Apicultores colombianos alertan ante posible insecticida que está matando a millones de abejas en el país

El agrotóxico llamado Fipronil se promociona como altamente efectivo en controlar las plagas, pero estaría afectando a las abejas y está prohibido en Europa por sus posibles efectos nocivos en los humanos.

El apicultor Abdón Salazar revisa una colmena saludable en su colmenar en Calarcá, departamento de Quindío, Colombia, el 10 de diciembre de 2020. Cientos de colmenas han desaparecido en los últimos años en Colombia y las investigaciones oficiales apuntan al Fipronil, un plaguicida prohibido en Europa. (AFP)
El apicultor Abdón Salazar revisa una colmena saludable en su colmenar en Calarcá, departamento de Quindío, Colombia, el 10 de diciembre de 2020. Cientos de colmenas han desaparecido en los últimos años en Colombia y las investigaciones oficiales apuntan al Fipronil, un plaguicida prohibido en Europa. (AFP)

Desde hace aproximadamente dos años, varios apicultores del país han alertado sobre la muerte de miles de abejas en colmenas y enjambres del país, específicamente, en la zona del Quindío y Antioquia. Según los cuidadores de los insectos la muerte de los insectos se debe a un agrotóxico que está vetado en Europa, pero que se sigue utilizando en nuestro país.

Esta semana, la agencia de noticias AFP dio a conocer esta situación contando las historias de algunos apicultores del país que dan cuenta de la mortandad de este insecto tan importante para la conservación de la naturaleza como la conocemos. Según el medio, Gildardo Urrego, es un apicultor y emprendedor que tiene una empresa de miel en Antioquia, pero que durante los últimos años no da abasto recogiendo miles de ejemplares muertos.

Urrego, de 38 años, les explicó que han sido dos momentos en los que ha enfrentado grandes pérdidas de abejas, razón por la que sospecha que todo se debe a un insecticida que se utiliza en el campo colombianos, especialmente en cultivos de frutas que buscan evitar las plagas. Sus enjambres están ubicados cerca a un cultivo de maracuyá, en 2019, perdió 10 de sus 19 enjambres, y cree que “hay cultivos alrededor que quizá no han hecho buen manejo de los agroquímicos”.

En los últimos meses, Urrego reveló que ha perdido cuatro colmenas, cada una contaba con cerca de 50 mil abejas, un impacto preocupante no solo para su empresa, sino para la naturaleza. Según la agencia internacional, durante la última década, apicultores de países como Estados Unidos, Canadá, Uruguay, Francia, Rusia, Australia, entre otros, han relacionado la mortandad de las abejas con el uso de agrotóxicos.

Abdón Salazar es otro apicultor colombiano que está ubicado en el Quindío, él también lleva la cuenta de los daños que los insecticidas le han causado a su empresa Apícola de Oro, pero este empresario señala a un producto en específico. Según él, se trata del fipronil, un “veneno” al que el apicultor responsabiliza de la pérdida de millones de sus abejas.

Una abeja envenenada agoniza, mientras las abejas que la rodean intentan escapar de una colmena envenenada en Santa Fe de Antioquia, Colombia, el 31 de enero de 2021. (AFP)
Una abeja envenenada agoniza, mientras las abejas que la rodean intentan escapar de una colmena envenenada en Santa Fe de Antioquia, Colombia, el 31 de enero de 2021. (AFP)

En los últimos dos años se pueden calcular más de 80 millones de abejas muertas, estamos hablando de alrededor de 800 colmenas”, denunció Salazar a AFP mientras les daba un recorrido por las 300 colmenas que maneja, las cuales trasladó a una zona recóndita del Quindío, alejada de los cultivos que utilizan esta sustancia.

Según estos apicultores, mientras el fipronil ayuda a los cultivos de aguacate y cítricos que se dan en nuestro país gracias a la diversidad, cientos de insectos polinizadores mueren a sus alrededores cada día.

¿Qué es el friponil?

Este insecticida es altamente efectivo para erradicar insectos de los cultivos de frutas, maíz y girasoles- en los que suele utilizarse comúnmente-, es decir, es realmente tóxico al tener contacto con las abejas. Según AFP, este agrotóxico fue prohibido por la Unión Europea en el año 2013, donde también se decidió no renovar las licencias para su empleo en otro tipo de plantaciones.

Fáber Sabogal, presidente de Asoproabejas, organización que agrupa a los apicultores, aseguró que la muerte de abejas en el Quindío y Antioquia durante los últimos años coincide con la expansión de este tipo de monocultivos, especialmente de aguacate, que utilizan el mencionado insecticida.

Los campesinos entienden que estos cultivos de aguacate son altamente vulnerables a las plagas, razón por la que requieren ser fumigados de manera constante con agrotóxicos como el fipronil; sin embargo, lamentan que para que el cultivo perdure sus abejas tengan que morir.

Como ellos lo explican es de la siguiente manera, cuando los cultivos son fumigados, las abejas que se encuentren en el cultivo van a ser rociadas, “ellas traen este veneno a la colmena y mata completamente a todo el resto”, dijo Salazar.

La disputa

Los apicultores hacen constantes denuncias dejando en evidencia la cantidad de abejas muertas que deben recoger del suelo, pero han asegurado que no solo les preocupan las pérdidas que esas muertes tienen para sus emprendimientos. Las abejas son un polinizador crucial para la conservación de muchas plantas silvestres que se ven en el país y en el mundo, así como del tercio de las cosechas agrícolas que también dependen de la ayuda de estas pequeñas.

El apicultor Gildardo Urrego muestra abejas envenenadas en su colmenar en Santa Fe de Antioquia, departamento de Antioquia, Colombia, el 31 de enero de 2021. (AFP)
El apicultor Gildardo Urrego muestra abejas envenenadas en su colmenar en Santa Fe de Antioquia, departamento de Antioquia, Colombia, el 31 de enero de 2021. (AFP)

Durante el 2020, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) recibió alertas de los apicultores en lo que contabilizaron envenenamientos en cerca de 256 colmenas en el Quindío, lo que significó la muerte de aproximadamente 10 millones de abejas. A la AFP, Jorge García, gerente regional de esta entidad, aseguró que las investigaciones que llevaron en los apiarios revelaron que “la molécula fipronil es una de las causantes de la mortalidad”.

Ante esa alerta el ICA trabaja actualmente en una normativa para suspender el uso de este insecticida, pero no ha logrado hacerlo, según el apicultor Salazar porque “las empresas productoras de agroquímicos se van a ver afectadas económicamente”. Y es que los fabricantes se han defendido y dejado claro que una veda a la molécula es “una situación negativa para la estructura productiva de los cultivos”, señaló María Latorre, portavoz del gremio agroquímico consultada pro la agencia de noticias.

Por ahora, el fipronil se sigue comercializando, mientras el ICA avanza en estudios y normas para los apicultores afectados. Sin embargo, desde el instituto piden que no se “satanice” ningún cultivo por las declaraciones de los apicultores.

*Con información de AFP

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