
WASHINGTON — Puede que los humanos estén en vías de extinción. Pero, al menos, las humanidades han vuelto.
O eso nos dicen algunos de los dioses de la tecnología.
PUBLICIDAD
Tras décadas de menospreciar los estudios de artes liberales y humanidades por considerarlos inútiles, e insistir en que el dominio de la ciencia, la ingeniería, las matemáticas y la tecnología es esencial para el éxito futuro, el mundo tecnológico está empezando a aceptar la idea de que conocer la naturaleza humana podría ser un activo valioso en la próxima revolución de la inteligencia artificial.
Al parecer, los puestos de trabajo en el sector tecnológico podrían estar agotándose tras años en los que los estudiantes se han apresurado a estudiar informática. ¿Quién necesita programar? La IA lo hace por ti.
PUBLICIDAD
Lo que la IA no puede hacer —todavía— es aquello que nos hace humanos: la empatía, las emociones, la psicología, el pensamiento crítico. “¡Qué obra maestra es el hombre!“, dijo Hamlet, describiendo a una criatura intrincada e infinita.
“Creo que la IA es un espejo falso”, dijo Drew Lichtenberg, dramaturgo de la Shakespeare Theatre Company de aquí y profesor de la Universidad Johns Hopkins. “Refleja respuestas a preguntas de blanco o negro, pero no ayuda mucho a explicar la experiencia humana como lo hacen el arte o la filosofía”.
PUBLICIDAD
Dijo que le sorprendió que los estudiantes del semestre pasado estuvieran ávidos de obras de teatro difíciles y lecturas filosóficas sin respuestas claras. “Les interesaban especialmente Kant y su ‘Analítica de lo sublime’, Nietzsche y la náusea existencial, Camus y el mito de Sísifo”, dijo, añadiendo que la fría razón de la IA comprende, pero la efervescente imaginación del arte aprehende.
Daniela Amodei, una de las fundadoras de Anthropic, declaró a ABC News que “las cosas que nos hacen humanos cobrarán mucha más importancia, en lugar de perderla”. Afirmó que en Anthropic, la empresa busca contratar a personas que sean “compasivas y curiosas” respecto a los demás.
PUBLICIDAD
Amodei, que se licenció en Literatura en la Universidad de California, Santa Cruz, afirmó que “estudiar humanidades va a ser más importante que nunca. Muchos de estos modelos son realmente muy buenos en STEM. Pero creo que esta idea de que hay cosas que nos hacen únicos como seres humanos —comprender quiénes somos, comprender la historia, comprender qué nos mueve— creo que siempre será muy, muy importante".
Otros multimillonarios y ejecutivos —Jamie Dimon de JPMorgan Chase, Ginni Rometty de IBM, Satya Nadella de Microsoft, Mike Novogratz de Fortress Investment Group y Jack Clark de Anthropic— han advertido de la necesidad de la inteligencia emocional y la narración de historias en un mundo dominado por la IA.
PUBLICIDAD
Reed Hastings, uno de los fundadores de Netflix, dijo recientemente en el podcast de Reid Hoffman que hemos dejado atrás los días en que las disciplinas STEM se adueñaban del campus de la Universidad de Stanford. Si hoy tuviera un hijo de tres años, dijo, “redoblaría sus esfuerzos” para enseñarle habilidades emocionales.
“Para los estudiantes y los padres, la mejor defensa hoy en día es tener una educación amplia que les permita adaptarse a los cambios que se avecinan”, me dijo Hastings. “La IA es mejor en el pensamiento racional que en la profundidad emocional. El último trabajo que conseguirá la IA será el de cómico de stand-up”.
PUBLICIDAD
Mark Cuban, un optimista de la IA que predijo hace una década que los licenciados en Filología Inglesa tendrían ventaja en el futuro, me dijo: “La IA va a hacer muchas cosas increíbles con medicamentos, dispositivos y cosas que van a ser increíblemente importantes y geniales. Pero, ya sabes, los humanos son humanos. La curiosidad es la mayor habilidad que puedes tener en un universo de IA”.
Algunas personas están empezando a darse cuenta de que hay que evitar freírse el cerebro en el puré de la IA si se quiere mantenerlo en forma.
PUBLICIDAD
“Las personas que leen libros difíciles y siguen escribiendo han construido estos circuitos cerebrales, y se sienten cómodas con el esfuerzo cognitivo”, dijo Cal Newport, profesor de informática de la Universidad de Georgetown. “Estas son las personas con verdadero valor si todos los demás se han frito el cerebro”.
Rob Reich, profesor de Stanford que imparte clases de ética social de la ciencia y la tecnología, dijo que los estudiantes de informática están sumidos en la ansiedad por su futuro. “La primera vez que se ha producido un descenso en la matriculación en informática en Stanford en 20 años ha sido en los últimos 18 meses”, afirmó.
PUBLICIDAD
Quizá los humanos estén empezando a preocuparse por volverse menos humanos. Como dice un amigo de Reich, hemos pasado de visitar a la gente en sus cumpleaños a las cartas, las llamadas telefónicas, los mensajes de texto y los emojis.
Reich sugirió que los humanos, incapaces de seguir el ritmo de la IA, pueden haber decidido ponerse a leer poesía, literatura o filosofía para recordar las “fuentes perdurables de significado en el mundo”.
Cuando el responsable de seguridad de la IA de Anthropic, Mrinank Sharma, abandonó la empresa en febrero, afirmando que “el mundo está en peligro” a causa de la IA y otros factores, publicó en la red social X un mensaje sobre la búsqueda de sentido en la poesía: “Quiero explorar las preguntas que me parecen verdaderamente esenciales, aquellas que, como diría David Whyte, “no tienen derecho a desaparecer”, las preguntas que Rilke nos implora que “vivamos”.
Reich afirmó que algunas personas piensan que, una vez que la IA realice la mayor parte del trabajo de valor económico y vivamos en un mundo de abundancia, “lo que quedará por hacer a los humanos será, fundamentalmente, un conjunto de cuestiones más humanísticas sobre proyectos artesanales hacia los que la gente podría querer orientarse”.
Algunos de mis amigos académicos dudan de que esta sea una tendencia real, ya que ven cómo los departamentos de artes liberales y humanidades se reducen y cierran, las matriculaciones de posgrado se recortan y las puntuaciones en lectura caen.
The New Yorker declaró “El fin de la carrera de Filología Inglesa” hace tres años. El Washington Post informó la semana pasada sobre un estudio de Texas en el que las artes liberales quedaron en los últimos puestos de los programas de grado que resultaban rentables tras la universidad. “Intenta imaginar un mundo —o una democracia que funcione— en el que esas habilidades se limiten a unos pocos", se lamentó un profesor de Shakespeare.
Quizá los señores de la nube se sientan culpables al hacerse evidente que la IA va a absorbernos. Así que se engañan a sí mismos pensando que la verdad y la belleza pueden ayudarnos a orientar a la IA hacia su lado más bondadoso.
“Saben que la sociedad estadounidense se va a volver en su contra de forma contundente porque son los piratas más grandes y más ilegítimos que jamás hayan existido”, afirmó Leon Wieseltier, editor de la revista Liberties. “La tecnología es la fuerza más poderosa que jamás se haya alineado contra las humanidades”.
“Hay una enorme diferencia entre conocimiento e información, y esta gente estúpida ha enseñado a nuestra población que todo el conocimiento puede reducirse a la categoría de información”, dijo Wieseltier. “Pulsa un botón y obtienes tu respuesta. Así que toda la mentalidad humanística del misterio, la oscuridad, la paciencia, la belleza... es lo contrario de lo que esta tecnología ha inculcado”.
© The New York Times 2026.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Lo que la IA le hizo a mi clase de la universidad
Casi toda la educación superior se ha visto invadida por esta tecnología

De admirar la naturaleza a sufrir una pesadilla: así vivieron el brote de hantavirus los pasajeros del MV Hondius
El buque hizo saltar las alarmas en un mundo aún traumatizado por la covid. Para los que iban a bordo, el peligro estaba mucho más cerca
Dudamel sacude a la Filarmónica de Nueva York con salsa
Reportajes Especiales - Lifestyle

El síndrome de ovario poliquístico ahora será conocido como SOMP
Reportajes Especiales - Lifestyle

Julieta Venegas regresa a casa con 'Norteña', su nuevo álbum
Reportajes Especiales - Lifestyle



