Petroperú detectó conexiones clandestinas con mangueras en el Oleoducto Norperuano

La seguidilla de intervenciones clandestinas inquieta a operadores del sector energético y motiva pedidos de mayor resguardo institucional

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Petroperú denuncia una nueva conexión clandestina en el Oleoducto Norperuano
Petroperú denuncia una nueva conexión clandestina en el Oleoducto Norperuano - Petroperú

Una conexión clandestina en el km 835+531 del Tramo II del Oleoducto Norperuano (ONP) activó el plan de respuesta de Petroperú en el distrito y provincia de Sechura, en Piura. Durante una inspección técnica, la empresa identificó ocho mangueras instaladas de forma ilegal y conectadas directamente a la tubería.

La empresa informó que detectó una intervención ilegal en ese punto del oleoducto y que activó de inmediato su Plan de Respuesta a Emergencias. También puso en marcha acciones operativas y de coordinación previstas para este tipo de hechos y verificó que no hubo una mayor afectación al entorno.

Respuesta operativa tras el hallazgo

Como parte de la respuesta inmediata, personal especializado salió desde el Terminal Bayóvar con equipos, herramientas y materiales para atender la emergencia. Petroperú también coordinó apoyo con empresas contratistas que realizan labores en zonas cercanas para reforzar el control y el aseguramiento del área.

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Además, la empresa verificó que las válvulas ubicadas en los kilómetros 744 y 792 del Tramo II estaban cerradas. Esa revisión formó parte de las medidas activadas tras detectar la conexión clandestina.

Durante la inspección técnica, los equipos hallaron las mangueras conectadas de manera directa a la tubería del ONP. Petroperú indicó que esa instalación ilegal buscó vulnerar la infraestructura petrolera.

Petroperú denuncia una nueva conexión clandestina en el Oleoducto Norperuano
Petroperú denuncia una nueva conexión clandestina en el Oleoducto Norperuano - Petroperú

Cuarta conexión clandestina detectada en Sechura

Petroperú señaló que este caso constituye un nuevo ataque contra el oleoducto por acción de terceros ajenos a la empresa. También precisó que se trata de la cuarta conexión clandestina detectada en las últimas semanas en el desierto de Sechura.

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La compañía expresó su preocupación por la repetición de estos hechos. Añadió que ponen en riesgo la seguridad de la infraestructura, comprometen la integridad de las operaciones y generan posibles impactos económicos, sociales y ambientales.

La empresa recordó además que había formulado pedidos reiterados a las autoridades competentes para reforzar la vigilancia y la protección del oleoducto. Frente a este nuevo caso, pidió medidas urgentes y efectivas para identificar, capturar y sancionar a los responsables, así como prevenir la continuidad de estas acciones.

Petroperú comunicó el evento a OSINERGMIN, Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y la Policía Nacional del Perú, incluida REGPOL Piura, mediante la denuncia N.° 35649095. El nuevo hallazgo eleva a cuatro las conexiones clandestinas detectadas en las últimas semanas en el desierto de Sechura.

Derrame de hidrocarburos en el Oleoducto Norperuano en Amazonas, en zona remota de Condorcanqui. Gob
Derrame de hidrocarburos en el Oleoducto Norperuano en Amazonas, en zona remota de Condorcanqui. Gob

Impacto de las conexiones clandestinas en el Oleoducto Norperuano

La proliferación de conexiones ilegales en el Oleoducto Norperuano (ONP) agrava las dificultades logísticas y financieras que enfrenta PetroTal, la principal productora de crudo en la Amazonía peruana. La compañía mantiene 306.000 barriles almacenados en el ONP desde hace cuatro años, sin poder cobrarlos debido a problemas operativos y a la situación financiera de Petroperú, el operador del ducto. Los ataques y sabotajes, como el detectado en Sechura, incrementan el riesgo para la seguridad de la infraestructura y dificultan aún más la normalización del transporte y la comercialización del crudo.

Estos incidentes afectan directamente la capacidad de PetroTal para recuperar su valor de mercado y alcanzar sus metas de producción, previstas para 2027. Las restricciones en el uso del oleoducto y la persistencia de actos ilícitos limitan la eficiencia operativa, incrementan los costos y generan incertidumbre para la inversión en nuevos proyectos petroleros en la región.

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