
El gobierno de Bolivia advirtió este miércoles del inicio de un período “extremadamente crítico” en el país ante las intensas lluvias que se registran desde el pasado noviembre, y emitió una alerta roja al respecto.
Juan Carlos Calvimontes, viceministro de Defensa Civil, señaló que la notificación se extenderá por lo menos por un mes -es decir, hasta el 25 de marzo- y se centra en los departamentos de Cochabamba, La Paz, Chuquisaca, Santa Cruz y Potosí, por la crecida del nivel del agua en 98 de sus municipios.
Asimismo, en otras 116 localidades rigen alertas de tipo naranja por las lluvias que caerán en los próximos días, mientras que se prevé que 231 municipios en los nueve departamentos bolivianos se vean afectados por las crecidas de los ríos.
“Los montos de acumulación de agua van a ir entre 30 y 60 milímetros por metro cuadrado. Estamos entrando en un período extremadamente crítico”, señaló Calvimontes, que sumó la actual temporada de lluvias, que comenzó en noviembre pasado, ha dejado al menos 42 muertos, cerca de medio millón de damnificados y deslizamientos en todo el país, aunque la zona más afectada es la de La Paz.
Marzo “es el mes más duro por las afectaciones y las inundaciones”, insistió el funcionario.
Este lunes, en un barrio del este de La Paz, un deslizamiento obligó a la evacuación de al menos 60 familias, residentes de unas 43 viviendas, que se vieron en riesgo de derrumbe, como también quedaron en los últimos días algunas rutas del “eje central” del país.

A la par, el reciente desbordamiento del río Lauca, en Oruro, destruyó los cultivos de quinoa y maíz del pueblo indígena Uru Chipaya, por lo que el Gobierno de Luis Arce anunció el envío de ayuda humanitaria.
Las fuertes precipitaciones y los daños materiales a las familias bolivianas y a los productores y comerciantes llegan en medio de las últimas cifras difundidas sobre la inflación, que generaron inquietud entre analistas económicos, ya que da cuenta de que la crisis económica persiste, pese a los esfuerzos del Gobierno.

Este lunes, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que Bolivia había cerrado febrero con una inflación mensual del 1,26 por ciento, es decir, la cifra más alta para un mes de los últimos 17 años. Con esto, el acumulado ya suma el 3,24 por ciento, lo que representa casi la mitad de lo proyectado por el Gobierno para todo el año.
El director del organismo, Humberto Arandia, señaló que, en algunos casos, el alza de precios se debe al mal estado de los caminos por la temporada de lluvia, que dificulta los traslados hasta los mercados, por lo que se teme por el efecto que los derrumbes podrían tener en las cifras próximas.
(Con información de EFE)
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