Ocho errores comunes en la cocina que pueden aumentar el riesgo de intoxicaciones y exposición a microplásticos

El uso de plásticos calientes, una descongelación incorrecta y el mal almacenamiento favorecen la exposición a sustancias y microorganismos en preparaciones domésticas

Manos lavando un trozo de pollo crudo bajo el grifo en una cocina con fregadero de acero, tabla de cortar y utensilios. Gotas de agua salpican la superficie.
Ocho hábitos frecuentes en la cocina pueden aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias y de contacto con microplásticos (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La forma de recalentar, guardar y manipular los alimentos puede favorecer su exposición a bacterias o a compuestos presentes en algunos recipientes. Ocho hábitos frecuentes en la cocina pueden aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias y la exposición a microplásticos, según explicó la dietista Sarah Anzlovar a Verywell Health.

Los cambios sugeridos no requieren una transformación completa de la rutina doméstica: se relacionan con la temperatura, el orden dentro de la heladera, la limpieza de los utensilios y la elección de los materiales de almacenamiento. La atención a esos puntos puede reducir la proliferación de microorganismos y la contaminación cruzada.

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1. Recalentar en plástico puede liberar partículas en la comida

Un microondas abierto con un tupper de pasta dentro y recipientes de plástico y vidrio sobre una encimera junto a una ventana.
Recalentar alimentos en recipientes plásticos puede liberar microplásticos y nanoplásticos en la comida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Calentar alimentos en recipientes plásticos dentro del microondas puede favorecer el desprendimiento de microplásticos y nanoplásticos. Un estudio citado por la especialista halló que esos materiales pueden liberar partículas al exponerse al calor.

La investigación sobre sus efectos en seres humanos todavía es limitada. Estudios de laboratorio y en animales han asociado estas partículas con estrés oxidativo, inflamación y alteraciones de la barrera intestinal. Para minimizar la exposición, Anzlovar recomienda usar recipientes de vidrio o cerámica al recalentar alimentos.

2. La comida muy caliente no debería pasar directo a un envase plástico

El contacto entre plástico y alimentos recién cocinados también puede facilitar la migración de sustancias. El calor puede debilitar el material y liberar compuestos como bisfenol A (BPA) y ftalatos, además de partículas plásticas.

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Una alternativa consiste en esperar a que la preparación pierda parte de su temperatura antes de guardarla, por lo que dejar enfriar brevemente la comida antes de transferirla puede limitar el contacto con el plástico caliente. Asimismo, los recipientes de vidrio o acero inoxidable evitan ese tipo de compuestos.

3. Los restos no deben permanecer más de dos horas a temperatura ambiente

Mujer abriendo la heladera - (Imágen Ilustrativa Infobae)
La refrigeración a tiempo ayuda a prevenir enfermedades transmitidas por alimentos en restos de comida cocida (Imágen Ilustrativa Infobae)

Los alimentos cocidos ingresan en una franja de riesgo cuando quedan entre 4°C y 60°C. En ese intervalo, las bacterias pueden multiplicarse con rapidez y elevar la posibilidad de una enfermedad transmitida por alimentos.

La recomendación es refrigerar los restos dentro de las dos horas posteriores a la cocción. Si la temperatura ambiental supera los 32°C, el límite se reduce a una hora. El tiempo fuera de la heladera resulta tan relevante como la forma de conservar el plato.

4. Tapar una preparación humeante puede retener humedad y calor

Guardar un plato aún muy caliente en un recipiente completamente cerrado atrapa vapor. La condensación genera zonas húmedas que pueden favorecer la aparición de bacterias y moho, mientras el centro de la comida tarda más en bajar a una temperatura segura.

Para acelerar el enfriamiento, se aconseja dividir la comida en recipientes bajos y poco profundos. Tras un enfriamiento breve, puede taparse y colocarse en la heladera. Esta práctica también evita que un recipiente voluminoso conserve calor durante demasiado tiempo.

5. Las juntas de silicona pueden acumular moho y bacterias

Una mesa de madera exhibe tuppers de vidrio con tapas blancas, tuppers plegables de silicona en rojo y turquesa, y tuppers de acero inoxidable, algunos con alimentos.
Las juntas de silicona de tapas y electrodomésticos pueden acumular moho y bacterias si no se limpian y secan por separado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las tapas herméticas suelen tener aros de goma o silicona que impiden las filtraciones, pero allí pueden quedar restos de comida y humedad. Si aparece suciedad oscura en esas ranuras, puede tratarse de moho.

Las juntas de tapas, licuadoras y pequeños electrodomésticos requieren una limpieza por separado. Conviene retirar el aro cuando sea posible, lavarlo con agua y detergente y dejar que se seque por completo antes de volver a colocarlo. La humedad residual facilita el desarrollo de microorganismos.

6. Una tabla para carne y vegetales facilita la contaminación cruzada

Cortar verduras sobre la misma superficie que se usó para pollo, pescado o carne cruda puede trasladar microorganismos a alimentos que quizá no recibirán cocción posterior. Bacterias como la Salmonella pueden permanecer en las ranuras y marcas de las tablas de cortar.

La medida más segura es contar con una tabla destinada a carnes, aves y pescados crudos, y otra para frutas, vegetales, pan y alimentos listos para consumir. Después de cada uso, las superficies deben lavarse con agua caliente y jabón o colocarse en el lavavajillas si el material lo permite.

7. Descongelar carne sobre la mesada deja la superficie en zona de riesgo

Fotografía macro de carne de cerdo cruda fresca mostrando la textura de las fibras musculares y el veteado de grasa blanca, con tonos rosados.
Descongelar carne sobre la mesada deja la superficie en una zona de riesgo para la multiplicación de bacterias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque el centro de una pieza todavía esté congelado, sus partes externas pueden superar rápidamente los 4°C si se dejan sobre la mesada. Esa situación crea condiciones para que las bacterias se multipliquen.

Hay tres métodos recomendados: pasar el alimento del congelador a la heladera unas 24 horas antes; usar el microondas y cocinarlo de inmediato; o sumergirlo en agua fría, con el envase bien cerrado y con recambio de agua cada 30 minutos. La descongelación segura depende de mantener baja la temperatura externa del alimento.

8. La carne cruda debe ir en el estante inferior de la heladera

Incluso dentro de un paquete cerrado, la carne cruda puede liberar jugos con bacterias. Si se guarda en los estantes superiores, esos líquidos pueden gotear sobre otros alimentos y contaminarlos con patógenos como Salmonella o Listeria.

Por ese motivo, las carnes, aves y pescados deben ubicarse en el estante más bajo, dentro de un contenedor o sobre un plato que retenga posibles derrames. Esa disposición protege a los alimentos listos para comer que se conservan en los niveles superiores de la heladera.

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