
Para muchos visitantes, el principal motivo de alerta en un parque nacional es la posibilidad de cruzarse con un oso. Su tamaño, fuerza y fama como depredadores hacen que concentren buena parte de las recomendaciones de seguridad para excursionistas y campistas.
Una investigación indicó que otro gran mamífero protagoniza la mayoría de los episodios de agresividad registrados en estos espacios naturales.
El análisis, difundido por el medio especializado Science News y basado en un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Conservation Science, examinó casi 3.000 encuentros agresivos entre personas y fauna silvestre ocurridos en parques nacionales canadienses.
PUBLICIDAD
Los resultados mostraron que los alces estuvieron involucrados con mucha más frecuencia que cualquier otra especie, mientras que el tipo de actividad recreativa también influyó en el riesgo de sufrir un incidente.
Los alces encabezaron la mayoría de los episodios
La investigación fue realizada por Holly Landles y el biólogo conservacionista Shashank Balakrishna, de la universidad Universidad de York (Inglaterra). Para el trabajo revisaron 2.878 incidentes ocurridos entre 2010 y 2023, en los que participaron cinco especies de grandes mamíferos: alces, osos negros, osos grizzly, coyotes y ciervos mulos.
PUBLICIDAD

Los registros incluyeron distintos comportamientos considerados agresivos, como persecuciones, ataques y simulacros de embestida, con el objetivo de identificar qué combinaciones entre animales y actividades humanas aparecían con mayor frecuencia.
Los resultados señalaron que los alces participaron en el 62% de todos los encuentros analizados, ubicándose muy por encima del resto de las especies estudiadas.
PUBLICIDAD
Uno de los escenarios con mayor cantidad de incidentes correspondió a los campamentos. Según el trabajo, estos mamíferos estuvieron presentes en el 84% de los episodios registrados en ese contexto.

Los investigadores explicaron que esta situación podría relacionarse con la coincidencia entre la temporada de mayor actividad turística y las épocas de apareamiento y parto de estos animales, momentos en los que incrementan su comportamiento defensivo.
PUBLICIDAD
La percepción del riesgo influye en el comportamiento de los visitantes
De acuerdo con Science News, el estudio también planteó que muchas personas no perciben al alce como un animal especialmente peligroso.
“Los alces son animales herbívoros que viven en manadas y no inspiran miedo de inmediato como lo hace un carnívoro", afirmó Balakrishna. Esa percepción, agregó el investigador, puede llevar a que algunos visitantes subestimen su capacidad de reaccionar de manera agresiva.
PUBLICIDAD
La investigación también buscó determinar cómo determinadas actividades recreativas modifican la probabilidad de un encuentro conflictivo con cada especie.
Senderismo y observación de fauna, entre las actividades con mayor riesgo frente a los osos
Aunque los osos grizzly y los osos negros participaron en una proporción menor de incidentes, 14% y 13%, respectivamente, el análisis mostró un patrón para estos animales.
PUBLICIDAD

Los encuentros agresivos ocurrieron con mayor frecuencia durante actividades de bajo impacto, como el senderismo y la observación de fauna silvestre. Según los investigadores, estos desplazamientos silenciosos aumentan las posibilidades de sorprender a un oso, que puede responder de forma defensiva.
También identificó diferencias en otras especies. Los coyotes y los ciervos mulos aparecieron en menos registros. Sin embargo, los ciervos mulos mostraron una mayor tendencia a protagonizar incidentes cuando había perros presentes, posiblemente porque estos se asemejan a algunos de sus depredadores naturales.
PUBLICIDAD
Recomendaciones para reducir los encuentros agresivos
Además de analizar las causas más frecuentes de estos episodios, los autores propusieron medidas para disminuir el riesgo durante las visitas a los parques nacionales.
Entre ellas se encuentran caminar en grupo, hacer ruido cuando se transita en solitario, llevar a los perros sujetos con una correa corta y respetar la señalización instalada en senderos y zonas recreativas.
PUBLICIDAD

En relación con la utilidad de estos datos, Landles sostuvo: “Al identificar situaciones en las que es más probable que se produzca un posible conflicto, podemos ayudar a los visitantes a tomar decisiones informadas que mejoren la seguridad y, al mismo tiempo, reduzcan las molestias innecesarias a la fauna silvestre”.
La investigadora afirmó que “nuestros hallazgos resaltan la importancia de que los visitantes estén bien informados y soliciten asesoramiento al personal del parque cuando tengan dudas”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un estudio explica cómo el oso pardo sobrevivió en Europa durante 175.000 años
La investigación analiza los cambios ambientales atravesados por la especie y revela las claves evolutivas que permitieron su permanencia en el continente europeo a lo largo de decenas de milenios

Los bosques con más variedad de árboles almacenan más carbono, regulan mejor el agua y protegen el suelo
Un estudio internacional con participación argentina analizó 846 cuencas hidrográficas. Por qué los científicos recomiendan repensar las estrategias de conservación y manejo forestal a partir de los resultados

Un grupo de científicos halló un volcán de lodo frente a Trinidad y Tobago formado por los terremotos de Venezuela
Esta formación eruptiva que alcanzó unos cuatro metros de altura sobre el nivel del lecho oceánico, apareció cerca de Beach Camp, en la zona de Palo Seco
El sonido del esturión atlántico podría convertirse en una herramienta para vigilar la salud de los ríos
La firma acústica hallada durante el desove ayuda a ubicar zonas de reproducción, estimar cambios en las poblaciones y medir cómo afectan el tráfico fluvial y las obras humanas al entorno acuático

Un virus que “arranca los dientes” a bacterias dañinas abre una nueva vía contra la inflamación intestinal
Científicos de la Universidad McMaster, en Canadá, usaron al virus para frenar la inflamación crónica en modelos experimentales. Cómo un análisis podría identificar qué pacientes se beneficiarían de esa terapia aún en desarrollo



