"Tengo adentro los sabores de mi infancia"

A siete meses de haber abierto su nuevo local “Sunae Asian Cantina” Nos visitó Christina Sunae, la chef que nos acerca con sus recetas del suedeste asiático, un poquito de esos sabores, olores y texturas, que la acompañaron a ella durante toda su infancia.

Guardar

Empecemos por el principio, ¿dónde naciste?

Yo nací en Estados Unidos, en Carolina del Sur.

¿Y tus padres?

Mi mamá biológica es Coreana y mi papá es un militar Norteamericano. Viajábamos por muchísimos lugares y vivimos en Asia. Ahí pasé casi toda mi niñez.

¿Cuándo empezaste a ser cocinera?

Acá en Buenos Aires empecé a ser "cocinera cocinera", pero siempre trabajé en gastronomía. Empecé a los catorce años pero hice un cambio cuando llegué a Buenos Aires, pasé a la cocina en vez de estar en el salón.

¿De dónde surgen las recetas que cocinás?

La comida que cocino es comida que comí toda la vida, que preparaban mis padres en casa. Mi mamá biológica es coreana, pero la mamá que me crió es filipina. Mis padres se separaron y mi papá se casó de nuevo. Entonces, la mayoría de la comida que preparo es filipina.

Vos empezaste con una especie de restaurant en tu casa…

Sí, a puertas cerradas. Estuve trabajando en mi casa casi siete años, pero hace siete meses abrimos en Palermo, en mi nuevo local "Sunae Asian Cantina"

¿La comida que hacés es toda filipina?

La mitad de la carta es filipina, pero hay platos de Vietnam, Malasia, Indonesia y Tailandia también. Sería sudeste asiático.

Yo siempre hice una relación entre el arte y la cocina porque creo que hay ciertas mecánicas parecidas que tiene que ver con aprovechar la casualidad, la creatividad y lo que tenés. Pero si vos me pasás una receta, a mí no me sale igual, aún usando los mismos ingredientes. ¿a qué se debe eso?

Para mí hay que sentir los sabores. La receta es una guía, pero tenés que sentirlo. Lo olés, lo escuchás, lo mirás, cuando estás cocinando. Eso es lo más importante.

Una de las cosas más importantes del cocinero entonces es qué compra.

Sí, qué compra y saber el sabor que se va a usar. Los sabores que tengo yo son los sabores de mi infancia, los tengo adentro. Por ahí no sale igual para un argentino porque no son sus sabores, pero yo no puedo hacer un chimichurri igual que un argentino, cocinar un bife o un asado.

Sí, pero aún gente que venga de tu misma cultura, no lo hace igual que vos… Hay otra cosa ahí.

Para mí es la magia de la cocina. Yo tengo cocineros que trabajan conmigo que pueden replicarlo. Trabajamos el paladar entre nosotros, hasta que ellos pueden llegar al mismo paladar que tengo yo.

¿Qué otro tipo de comida te gusta?

¡Francesa! La cocina francesa me encanta. Las salsas que hacen, las cocciones, el uso de distintos vinos que yo en mi cocina no utilizo.

¿Qué región de la argentina considerás que hace la comida más rica?

Para mí la mejor comida es del norte: Salta y Jujuy. Fui a visitar y me encantó como usan el maíz en los tamales, las empanadas fritas, la carne de llama y el uso de los condimentos de los picantes y especias. ¡Es exquisito!

Hay mucha gente joven que prefiere el delivery y "la olla no se revuelve" en esa casa, a veces se siente que a ese hogar le falta el alma…

Sí, la gente ahora trabaja muchísimo y está muy ocupada. Creo que no cocinan por ese motivo, pero hay maneras de enseñarle a cocinar rápido o a preparar las cosas un día para tener la comida para toda la semana, para comer más sano y mejor, en vez de pedir milanesas de la esquina.

¿Qué fue lo más rico que comiste?

¡Qué pregunta! Bueno, en Malasia, una sopa que se llama Asam Laksa. Es muy particular. Asam, significa ácido. Es una sopa de fideos gruesos, largos, que le ponen pickles arriba, usan una salsa de camarón para condimentarla, y la base está hecha de una anchoa chiquita que es de ahí.