La amenaza de la automatización del trabajo es algo muy real que ya está ocurriendo en varios sectores industriales. El futuro ya nos alcanzó y la tecnología hoy está cambiando de forma vertiginosa las modalidades de trabajo en el mundo entero.

Expertos laborales, filósofos y teóricos de distintos países afirman que con una fuerte inversión y educación apropiada, la ciencia y la tecnología deben llegar cada vez más a las fuerzas laborales del futuro para no quedar estancados en esquemas del pasado.

Uno de los expertos en este ámbito es David Orban, profesor de la Singularity University y especialista en el ámbito de las startups y los nuevos trabajos del futuro.

David Orban es un experto en nuevas tecnologías y su impacto en el futuro
David Orban es un experto en nuevas tecnologías y su impacto en el futuro

Orban fue invitado esta semana por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) en Buenos Aires a exponer su visión sobre el futuro de los trabajos y la necesidad de capacitarse para encararlos. Antes de su exposición, habló con Infobae sobre los avances, las dudas y los caminos a seguir para resolver los dilemas que enfrenta el ser humano en el ámbito laboral y el de las nuevas tecnologías en las próximas décadas.

Inversionista, emprendedor, autor, blogger, disertante y líder de opinión en el campo de la tecnología global, Orban es profesor adjunto en la LUISS Business School en Roma, una de las principales instituciones de Italia que prepara la gestión e innovación para el liderazgo del futuro, es asesor del Instituto de Ética y Tecnologías Emergentes y de numerosas empresas emergentes en Europa y Norteamérica.

Sus logros empresariales, junto a su temprana adopción de la tecnología blockchain, alcanzan a varias empresas fundadas y en crecimiento durante más de veinte años. Es presidente y fundador de Network Society Ventures. Es asesor y faculty member de Singularity University y preside la Singularity University de Italia. Su visión se encuentra en la encrucijada de la tecnología y la sociedad y su coevolución.

—¿Cómo observa hoy la irrupción de la tecnología en la sociedad?

—Desde los inicios de la humanidad, la tecnología nos definió quiénes somos. Lo que se ha dado en los últimos años es una aceleración del conocimiento compartido, lo que permite que cada innovación sea más rápidamente conocida por todos y por ende implementada y superada.

Desde mi punto de vista, la tecnología es una herramienta maravillosa que nos mejora la calidad de vida. Si lo piensas, unos 100 años atrás las mujeres daban a luz a unos 8 niños y 6 de ellos morían antes de los 5 años. Este solo dato demuestra cómo la tecnología mejora la calidad de vida de las personas.

La tecnología mejora la calidad de vida de las personas
La tecnología mejora la calidad de vida de las personas

—¿Y seguirá en un crecimiento exponencial?

—Sí, en el futuro no solamente vamos a necesitar de la tecnología para el crecimiento alimenticio o mejorar nuestra salud, sino que también la usaremos para pensar mejor y organizar de forma más óptima nuestros trabajos. Vamos a generar más problemas, pero renunciar a la tecnología no es la respuesta. Más tecnología es la respuesta para afrontar dichos problemas.

Debemos aprovechar la tecnología. Incluso el modelo tradicional de educación que lo prohíbe en las aulas -como es el caso del celular– habla de expectativas mal depositadas, de no saber manejar un nuevo propósito del conocimiento compartido: el maestro tiene que tener la razón. Lo mismo sucede con los padres y políticos. Sería mucho más interesante que se muestren sorprendidos de la vertiginosidad de los avances para que entre todos, como sociedad, nos sinceremos y trabajemos para adelante.

El uso de la tecnología está al alcance de los niños, cada vez en forma más temprana (Getty)
El uso de la tecnología está al alcance de los niños, cada vez en forma más temprana (Getty)

—¿Qué problemas puede acarrear esto?

—Hoy en día utilizamos la tecnología para el transporte. Nadie habría pensado muchos años atrás que millones de personas pueden hoy transportarse de la manera en que lo estamos haciendo. Pero más de un millón de personas mueren por los accidentes automovilísticos. Por eso, la tecnología que creó este problema de circulación va a ser la encargada de solucionarlo. Los autos que se manejan en forma autónoma serán un avance y una solución a los problemas que la misma tecnología creó.

—¿Por qué se vive el temor al desempleo en el futuro a manos de las máquinas?

—Desde hace 200 o 300 años que se piensa que la tecnología nos va a llevar a un desempleo masivo. Ha habido grandes cambios laborales desde la Revolución Industrial y también en los últimos tiempos. La tecnología crea cambios y necesitamos adaptarnos a estos cambios. Nuevos tipos de trabajo estarán disponibles como diseñadores web o de interfaces electrónicas, robots psicólogos y muchos nuevos conceptos más que debemos comprender y asimilar. No hay duda de que la economía va a crecer y cualquiera que esté listo y capacitado encontrará trabajo. La sociedad necesita ayudar en la adaptación de aquellos cuyas habilidades ya estén obsoletas para adquirir nuevas y valiosas para todos.

La tecnología avanzará a pasos agigantados a lo largo de los próximos años
La tecnología avanzará a pasos agigantados a lo largo de los próximos años

—¿Las máquinas nos superarán, si no es que ya lo han hecho?

—Hemos visto a las máquinas crecer en inteligencia cada vez más. Y veremos a las máquinas ser más inteligentes que los humanos y capaces de resolver los problemas de la misma manera que los humanos lo hacemos. A ese momento lo llamamos Singularidad Tecnológica. Las máquinas no se detendrán. Comenzamos inventando la rueda y ya tenemos aviones y naves espaciales. La máquinas serán cada vez más capaces y debemos aprender a coexistir en una sociedad y no aislarnos de ellas.

—¿Y cómo impactará eso en el diario vivir?

—La forma en que construimos nuestra civilización aumenta nuestro impacto en ella y nuestra habilidad de entender el mundo. Hoy tenemos una civilización completamente conectada y conocida. Y tenemos la responsabilidad de entender nuestro planeta. Necesitamos de pequeñas máquinas que trabajen con nosotros para comprender que nuestra civilización trabaja de forma eficiente, inclusiva y hasta que soporte cometer errores. Como no tenemos hoy las respuestas, debemos hallarlas de la forma que conocemos, mediante el sistema de prueba y error.

La adaptabilidad será la cuestión tecnológica principal en un futuro cercano (iStock)
La adaptabilidad será la cuestión tecnológica principal en un futuro cercano (iStock)

La oportunidad de los gobiernos e incluso de las personas es darse cuenta de cuán única es esta oportunidad. La velocidad de los cambios que transitamos empujan el límite de nuestra habilidad para adaptarnos a ellos. Pero se trata de un cambio inevitable. Podemos apurarlo o retrasarlo, pero no podemos pararlo. Es algo que está sucediendo ahora y nos seguirá cambiando. Por ello necesitamos estar listos en forma física y mental. Debemos mirar al mundo de una forma abierta para comprender todo lo que está pasando.

—¿Cuál es el camino para superar las próximas barreras?

—Hoy la expectativa de vida es superior a los 70 y hasta a los 80 años en algunos países. En el futuro, tendremos cada vez más la oportunidad de capacitarnos y trabajar durante 10 o 20 años en una materia y luego hacerlo durante un tiempo similar en otra distinta. Se trata de una profesionalización múltiple en la vida. Eso impacta en la familia y en las sociedades, comprendiendo que las máquinas tendrán una relación muy cercana con nosotros durante todo este nuevo proceso. Incluso, vamos a entendernos mejor entre nosotros los humanos, con la ayuda de las máquinas.

Yo por ejemplo tengo un chip implantado debajo de mi piel. A nivel tecnológico, este chip no puede hacer mucho, porque su capacidad o duración son limitadas. Pero lo que significa este chip implantado y el futuro que tiene va mucho más allá de lo que podemos comprender hoy. Yo les pregunto a las personas: "¿Pueden sentirlo debajo de mi piel? Y ellos me dicen que sí. Esto es tocar los límites de adaptabilidad respecto al futuro que está llegando velozmente.

Los trabajos serán más colaborativos con las máquinas (Getty)
Los trabajos serán más colaborativos con las máquinas (Getty)

—¿Cómo se imagina al mundo en 2050?

—El mundo en 2050 va a ser distinto, pero en varios puntos va a ser también muy similar al actual. Seguramente no se va a materializar de la manera en que lo vemos en varias películas de ciencia ficción, pero algunas señales de este futuro ya las vemos hoy en día, o sus pistas. Ciudades inteligentes en crecimiento, sensores múltiples en las calles, robots e inteligencia artificial adaptada a las necesidades humanas. En 2050 tendremos comunicaciones más veloces y de mayor calidad. La posibilidad de hablar y hasta abrazar a un persona a la distancia será posible gracias a la realidad virtual.

—¿Cuáles son los problemas más urgentes hoy?

—Veo imperativo resolver los problemas acerca del cambio climático y la conversión definitiva a los sistemas de energía renovable para satisfacer las necesidades humanas de alimentación, calefacción, transporte y muchas cosas más.

Muchas películas se concentran en problemáticas sociales. En las de ciencia ficción, especialmente, se trata la problemática del futuro distópico. La humanidad está bajo peligro de varias amenazas.

Permanentemente estamos saltando hacia una tecnología mejor
Permanentemente estamos saltando hacia una tecnología mejor

—¿Qué película de ciencia ficción se asemeja más al futuro que tendremos?

—La película Her o Ella trata de un escritor que incrementa el sistema operativo de su teléfono para que éste le permita hablar con él y transformarse en su acompañante. Representa un mundo rico donde los humanos y las máquinas pueden coexistir. Los conflictos siguen existiendo pero no son sangrientos. Me gusta porque es una película que representa un futuro muy probable y realista.

—Pero el humano se termina enamorando de la máquina…

—Nuestra habilidad para transmitir y transferir emociones a través de la tecnología hoy es una realidad. Cuando escuchamos una canción en la radio o cuando delegamos a un sistema o programa computacional que elija una selección de temas de acuerdo a mi agrado y gusto musical. Tenemos la habilidad de amar en distintas maneras. Y las máquinas van a potenciar esta posibilidad de expresar deseos, metas y desafíos.

Hace unos años las playlists se hacían según el gusto de cada uno. Hoy, las aplicaciones digitales como Spotify o Apple Music elaboran listas de canciones sin nuestra intervención, según los gustos propios de cada uno. Significa que ya hemos delegado la gestión de las emociones a las inteligencias artificiales, en donde los algoritmos toman decisiones por nosotros.

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