Trabajador, adulto y clase media: perfil del consumidor cannábico, según encuesta de la Secretaría de Salud de Bogotá

La mayoría de las personas consume en el espacio privado para pasar el tiempo, según los resultados de la medición, y solo una de cada 10 en el espacio público

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Consumidor cannabis marihuana (Colprensa -
Consumidor cannabis marihuana (Colprensa - Sergio Acero)

La Secretaría de Salud y Participación Ciudadana de la Alcaldía de Bogotá se propuso conocer cómo se comportan las personas que consumen cannabis o marihuana en la ciudad, a través de un sondeo que logró establecer el perfil. Los resultados, que no son probabilísticos, sí permiten por primera vez conocer a esa población, rebatir estereotipos y avanzar en la reformulación de políticas públicas.

“No hay una condición que genere más mitos y más estigmas que la ignorancia. Cuando uno no conoce a un grupo humano que le es diferente, tiende a generar prejuicios contra estas personas. Nos ha pasado a lo largo de la historia y en el caso de la comunidad cannábica creo que también se ha vivido esa condición”, sostuvo el secretario de Salud Alejandro Gómez en la presentación de los resultados de la encuesta.

Según explicó Julián Orjuela, subsecretario de gestión territorial, participación social y servicio a la ciudadanía, la encuesta partió de el cambio que realizó la Comisión de Estupefacientes de la OMS que reconoció las cualidades medicinales y terapéuticas del cannabis; que desde el 2016 en Colombia existe una ley de cannabis medicinal; así como de la reciente resolución 227 de los ministerios de Justicia y Salud en la que se plantea la necesidad de reglamentar el cannabis con usos medicinales y alimenticios.

Desde 1994 en Colombia, gracias a una sentencia de la Corte Constitucional, no está penalizada la dosis mínima en el país y la gente tiene derecho a portarla”, sostuvo Orjuela en la presentación de los resultados.

El perfil de los consumidores cannábicos

La encuesta fue contestada por 4.564 personas, gracias a la participación de 167 organizaciones que ayudaron a difundirla en la estrategia de bola de nieve. El objetivo fue caracterizar a la comunidad cannábica para conocer su realidad, sus prácticas y sus formas de relacionarse.

El perfil de un consumidor de cannabis, bien sea con fines recreativos, espirituales o medicinales, es en su mayoría personas entre 25 y 27 años, que pertenecen a estratos 3 o 4, soltero o soltera, trabajador o trabajadora, profesional y vinculado al régimen contributivo.

Edad de consumidor de cannabis
Edad de consumidor de cannabis Primera Encuesta Distrital Cannábica

La mayor porción de población consumidora son jóvenes entre los 18 y los 28 años que representaron el 57 % de los encuestados. El 38.7 % se ubicó entre los 29 y los 59. En cuanto al consumo de menores de edad, se registró un 0,4 % entre los 12 a 17 años y 2.3 % de 0 a 5 años que podrían entrar en los márgenes de error. La mayoría de los consumidores son hombres quienes representaron el 68.3 % y las mujeres fueron 28.2%

La encuesta permitió establecer que los consumidores de cannabis no son vagos. El 72.9 % de quienes contestaron manifestaron pertenecer al régimen contributivo de salud y el 13.9 % al subsidiado. “Un poco desmitifica que aquellas personas que consumen, siempre la gente los vincula que no trabajan, no estudian, sino son personas que tienen una vida funcional”, señaló Orjuela.

Ocupación del consumidor de cannabis
Ocupación del consumidor de cannabis Primera Encuesta Distrital Cannábica

El 49,3 % manifestó que durante la última semana estuvo trabajando y el 19,2 % estudiando. Los resultados arrojaron que el 15,8 % estudia y trabaja; 8,4 % buscó trabajo; 3,5 % desempeñó oficios del hogar y 3,8 otras actividades.

“Son personas que tienen una vida normal, que la gente que con la que convivimos en nuestro puesto de trabajo, nuestros hogares, están ahí los consumidores de sustancias psicoactivas. Es clave que desmitifiquemos para poder comprender los escenarios. Creo que el paso de transformar esa visión conservadora que hemos tenido históricamente, este es un paso por comprender, por la inteligencia, por cuidar la vida”, sostuvo Orjuela.

Los mismo sucede respecto a los niveles educativos de los consumidores. El 28,2 % tiene estudios universitarios; 3,6 % cursan o han cursado maestría, en el nivel técnico se ubicó el 3,1 % y en especialización 3,0 %, tecnológico 2,8 %y otras 2,4 %.

Nivel educativo del consumidor de
Nivel educativo del consumidor de cannabis Primera Encuesta Distrital Cannábica

Las localidades donde más se respondió la encuesta fueron Suba, Usaquén, Engativá, Kennedy, Chapinero. Los fines del uso del cannabis son principalmente recreativos para el 58 %; el consumo medicinal o para manejo del dolor y terapias es del 20% y los fines espirituales ocupan el 16 %.

Quienes consumen marihuana con fines recreativos, estableció la encuesta, lo hacen pasar el tiempo libre (31 %), pasar tiempo solitario (30,6 %), para realizar actividades laborales o estudio (24 %).

La compra de marihuana en el mercado ilegal representa el principal modo de adquisición para el 46.5 % de los que respondieron la encuesta. Por ejemplo, en el caso de quienes consumen con fines medicinales también tienen que comprar en el mercado ilegal (24,5 %) pese a que realizan una actividad permitida, aunque el 26 % lo adquiere de manera legal.

Un 21 % manifestó que le regalan la planta para su consumo, 20 % aseguró que la cultiva de manera autónoma. A través de la encuesta se encontró que el espacio privado es el más usado para el consumo (40.1% uso recreativo y/o adulto) y el espacio público el menos usado (6.1% uso recreativo o adulto). “Lo que va a los parques es una porción muy pequeñita, de 10 que consumen en Bogotá, una persona lo hace en los parques con fines espirituales”, sostuvo Orjuela.

En el uso medicinal, el 42% indicó que usa el cannabis con fines medicinales y terapéuticos: 47% para bienestar mental, 41% tratamiento dolor físico, 9% tratamiento enfermedad diagnosticada y 3.5% como sustituto o paliativo del síndrome de abstinencia de otra dependencia.

Orjuela resaltó como conclusiones, establecer que los usuarios de la sustancia desarrollan actividades laborales como el común de la sociedad y tienen un nivel socioeconómico medio. Además, que los usuarios recreativos no consumen únicamente en tiempo libre, sino también para realizar actividades productivas. Esa situación representa retos en materia de atención y regulación y permite rebatir prejuicios respecto a la marihuana.

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