Descubren una nueva especie que parece un alga, pero es un pez fantasma

Un grupo de investigadores identificó en Australia un animal marino casi invisible que se mimetiza entre las plantas del arrecife gracias a su forma y sus filamentos

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Solenostomus snuffleupagus, in situ, Papua New Guinea, 2003
El cuerpo de Solenostomus snuffleupagus está cubierto por filamentos largos y finos, lo que le permite mimetizarse con las algas rojas del arrecife (David Harasti)

El mundo marino alberga criaturas camufladas y enigmáticas que pueden pasar inadvertidas incluso para expertos. Entre estos animales se encuentran los peces fantasma, conocidos por su capacidad para mimetizarse entre algas y corales, lo que desafía su identificación y estudio científico.

Un equipo internacional de investigadores presentó en el Journal of Fish Biology la descripción formal de una nueva especie que pertenece a este grupo: Solenostomus snuffleupagus, detectada en la Gran Barrera de Coral, al suroeste del Pacífico. El trabajo se basa en análisis morfológicos, genéticos y observaciones de campo, y revela características únicas que diferencian a este pez de sus parientes conocidos.

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Características únicas y distribución del nuevo pez fantasma

Solenostomus snuffleupagus se distingue dentro de los peces fantasma por su apariencia poco común: su cuerpo está cubierto por filamentos largos y finos, similares a cabellos, que le dan un aspecto desordenado y le permiten confundirse con las algas rojas del arrecife.

El estudio señala que este pez presenta un cuerpo corto y profundo en la parte frontal. Cuenta con 36 vértebras, más que otros peces de su grupo, y posee dos huesos en forma de ancla en las aletas dorsal y anal, una característica que ayuda a identificarlo.

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Solenostomus snuffleupagus, in situ, male–female pair: (a) Somosomo Strait, Fiji (photograph by Chad Cipiti @chaddashwick);
El color predominante de Solenostomus snuffleupagus es naranja o rojo, pero se registraron variantes púrpura y un caso aislado de un ejemplar verde (Chad Cipiti)

Los investigadores analizaron ejemplares colectados en la Gran Barrera de Coral, Papúa Nueva Guinea, Fiyi, Nueva Caledonia y Tonga. El color más frecuente de la especie es naranja o rojo, aunque se registraron variantes púrpura e incluso un caso aislado de un individuo verde.

Esta variedad de tonos le permite camuflarse entre diferentes tipos de algas. Las observaciones, reunidas tanto por científicos como por buceadores y usuarios de plataformas de ciencia ciudadana, muestran que este pez elige hábitats donde crecen algas filamentosas densas, lo que refuerza su capacidad de pasar inadvertido.

La publicación explica que Solenostomus snuffleupagus logra mimetizarse no solo por su forma, sino también por su comportamiento: permanece muy cerca del fondo, entre las algas, y mueve su cuerpo de manera parecida al vaivén de las plantas acuáticas. Los ejemplares adultos pueden medir entre 18 y 34 milímetros, y hay diferencias claras entre machos y hembras, sobre todo en la cresta ósea de la cabeza y el tamaño de las aletas pectorales.

El rol de la tecnología y la ciencia ciudadana en la identificación de la especie

El equipo utilizó distintas herramientas para lograr la identificación de la especie. Entre ellas, destaca el uso de microtomografía computarizada (micro-CT), una técnica que permite obtener imágenes detalladas del interior de los animales sin necesidad de cortarlos ni dañarlos.

Solenostomus snuffleupagus, freshly collected: (a) holotype, female, AMS I.33751–047, 33.6 mm SL; (b) paratype, male.
Ejemplares de Solenostomus snuffleupagus recién recolectados, una hembra y un macho (Short, G., & Harasti, D. (2026))

Esto fue fundamental para observar la estructura de los osículos, unos pequeños huesos que recubren el cuerpo del pez, y la forma de la cresta ósea sobre la cabeza. El estudio encontró que estos detalles internos son diferentes respecto a especies parecidas, como Solenostomus paegnius.

Además, los investigadores analizaron el ADN del pez, centrándose en una región llamada gen mitocondrial COI, que funciona como una especie de “huella genética”. Al comparar las secuencias genéticas de Solenostomus snuffleupagus con las de especies cercanas, hallaron una diferencia del 22%. Según el artículo, esta distancia confirma que se trata de una especie distinta.

El estudio resalta el aporte de la ciencia ciudadana en el descubrimiento y seguimiento de animales difíciles de ver. Fotografías y registros hechos por buceadores y usuarios en plataformas científicas y redes sociales ayudaron a los científicos a localizar y estudiar ejemplares en lugares donde los métodos tradicionales suelen fallar. De acuerdo con los autores, estas colaboraciones fueron esenciales para conocer mejor la distribución y características de este pez camuflado.

Nuevos desafíos para la investigación y conservación marina

El reconocimiento oficial de Solenostomus snuffleupagus eleva a siete las especies conocidas de este grupo y muestra que aún hay animales desconocidos en el océano (REUTERS/Lucas Jackson)
El reconocimiento oficial de Solenostomus snuffleupagus eleva a siete las especies conocidas de este grupo y muestra que aún hay animales desconocidos en el océano (REUTERS/Lucas Jackson)

El descubrimiento de Solenostomus snuffleupagus ayuda a entender mejor la variedad de peces que viven ocultos en los arrecifes del Pacífico. Una de las novedades del trabajo es que, por primera vez en este grupo de peces, se encontró dentro del estómago de un ejemplar el esqueleto de otro pez pequeño. Hasta ahora se pensaba que los peces fantasma solo comían pequeños crustáceos, por lo que este hallazgo amplía lo que se sabe sobre su alimentación.

La publicación destaca que los arrecifes y las macroalgas no solo ofrecen refugio, sino que también son lugares donde pueden vivir animales difíciles de detectar y aún desconocidos para la ciencia. Los investigadores explican que la poca cantidad de ejemplares en museos se debe, en parte, a su habilidad para camuflarse y a que muchas veces fueron confundidos con especies parecidas. Por eso, proponen que los próximos estudios combinen muestreos más enfocados y análisis genéticos para conocer mejor cómo se conectan las diferentes poblaciones y si necesitan medidas de conservación.

El artículo señala que la combinación de nuevas tecnologías y la información aportada por aficionados y buceadores permitió resolver un misterio que llevaba años sin respuesta. El reconocimiento oficial de Solenostomus snuffleupagus eleva a siete la cantidad de especies conocidas en este grupo y confirma que aún existen animales desconocidos, incluso en lugares donde ya se realizaron numerosos estudios.

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