Adolf Hitler, líder de la Alemania nazi. Una nueva investigación lo coloca viviendo en Colombia antes de su paso por Argentina
Adolf Hitler, líder de la Alemania nazi. Una nueva investigación lo coloca viviendo en Colombia antes de su paso por Argentina

Académicos, eclesiásticos y presidentes, todos del conservadurismo ultraortodoxo, recibieron a Adolf Hitler en Tunja y le hicieron homenajes en Paipa, donde se bañaba en termales por cuestiones de salud. El exterminador nazi más grande que ha dado el mundo vivió en una colonial casa de Bogotá y, al parecer, dejó a un submarino hundirse en las aguas de La Guajira. Todo este entramado de supuestos hechos pretende desmitificar la historia oficial de su suicidio; pero, además, revelaría un presunto pasado nazi que Colombia no conocía, o que prefería mantener escondido.

El 30 de abril de 1945, luego de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, Hitler decide suicidarse con su esposa Eva Braum -con la que se casó un día antes- en el búnker de la Cancillería de Berlín, antes que verse a merced de la justicia soviética de los Aliados. Esa es la versión oficial, la que enseñan en los libros de historia. Pero una revisión más exhaustiva de la prensa de la época revela que, en realidad, habría escapado hacia rumbo desconocido, también con su amante.

O eso fue lo que halló el periodista y escritor Abel Basti después de más de 20 años de investigación en los que pretende darle realidad al mito. "Cuando los rusos llegan al búnker, le comunican a su líder, Joseph Stalin, que el Führer huyó, quien a su vez informa a Estados Unidos. Y hasta acusó a España de darle refugio, cosa que siempre negaron. El nuevo estado alemán, que no era nazi, solo lo declaró muerto en 1955", cuenta.

Adolf Hitler y su esposa Eva Braun.
Adolf Hitler y su esposa Eva Braun.

El cuerpo nunca se encontró. La única evidencia tangible de su muerte fue un cráneo con un hueco de bala que se descubrió en 1993 en unos archivos secretos de la antigua Unión Soviética. Y que hace unos años un grupo de científicos forenses de la Universidad de Connecticut demostraron con un análisis de ADN que la calavera era femenina.

Con documentos de la CIA y testimonios, Basti ha recopilado las pruebas que probarían que, en realidad, Hitler escapó a Argentina en el fin de la guerra, donde murió años después, no sin antes haber visitado y vivido en otros países de América Latina. "Había un plan de evacuación general que se concretó con un pacto militar entre los nazis y Estados Unidos. A cambio de impunidad, entregarían a los norteamericanos sus desarrollos tecnológicos atómicos y armamentísticos, y sus avances bacteriológicos y químicos".

El cráneo que le atribuyeron a Hitler y resultó siendo de una mujer
El cráneo que le atribuyeron a Hitler y resultó siendo de una mujer

Y entonces, los nazis son reciclados en este nuevo mundo sudamericano para luchar contra el comunismo, en una especie de red de espías. Lo que para el escritor fue notorio durante la Guerra Fría, cuando Alemania y Estados Unidos se unieron para luchar contra la Unión Soviética. En todo caso, una de las colonias alemanas importantes, de grandes compañías farmacéuticas y químicas, fue Colombia. Asentadas sobre todo en Barranquilla, ciudad portuaria por donde ingresaron los inmigrantes al país, las ideas y el resto de la modernidad de la época.

Durante la guerra, de hecho, clubes y colegios alemanes en Barranquilla y Bogotá salieron a marchar por intereses pronazis, aunque fueron perseguidos y expulsados, según las investigaciones de Basti. Pese a ello, las alas más extremas del partido conservador colombiano le abrieron las puertas al país a la ideología nazi. Y a su máximo líder en Boyacá, inicialmente, de la mano de presidentes militares.

Recorte de prensa seleccionado por el escritor Abel Basti durante su investigación
Recorte de prensa seleccionado por el escritor Abel Basti durante su investigación

Todo lo que Basti relata en su último libro Hitler en Colombia de Editorial Planeta, que recientemente lanzó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, donde contó a Infobae detalles de esos lugares visitados, las reuniones realizadas, las personalidades encontradas y otras historias inéditas.

El círculo intelectual nazi de Tunja

Después de los más de cien millones de militares movilizando todo su capital económico en la contienda bélica, el acero se acabó junto con el fin del conflicto. Y entonces su producción se trasladó a Sudmérica. En Colombia nació en 1954 Acería Paz del Río en el departamento de Boyacá, con sus productos destinados a la fabricación de armas de guerra. La pomposa inauguración tenía una larga lista de invitados importantes de la industria armamentística mundial.

En la magna celebración -según testigos- también estuvo Hitler, quien para ese entonces había cambiado su identidad por Adolf Schrittelmayor. Recibido por un centro intelectual nazi conformado por académicos, clérigos y políticos que funcionaba en Boyacá, con sede en su capital, Tunja; y que entre otros se encontraba el expresidente conservador Laureano Gómez, con quien ya había mantenido una relación durante la guerra.

Julius Sieber, amigo de Hitler y ex rector de la Universidad de Tunja
Julius Sieber, amigo de Hitler y ex rector de la Universidad de Tunja

Allí se mantuvo un tiempo en compañía, principalmente, del químico Julius Sieber, nombrado rector de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en Tunja, por el general Gustavo Rojas Pinilla, entonces presidente de Colombia. Convirtiendo la institución en el centro nazi, con una planta docente de esta orientación ideológica, implantando el águila en el escudo y un anillo con símbolos herméticos para cada egresado.

"Julius Sieber estuvo en Colombia durante la segunda misión pedagógica alemana entre los años 20 y 1935. Vuelve a Alemania durante la guerra, queda dos años detenidos por los Aliados por sus acciones como nazi, y finalmente regresa a Colombia donde el entonces presidente Rojas Pinilla lo nombra rector. Y hay dos testigos que lo corroboran", afirma Basti.

También lo dice un documento desclasificado de la CIA, en el que David Brixnor, un espía de esa agencia norteamericana -y presuntamente nazi-, relata que conoció a Philippe Citröen, un exsoldado de la SS (fuerza paramilitar del Partido Nacionalsocialista durante la Alemania nazi) que trabajaba en una compañía de ferrocarriles, que le aseguró con una fotografía sobre sus reuniones con Hitler, donde aparecen los dos sentados, con saco y corbata.

El nazi Phillipe Citroën junto a Adolf Hitler en un encuentro en Tunja en 1954
El nazi Phillipe Citroën junto a Adolf Hitler en un encuentro en Tunja en 1954

Las termales de Paipa, el submarino y otras historias

Dos testimonios cruzados en una vieja publicación del diario El Espectador coinciden en que la amistad con Laureano Gómez hizo al exmandatario organizar importantes reuniones, y hasta tributos, al Führer en Paipa. Los mismos cuentan sobre constantes baños del líder nazi en los termales del municipio para buscar alivio a sus achaques de salud. Todo lo que, dice Abel Basti, concuerda con la descripción de un informe de la CIA.

Documentos desclasificado de la CIA
Documentos desclasificado de la CIA

Pero en esas versiones del escritor argentino también aparece una finca bordeada de altos muros, ubicada entre las montañas en Sopó, Cundinamarca, donde también habría vivido Hitler en época de la fundación de la compañía Alpina, por dos suizos. Y una casa colonial en la entonces tradicional localidad de Teusaquillo en Bogotá, donde también le vieron, específicamente una testigo llamada Ana Beatriz Aguancia, que acompañó a Basti en el pasado lanzamiento de su libro en la Filbo 2018.

Prensa de la época en Colombia, consultada por Abel Basti durante su investigación
Prensa de la época en Colombia, consultada por Abel Basti durante su investigación

Y la historia más desconocida hasta la fecha tiene lugar en los años sesenta en las aguas del mar de La Guajira, donde fue visto el casco de un hundido submarino con símbolo nazi por el general retirado de Fuerza Aérea Colombiana Belarmino Pinilla, con destacado historial por haber sido el primer piloto de helicópteros del país y guía de muchos vuelos presidenciales (cuenta Basti), mientras sobrevolaba la zona en una operación de sanidad.

"Para que Hitler haya estado en Colombia, hay una historia del país diferente, que muestra en parte una trama de complicidades. Estamos hablando del sector eclesial, empresarial, político y militar. Nadie quiere ser cómplice de la presencia de nazis, y menos de Hitler, en Colombia", dice Basti sobre el porqué no existe una mínima referencia nacional, ni académica ni oficial, sobre estos hechos históricos.

El escritor Abel Basti y el general retirado de la Fuerza Aérea Colombianas, Belarmino Pinilla, testigo del submarino nazi hundido en La Guajira (Foto Liliana Toro)
El escritor Abel Basti y el general retirado de la Fuerza Aérea Colombianas, Belarmino Pinilla, testigo del submarino nazi hundido en La Guajira (Foto Liliana Toro)

Al parecer, el entramado podría ser mucho más complejo con una segunda visita de Hitler en Colombia, por allá en los años 60, y de que Basti ya tiene cuatro testimonios que lo corroboran, aunque le falte todavía mucho trecho por tejer. "Estamos investigando el contexto de esos relatos para corroborar los testimonios. Y poder explicar que hacía de nuevo en Colombia, con quiénes se reunía y quiénes lo protegían".

MÁS SOBRE ESTE TEMA: