudó en señalar sin embargo el que para él es el punto más importante: "Creo que el verdadero valor de este caso no se encuentra en la narrativa que supone que un grupo de artistas urbanos hagan justicia frente a una empresa global. El haber conseguido eliminar la cláusula de confidencialidad no solo nos permite hablar el caso, si no estudiar el acuerdo y el procedimiento para agilizar la resolución de muchas otras situaciones que suceden en todos lados todo el tiempo".

A pesar de que en la gran mayoría de los conflictos la balanza  parece inclinarse siempre hacia el lado de los artistas, con las empresas admitiendo responsabilidades, pagando indemnizaciones y asumiendo las culpas, un detalle no debería perderse de vista: hasta el momento todos los casos relacionados al copyright del arte urbano, fueron resueltos fuera de los tribunales.

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