Aberastury, junto a una de sus pinturas y el “Nochero”, de Mariano Cornejo.
Aberastury, junto a una de sus pinturas y el “Nochero”, de Mariano Cornejo.

El Museo de Arte Contemporáneo de Salta (MAC) le abrió sus puertas a cientos de personas que llegaron de todas partes de la región y del país para la primera edición de "Diálogos en el MAC", una innovadora propuesta que pretende entablar una relación entre artistas, para que, a través del conjunto de su obra, logren entablar una suerte de conversación entre sus diversos puntos de vista: juntos pero sin oposición; una armonía entre visiones diferentes y entre estilos completamente variados. El objetivo es la comprensión del otro, y una incesante y enriquecedora charla a través de sus obras.

Y los primeros en inaugurar esta flamante propuesta fueron nada más ni nada menos que el salteño Mariano Cornejo y la porteña Gabriela Aberastury, quienes toman como punto de referencia el paisaje y todos sus matices para entablar un diálogo sobre la naturaleza. De esta manera, sus obras hablan por ellos y ellos hablan a través de sus obras, una especie de retroalimentación de producción artística, y una aceptación del mundo imaginario y creativo del otro.

En la inauguración, organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Salta, y auspiciada por la Fundación Grupo El Abra, estuvieron presentes autoridades provinciales, como el Secretario de Cultura de Salta Sergio Bravo y el Ministro de Cultura y Turismo de Salta, Mariano Ovejero, quien felicitó públicamente a los artistas y aseguró que era "una alegría ver el museo lleno". También dedicó unos minutos a hablar sobre la importancia del diálogo en el arte y en la sociedad: "El dialogo es una herramienta de construcción social, de descubrimiento mutuo. Desde el Estado tenemos un plan estratégico con la mira en la preservación del patrimonio, para que los salteños reforcemos y conozcamos más nuestra identidad y para que podamos compartirla con los demás".

La exhibición estará abierta al público hasta los primeros días de abril. M. Corrado (MAC)
La exhibición estará abierta al público hasta los primeros días de abril. M. Corrado (MAC)

Guadalupe Noble, presidente de la Fundación Grupo El Abra, organización que trabaja para la protección y desarrollo de los valores que constituyen el patrimonio natural y cultural del Alto Valle Calchaquí, agradeció y dió la bienvenida a los artistas. Noble hizo énfasis en la necesidad de un ida y vuelta: "Nosotros estamos muy felices de propiciar y oficiar este diálogo, porque diálogo es lo que nos falta. Durante estos últimos años hemos dialogado poco, y para lograrlo hay que entablar una relación no con el igual, sino con el diferente. En esta muestra se ven pinturas aparentemente distintas que dialogan entre sí en lo simbólico".

El simbolismo y la técnica

"Me gusta montar mis exhibiciones con un sentido simbólico", cuenta Cornejo, mientras a su alrededor se agolpan los visitantes, que, con copa en mano, pasean por las once salas del primer piso del MAC dedicadas a esta novedosa propuesta. Y el simbolismo del que habla Cornejo es evidente en cada una de sus obras y en la curación de la muestra: un corcel negro llamado "Nochero", oscuro como cuando cae el sol, y otro blanco, bien alejado, en la última sala, llamado "Mañanero". Luz y oscuridad.

La utilización de acuarelas de colores fuertes, los collages y las esculturas de madera y metal son los protagonistas de las creaciones de Cornejo. En una de sus obras más destacadas, "El oro de los tigres N°2", el salteño rinde homenaje al escritor Jorge Luis Borges, con las figuras de dos felinos que se agazapan y se miran, como estudiándose, uno más colorado, el otro más claro; dos esculturas que se exhiben en el medio de la sala, en un combate sin movimiento.

“Para sostener una obra hay que trabajar como un animal”

"Entre los dos habíamos ideado quince historias de montaje, y terminamos de hacer cambios esta mañana", reveló el artista sobre la distribución y puntos de conexión entre sus obras y las de Aberastury -algunas colocadas en paralelo, mientras que otras se lucen en habitaciones separadas y dedicadas a sus creadores. Reconoció estar destruido, pero con una sonrisa que delataba que su cansancio era lo de menos, y que el resultado había hecho que todo valiera la pena.

Gabriela Aberastury y Mariano Cornejo en la inauguración de la primera edición de “Diálogos en el MAC”. M. Corrado (MAC)
Gabriela Aberastury y Mariano Cornejo en la inauguración de la primera edición de “Diálogos en el MAC”. M. Corrado (MAC)

Y fue Cornejo, precisamente, el encargado de elegir a otro colega para "dialogar", y su instinto lo llevó directo a Aberastury, una oposición perfecta para su visión: "Nos conocimos en ArteBA, hace muchos años. Yo había fichado uno de sus cuadros, y a ella le había gustado uno mío. Hubo afinidad y a partir de ahí también nos juntó la música. Ella es una fanática de la música clásica y la ópera como yo". Cornejo cree que una obra se modifica por la presencia de otra, pero también se podría decir que se potencia, se agranda; la contraposición logra que se destaque la esencia de cada una, y que de esta manera se destape por completo.

"Me interesan mucho el claroscuro y el volumen", confiesa Aberastury, mientras observa junto a un grupo de personas su obra "Una tarde con Torres", un óleo sobre lienzo que realizó hace casi una década. Pero, más recientemente, comenzó a experimentar con muñequitos casi minúsculos, con los que crea obras tridimensionales de todo tipo, como por ejemplo una de una base espacial: "Yo tengo fascinación por los materiales. Y en un trayecto que hacía diariamente en el año 1986, entro a un local y veo un estante en los que había sobrecitos con figuras blancas. Y me los compré todos, sin ninguna intencionalidad". En una exhibición para la que la convocaron realizó una obra, su primera, con muñequitos, y ese fue el disparador. "Yo soy una gran coleccionista de porquerías: tornillos oxidados, maderas", explica sobre los materiales que utiliza, que logran un efecto distópico y a la vez realista.

De caminos y trayectorias

Mariano Cornejo nació en Salta en 1962 y sus primeros estudios formales de pintura fueron de la mano de Julio Coll Arias. En 1984 ganó el Primer premio Homenaje a Joan Miró su primera exposición individual fue en 1979 en la Casa de la Cultura Salta. Es, como muchos artistas, completamente multifacético, y, además de sus actividades en las ramas de las artes plásticas y la escultura, es poeta y es un estudioso de la simbología y las religiones comparadas. Gabriela Aberastury nació en Buenos Aires en 1943. Reconocida por sus grabados en sus primeros años, incursionó en varias ramas, y es especialmente reconocida en Nueva York y en Alemania. Y ésta no es la primera vez que trabajan juntos: Cornejo y Aberastury organizaron, junto a Barna, Bessoueck y Facio, el "Homenaje a Jorge Luis Borges", en la Biblioteca Borges del Instituto Cervantes en Nueva York, una exhibición que se llevará a cabo en la Gran Manzana durante diciembre.

Más de cien obras de Cornejo y Aberastury componen la exhibición “Diálogos en el MAC”. M. Corrado (MAC)
Más de cien obras de Cornejo y Aberastury componen la exhibición “Diálogos en el MAC”. M. Corrado (MAC)

Una sala de la muestra está dedicada a sus carreras como artistas, pero como ilustradores. Aberastury, y Cornejo en menor medida, dedicó gran parte de su vida a crear dibujos únicos para ediciones limitadas y libros antiguos. Comenzó en los '70 , y desde ese entonces realizó grabados para obras de Bradbury, de Virginia Woolf, y hasta para "El Aleph" de Borges.

Y como los unen las pasiones comunes -los dos describen la sensualidad que destella para ellos de los materiales e instrumentos que utilizan para la creación de sus obras, y las largas conversaciones que sostienen sobre colores y texturas-, también lo hace la forma de encarar la terminación de un trabajo. Aberastury dice que cuando uno pinta, el comienzo es apasionante, pero que el final es desesperante y aterrador, y es el momento en el que pueden suceder desastres. Y Cornejo está de acuerdo: "Cuando uno no puede con una obra, uno se derrumba. Para sostenerla hay que trabajar como un animal, y cuando se aproxima el final, siempre está el riesgo de meter la pata, y las ideas que nacen en ese momento pueden ser sublimes o terribles. Hay muchas obras que uno termina y las odia, porque recuerda lo arduo y problemático del proceso".

Sin embargo, las más de cien obras que componen esta exhibición, que estará abierta al público en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta hasta los primeros días de abril, fueron elegidas especialmente por los artistas y trazan una relación particular entre sus creadores y sus visiones del mundo, que se nutren constantemente de una y otra, en un diálogo incesante en el que se entrelazan la conceptualidad y una manera particular de entender la realidad, única de cada uno.