El jefe negociador del ELN pide "compromiso" al Gobierno colombiano, pero no cesan los ataques del grupo terrorista

Guerrilleros del ELN
Guerrilleros del ELN

El negociador jefe del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Pablo Beltrán, exhortó al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a volver a la mesa de negociaciones y a conseguir un "compromiso" que obligue al próximo Gobierno a seguir el diálogo desde donde quede interrumpido.

Beltrán, que recibió a la agencia de noticias EFE en una hacienda a las afueras de Quito, mostró cierta preocupación por el impacto que pueda tener en las negociaciones la salida del presidente Santos tras las elecciones del próximo mayo.

"Vamos a seguir bregando para que la mesa avance, llegue a un punto de consolidación que cualquier Gobierno tenga que respetar los avances. Esa es la meta política que nos hemos trazado", dijo el dirigente guerrillero.

Arropado por la profunda vegetación de la hacienda donde trabaja el equipo de los países garantes del proceso negociador, Beltrán recuerda los intentos de llegar a acuerdos con diferentes presidentes, desde César Gaviria (1990-1994).

Miembros del ELN (AFP)
Miembros del ELN (AFP)

"Cada Gobierno nuevo desecha lo que se hizo con el anterior, esperamos que esta vez no sea así", afirmó al instar a Santos a volver al diálogo.

El presidente colombiano ordenó la interrupción de las conversaciones después de una ola de ataques el fin de semana que dejaron siete uniformados muertos y otros 47 heridos.

Ataques que Beltrán considera dentro de la línea política de la organización y que, en el caso del de Barranquilla, se justifica dentro de la lucha contra una organización paramilitar, el Escuadrón Móvil Antidisturbios y su represión de lo que denomina la "protesta social".

Consultado sobre si no fueron contraproducentes a la luz del retraso ocasionado y la próxima salida de Santos del Gobierno, Beltrán elude dar una respuesta clara, pero reconoce el "esfuerzo" que el presidente colombiano ha volcado para conseguir la paz.

Agregó que ahora tienen el reto de sacar esta mesa adelante y, aunque no terminen la agenda, por lo menos hacerla avanzar sustancialmente para que obligue a otro Gobierno a decir: "Bueno, está bien, démosle continuidad".

Combatientes del ELN
Combatientes del ELN

"La situación del país es histórica en términos de la resolución del conflicto y, lo que está en juego es eso, la continuidad del proceso", indicó.

Un reto que dijo compartir el ELN, si bien la guerrilla no dará ningún paso unilateral para facilitarle las cosas al presidente y alcanzar un nuevo cese de fuego como el que imperó en la zona hasta el 9 de enero.

"Hemos dicho que cualquier esfuerzo tiene que ser bilateral. (Una declaración unilateral) está descartada", puntualizó.

Nacido en 1953 como Israel Ramírez Pineda en el departamento de Santander (centro-norte), Beltrán milita en el ELN desde sus días de universitario y, a pesar del paso del tiempo, considera que los problemas sociales que lo llevaron a la lucha armada siguen tan vigentes como entonces y que incluso se han "agravado".

A Quito llegó en octubre de 2016 para el inicio de un diálogo ampliamente avalado por la comunidad internacional, que finalmente comenzó en febrero de 2017 y que ha completado cuatro rondas negociadoras y un alto el fuego de 100 días motivado más por la reciente visita del papa Francisco que por voluntad política de las partes.

A su regreso para la quinta ronda, que debió comenzar el miércoles y se ve interrumpida por los atentados, afirma que el mandato que le dieron fue evaluar el cese anterior ("tuvo problemas"), recuperar los logros, proyectarlos, resolver los problemas y pactar otro.

"El cese en algunos aspectos fue muy positivo en las regiones, en crear en general un ambiente de que sí es posible unos días de paz en Colombia. Eso fue muy importante. Es más lo que nos gustó que lo que nos disgustó", sentencia sobre una tregua de la que tiene numerosas quejas por los "ataques" a sus hombres por parte de fuerzas gubernamentales.

Pablo Beltrán
Pablo Beltrán

Explica en ese sentido que si fuera solo por el ELN les disgusta, pero que pensando en la gente, sí les gusta, porque tuvieron días de calma y pudieron disfrutar tranquila de las Navidades.

Su llamamiento ahora al Gobierno es seguir negociando, porque —dice— fue Santos quien cambió la doctrina de negociar bajo fuego o a negociar en tregua, y le pide que agregue a la mesa de negociaciones a mandos activos del Ejército —no retirados— para comprometerlos en cualquier cese de las hostilidades.

"Lo que ocurrió en la tregua pasada fue que los militares no demostraron un compromiso suficiente", insiste.

"En este punto, esta mesa es como una carreta atrancada en el barro. Sacarla de ahí significa que ambas partes le metamos el hombro", describe una misión en la que tiene nuevo interlocutor, el ex vicepresidente Gustavo Bell.

De él valora que es "un poco más fluido", tiene más "empatía" y "escucha más" que su predecesor, Camilo Restrepo, a quien acusa de ir más "lento" cuando Santos "quería un ritmo mayor".

"Chocaba el interés que tenía el Gobierno con el nivel de ejecución operativa de su delegación", lamenta.

(Por Elías L. Benarroch – EFE)

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