
La uva Cabernet Sauvignon es originaria de Burdeos, Francia, y nació del cruce natural entre Cabernet Franc y Sauvignon Blanc; de ahí su nombre compuesto. Sin dudas, además de ser la uva tinta más cultivada, es la más conocida del planeta.
Famosa por su cuerpo, color oscuro y gran potencial de guarda, en la Argentina tiene un protagonismo más allá del “reinado” del Malbec. Por sus atributos naturales y aptitudes enológicas, es la responsable de varios de los vinos más admirados del mundo, algunos de los cuales surgieron a fines del siglo XIX y aún mantienen sus cualidades destacadas.
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Desarrolló su gran prestigio a partir de la creación de los Grand Cru Classé, una clasificación ideada por Napoleón III en 1855 con motivo de la Feria Internacional de París. Allí, en los prestigiosos crus bordeleses, comenzó su reinado, dando origen a algunos de los vinos más reconocidos de la historia.

En 1868, el barón James de Rothschild adquirió Château Lafite, sellando así la alianza entre aristocracia, vino y patrimonio. Aquel gesto de la nobleza financiera europea no fue solo una inversión: marcó el inicio de una era en la que el Cabernet Sauvignon se transformó en símbolo de estatus, refinamiento y poder.
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Cuenta Alberto Arizu (h), cuarta generación de la familia Arizu (Luigi Bosca) y creador de Leon, el Cabernet Sauvignon que está revolucionando la escena local, que durante el siglo XX la cepa cruzó fronteras y océanos. En California, Georges de Latour fundó Beaulieu Vineyard en 1900 y, junto al enólogo ruso André Tchelistcheff, impulsó una expresión americana del Cabernet, más accesible y amable.
Décadas después, Robert Mondavi le otorgó al Cabernet estadounidense su impulso definitivo, convirtiéndolo en estandarte de Napa Valley. Su alianza con el barón Philippe de Rothschild, que dio origen a Opus One, fue uno de los primeros puentes simbólicos entre el Viejo y el Nuevo Mundo, y un recordatorio de que el talento enológico puede ser universal.
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“Nada sacudió tanto el statu quo del vino como el célebre Juicio de París, el 24 de mayo de 1976. En una cata a ciegas organizada por el británico Steven Spurrier, un panel de los más reputados jueces franceses eligió, sin saberlo, a un Cabernet Sauvignon de California como mejor tinto frente a los grandes íconos de Burdeos. El resultado fue un escándalo y también una revelación: la calidad no tenía pasaporte y el mundo del vino dejaba de ser unidireccional. El Cabernet, hasta entonces sinónimo de aristocracia francesa, pasaba a ser el estandarte de una nueva generación de productores de distintos rincones del mundo que buscaban excelencia”, agrega.
Hoy, cerca del ochenta por ciento de esa región vitivinícola —una de las más importantes de Francia y del mundo— está plantada con Cabernet Sauvignon.
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Esta uva tradicional de Burdeos se cultiva en todas las principales regiones vinícolas del mundo, con unas 350.000 hectáreas aproximadamente. Es una variedad vigorosa, de brotación medio-tardía, con bayas oscuras, pequeñas y esféricas, y un hollejo grueso que permite obtener vinos de mayor concentración. Por sus cualidades, prefiere los climas templados y secos, aunque se adapta muy bien a diferentes terroir en países como Italia, Estados Unidos, Australia, Chile y Argentina, entre otros.
Si bien en muchas zonas vitícolas se decidió plantarla en reemplazo de variedades locales, su carácter y capacidad de adaptación le otorgan una personalidad distintiva en cada lugar. Además, gracias a su fama internacional, muchas personas se inician en el mundo del vino a través del Cabernet Sauvignon y luego descubren otras cepas.
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Por otra parte, a nivel consumo, el Cabernet Sauvignon es uno de los vinos más relevantes, representa más del 17% del vino comercializado en todo el mundo y muestra una tendencia creciente en los últimos años.
Por eso, esta celebración es una ocasión especial para analizar qué ocurre con esta uva, que fue la gran protagonista del vino argentino antes de la irrupción del Malbec, y cuyo desarrollo quedó algo relegado durante la última década. Sin embargo, el Cabernet Sauvignon siempre está presente.
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En Argentina ocupó el lugar de gran vino nacional —ya sea como varietal o como base de los blends— hasta fines del siglo XX. Esto le otorgó fama de clásico, un atributo clave para la consagración de cualquier vino, aunque difícil de capitalizar cuando se busca atraer nuevos paladares. Más allá del nivel de calidad y el estilo deseado, suele ofrecer tintos con cuerpo y estructura, de texturas firmes y sabores menos expresivos. No obstante, esa “seriedad” percibida en boca le asegura mayor longevidad.
Esa capacidad de evolución termina siendo la clave para su consagración. Aunque el paso del tiempo no mejora un vino, sí lo muestra de forma distinta. En esa aptitud para trascender los años, el Cabernet Sauvignon marca la diferencia.
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La uva Cabernet Sauvignon llegó a Argentina en 1853, traída por el agrónomo francés Michel Aimé Pouget, contratado por Domingo F. Sarmiento para la creación de la Quinta Normal, puntapié inicial de una gran industria. Actualmente, Francia lidera el ranking de superficie plantada, con casi 50.000 hectáreas, seguida por Estados Unidos (35.000), Chile (34.500) y Australia (25.000).
En Argentina hay aproximadamente 12.500 hectáreas, lo que representa el 6,2% del viñedo nacional. Mendoza concentra el 77,5%, aunque hay presencia en casi todas las provincias vitivinícolas: San Juan, La Rioja, Salta, Catamarca, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Córdoba, Tucumán, San Luis, Buenos Aires, Jujuy, Entre Ríos, Santiago del Estero y Chubut.
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La nueva oportunidad del Cabernet Sauvignon argentino
La gran oportunidad que redefine el rumbo del Cabernet Sauvignon en Argentina está relacionada con el volumen de consumo global, del que el país participa poco, ya que la mayor parte de sus exportaciones corresponde al Malbec. Lejos de ser una debilidad, esto se presenta como una nueva fortaleza, según enólogos y agrónomos, porque el Cabernet Sauvignon argentino tiene identidad propia.
Si el mundo admira esta uva gracias a los grandes vinos de Burdeos y a los reconocidos “Cabs” de Napa Valley (Estados Unidos), Barossa Valley (Australia) y Alto Maipo (Chile), la pregunta que se hacen los winemakers argentinos es por qué no habrían de destacarse también los exponentes nacionales.

Ellos saben que, por las características de los vinos en Argentina, pueden competir de igual a igual con las mejores etiquetas del mundo. Esto es posible tras el know how adquirido con el Malbec, que permitió identificar los mejores terruños para desarrollar la variedad y gestionarla adecuadamente durante el año, logrando una óptima madurez polifenólica y buena frescura natural.
Por eso, en los últimos años aparecieron Cabernet Sauvignon más enfocados en el carácter frutal que en las especias y las pirazinas; un componente natural que esta uva desarrolla durante la maduración y que aporta notas distintivas a pimienta (negra, blanca, verde, Cayena, Jamaica), pimentón, páprika y diversos ajíes.
El trabajo en el viñedo, tanto en el manejo del riego como en la gestión de la canopia (parte verde de la planta), permitió obtener vinos diferentes a los de antaño. Presentan más cuerpo y volumen, taninos firmes pero finos y un trago más amable, sin perder potencial de guarda. Otro aspecto que mejoró notablemente es la crianza, ya que el roble es un gran aliado de este vino, que envejece de manera sobresaliente.
El tiempo integra y suaviza los taninos, fusiona y equilibra los aromas, permitiendo que se combinen los de la variedad con los del terruño, generando distintas capas de complejidad.

Los hacedores sostienen que en Argentina existen dos grandes estilos de Cabernet Sauvignon: los que se apoyan en la fruta (frutas negras) y los de carácter vegetal (pimientos verdes y rojos), con un perfil más marcado de pirazinas.
Siempre aparecen notas de ambos estilos, acompañadas por especias, aunque según el terruño y el momento de cosecha, predomina uno u otro carácter. Se suele decir que los ejemplares del NOA son más vegetales y los de Mendoza tienden a las frutas negras, aunque hay muchas excepciones.
Por otro lado, cuando los taninos están bien logrados, siempre se perciben, mostrando mayor equilibrio según la calidad del vino. Su atributo más destacado es la austeridad: la capacidad de ser un vino serio, que expresa poco, pero esas pocas cosas suelen ser profundas e interesantes, persisten y se potencian con el tiempo. En el vino, pequeños detalles marcan grandes diferencias.
Actualmente, se está gestando una nueva generación de Cabernet Sauvignon argentinos, una cepa que, en igualdad de condiciones, puede señalarle el camino al Malbec, gracias a su cualidad enológica superior.

El Malbec argentino es especial y el mundo ya lo reconoce; por eso, siempre será el vino de bandera, el que más se identifica con el país y el mejor logrado en estas tierras.
Sin embargo, los nuevos exponentes de Cabernet Sauvignon se integran a la propuesta nacional, consolidando la diversidad y aportando un legado construido sobre siglos de transformación, viajes, adaptación y convicción.
15 Cabernet Sauvignon para brindar en su día
Pascual Toso Reserva Cabernet Sauvignon 2021
Pascual Toso, Mendoza, Maipú, Barrancas $16.900
Este Cabernet Sauvignon elaborado por el enólogo Rodrigo Romero nunca falla, por más que pase el tiempo. Porque sus aromas maduros se mantienen equilibrados. Y en boca presenta un buen agarre, dentro de su estilo “classy” y maduro, con dejos ahumados, casi cárnicos, que le aportan carácter. Beber entre 2026 y 2027.
Puntos: 90

Anaia Gran Cabernet Sauvignon 2021
Anaia Wines, Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $18.000
Una de las apuestas que se vienen en Argentina es de la mano de esta variedad, más allá de que se viene elaborando desde hace tiempo. Y, entre todos los orígenes, Agrelo siempre emerge como uno de los más especiales para el Cabernet. Acá hay un tinto equilibrado, de aromas limpios y con una expresión austera, pero nítida. De paladar franco y buena tipicidad. Es “classy” en su estilo, porque llena la boca con dejos especiados, y los taninos se mantienen firmes. Beber entre 2026 y 2030.
Puntos: 92
Chañarmuyo Gran Vino Cabernet Sauvignon 2023
Chañarmuyo, La Rioja, Valle de Famatina, Chañarmuyo $22.500
Ubicada en el pueblo de Chañarmuyo, donde hace más de 20 años comenzó la historia de esta bodega. Y, con el paso del tiempo, logró consolidar su prestigio, aunque se sabe, es muy difícil posicionar una región o una zona, estando solo. Sin embargo, ese se vuelve su principal atractivo. Acá hay un Cabernet Sauvignon classy, pero con fuerza. La madurez de la fruta se combina muy bien con las especias típicas del varietal y una crianza acertada, que además aporta profundidad. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 91

Fabre Montmayou Gran Reserva Cabernet Sauvignon 2023
Fabre Montmayou, Mendoza, Luján de Cuyo $27.900
Más allá de ser una de las variedades tradicionales de Mendoza, su estilo y potencial sigue en discusión. Sin embargo, hay exponentes que se han consolidado a lo largo de los años, representando la base de lo que puede dar el Cabernet Sauvignon en suelo argentino. Y este es uno de ellos. De aromas equilibrados en los que se adivina su tipicidad, en boca despliega su cuerpo amable, bien sostenido por sus taninos consistentes. Y si bien el 100% de este vino fue criado en barricas de roble francés durante 12 meses, la madera no se siente. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 92
Ricominciare Altísimo Cabernet Sauvignon 2023
Ricominciare, Mendoza, Valle de Uco, La Consulta $29.320
Como para elaborar todos sus vinos, las uvas provienen de Finca San Vicente, una propiedad de 33 hectáreas con riego por goteo, ubicada en el corazón de La Consulta. Un terruño ideal (y tradicional) para el Cabernet Sauvignon. En este caso, es un vino donde la fluidez y la madurez dominan el trago. De aromas limpios y expresivos, con la crianza que se hace sentir, tanto en nariz como en boca. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 90,5

Finca La Anita Magna Cabernet Sauvignon 2021
Finca La Anita Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $39.900
Como siempre y por más que cambie su etiqueta, este vino siempre habló de la variedad en Agrelo. Elaborado con uvas de una parcela de 2.24 y con 18 meses de añejamiento en barricas de roble francés y americano de primer uso. Sus aromas se mantienen intensos, a pesar de sus cinco años de edad. También expresivos, apoyados en las frutas negras con toques de especias y taninos finos. Y, sobre el final, asoman las notas de crianza. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 91,5
Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones Cabernet Sauvignon 2021
Escorihuela Gascón, Mendoza, Valle de Uco, San José $40.000
Matías Ciciani (enólogo de la casa) se luce con este Cabernet Sauvignon. Como siempre, de estilo clásico por su buena madurez, pero con una frescura intensa. Bien apoyado en la fruta y en sus taninos firmes, muy bien domados por la botella, llena la boca con gracia y esas notas de especias y de crianza bien logradas. Sin dudas, tiene más potencial de guarda, pero está pasando por un gran momento. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 92

Angélica Zapata Alta Cabernet Sauvignon 2020
Catena Zapata, Mendoza, Valle de Uco, El Cepillo $42.200
Si bien este Cabernet Sauvignon fue uno de los estereotipos de la variedad en la Argentina desde fines del siglo pasada, desde el 2017 las uvas cambiaron de origen. Y eso no cambió su esencia, sino que la renovó. Porque la fruta de El Cepillo es más negra y más roja, y en lugar de los dejos especiados típicos de Agrelo, aparecen más las hierbas. Claro que con seis años este vino ha cedido en sus ímpetus y ganado en equilibrio y madurez de sus componentes. No obstante, sus taninos siguen incipientes, aportando profundidad a cada trago. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 92
Gran Estirpe Cabernet Sauvignon 2022
Clos de Chacras, Mendoza, Valle de Uco $43.000
Si bien la bodega es una de las más tradicionales de Mendoza y se encuentra en lo que sería “el casco histórico vitivinícola” de la Argentina, este Cabernet Sauvignon se elabora con uvas de Gualtallary, desde hace varios años. Por eso sus aromas resultan más herbales que frutales, y sus taninos marcan bien su paso por boca. Se nota que tiene fuerza y que esto le otorga más potencial. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 91

Homo Felix Gran Cabernet Sauvignon 2021
Homo Felix, Mendoza, Luján de Cuyo, Alto Agrelo $45.000
Los que conocen a Patricio “Pato” Eppinger; propietario y fundador de Homo Felix; saben que, para concebir este Cabernet Sauvignon, se inspiró en Burdeos y en los tintos con gran potencial de guarda. Y si bien en esta cosecha se lo siente con más frescura y fluidez, la clave está en su agarre más marcado. Con buen carácter de frutas rojas y taninos incipientes. Hay fuerza y volumen de lugar, con la madera que empieza a integrarse. También se percibe el carácter de Agrelo en sus leves dejos vegetales y tonos amables. Resulta algo compacto en su mensaje, pero se nota que tiene todo para ganar complejidad con la guarda. Beber entre 2026 y 2030.
Puntos: 93,5
Mariflor Cabernet Sauvignon 2021
Rolland, Mendoza, Valle de Uco, Tunuyán $55.000
Para muchos el Cabernet Sauvignon es la próxima apuesta de la vitivinicultura Argentina después del Malbec. Por su capacidad de adaptación y por el know how que tienen muchos con esa variedad. Pero el Valle de Uco era una incógnita, no obstante, hoy hay varios exponentes que demuestran que también allí puede madurar de manera completa. Este es un vino amplio, bien con el sello de Rolland. Jugoso en boca, con los taninos incipientes y con esas notas de grafito que anteceden a la fruta negra y a los serbales propios del lugar. Esto habla de un vino delicado con muy buen potencial de guarda. Beber entre 2026 y 2030.
Puntos: 93

Terrazas Grand Cabernet Sauvignon 2022
Terrazas de los Andes, Mendoza $55.000
Lucas Lowi, además de dirigir la bodega, se involucra mucho en todo el proceso de elaboración, sabiendo que cuenta como ladero al enólogo José Ponce. Y en este vino, ninguno de los dos quiere notas “verdes”, por eso parten de rindes bajos, combinando uvas de Finca Los Aromos (Perdriel) y Finca El Pedregal (Paraje Altamira), y la crianza se hace en barricas de 225 litros. De aromas austeros, con suaves dejos vegetales típicos al final. Sus taninos firmes marcan bien la entrada en boca, y resaltan la fruta roja madura. Se nota la calidez de la añada. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 92
Ameri Cabernet Sauvignon 2023
Domaine Bousquet, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary $58.000
Este vino, bautizado con el nombre de Labid al Ameri, copropietario de Domaine Bousquet, no es solo un “Single Vineyard”, sino un vino elaborado a partir de racimos seleccionados y únicamente en años excepcionales. En este 2023 los aromas están más apoyados en las frutas negras. Con buena frescura y taninos casi firmes que resaltan su costado más especiado y le aportan estructura al trago. Beber entre 2026 y 2030.
Puntos: 92

Paul Hobbs Estate Cabernet Sauvignon 2022
Viña Cobos, Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $180.000
Todos saben que Paul Hobbs llegó a la Argentina a fines de los 80’ con su expertise a cuestas en Cabernet Sauvignon (y también en Chardonnay). Es decir que, en estos más de 25 años de la bodega, no solo aprendió todo sobre el Malbec, sino que pudo domar el carácter local de su amado Cab. Y ahí, en el viñedo que rodea a la bodega, encontró un carácter muy particular. Acá hay aromas “classy” y un paladar franco. Tiene frescura y texturas finas que resaltan su complejidad, con notas vegetales, de especias, frutas negras y hasta de grafito. Y con esta armonía puede seguir evolucionando favorablemente por los próximos años. Beber entre 2026 y 2031.
Puntos: 93,5
Leon Cabernet Sauvignon 2023
Luigi Bosca, Mendoza $183.000
Si bien el concepto es el mismo, los ajustes tienen que ver con la marcha climática de la cosecha. Este Cabernet Sauvignon 2023 está elaborado con uvas de Gualtallary (80%) y de Vistalba (20%), con toque de Cabernet Franc (9%). Sus aromas son intensos pero integrados, y ese equilibrio también se percibe en boca. Con leves dejos vegetales que hablan de tipicidad y buen volumen, trago mordiente y consistente, con buena potencia. Se nota que está joven, pero ya goza de armonía, más allá de buen potencial. Y significa un paso más en la búsqueda de Alberto Arizu (h) por homenajear a su bisabuelo, posicionando al Cabernet Sauvignon argentino, entre los grandes exponentes de Burdeos y Napa Valley. Beber entre 2026 y 2033.
Puntos: 96,5
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