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De moho a virus reactivados y bacterias: cuáles son las seis causas de la inflamación crónica, según un experto

Richard Horowitz, en el podcast The Dr. Hyman Show, identificó las razones detrás de esta condición que suelen ignorarse en la medicina tradicional y describió el protocolo de nueve semanas que combina cuatro fármacos

(YouTube:@drmarkhyman)
Mark Hyman entrevistó a Richard Horowitz en The Dr. Hyman Show sobre un modelo para tratar la enfermedad crónica desde sus causas subyacentes (YouTube:@drmarkhyman)
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En el podcast The Dr. Hyman Show, Mark Hyman entrevistó a Richard Horowitz sobre su modelo para abordar la enfermedad crónica a partir de causas subyacentes. Los dos se conocen desde hace más de dos décadas y comparten pacientes que llegaron tras consultar a decenas de médicos sin respuesta.

Sobre la primera patología, la enfermedad de Lyme es una infección bacteriana transmitida por la picadura de garrapatas infectadas con la bacteria Borrelia burgdorferi. Puede afectar múltiples sistemas del cuerpo —articulaciones, sistema nervioso, corazón— y en muchos pacientes persiste o reaparece incluso después del tratamiento estándar con antibióticos.

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Horowitz relató cómo su trayectoria lo llevó a apartarse de la medicina convencional tras instalarse en el Hudson Valley, Nueva York, una zona con alta concentración de enfermedad de Lyme. Allí comenzó a recibir pacientes con erupciones en forma de ojo de buey que ningún especialista lograba tratar.

Un médico y una paciente en una mesa. Hay tres tubos de ensayo (Borrelia, Babesia, Bartonella), un estetoscopio, una laptop y una hoja con diagrama de factores de salud.
La enfermedad de Lyme es una infección bacteriana transmitida por garrapatas con Borrelia burgdorferi que puede afectar articulaciones, sistema nervioso y corazón (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Ya no hablamos solo de enfermedad de Lyme. Lo llamo las tres B: Borrelia, Babesia y Bartonella. Son docenas de infecciones transmitidas por garrapatas, y estas tres aparecen en la gran mayoría de los pacientes", precisó Horowitz.

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“Los enviaba a especialistas y nadie sabía qué hacer. Los infectólogos creían que con 30 días de antibióticos era suficiente, pero los pacientes volvían enfermos”, explicó. Ese patrón fue el punto de partida para el desarrollo de su modelo clínico.

El modelo para entender la enfermedad crónica

Ese trabajo lo llevó a identificar que enfermedades como Alzheimer, autismo, artritis reumatoidea, esclerosis múltiple y fatiga crónica comparten causas subyacentes similares. Horowitz sistematizó ese hallazgo en el modelo MSIDS —siglas de síndrome de enfermedad infecciosa sistémica múltiple—, que contempla 16 factores interrelacionados. “La forma en que nos enseñaron en medicina es nombrar la enfermedad y darle la droga. Pero nunca se llega a las causas raíz de por qué están enfermos”, señaló.

Parte superior de una persona con camiseta blanca. Dos antebrazos de piel morena presentan ronchas rojizas y blanquecinas. Una mano rasca un antebrazo.
Horowitz sostiene que el diagnóstico debe incluir las tres B —Borrelia, Babesia y Bartonella— porque estas coinfecciones transmitidas por garrapatas aparecen en la mayoría de los pacientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El modelo fue validado en 1.600 personas a través de cuestionarios clínicos para que los pacientes puedan trabajar junto a sus médicos sin omitir ningún factor. El enfoque cubre desde infecciones hasta desacondicionamiento físico, y propone que ninguna causa puede evaluarse de forma aislada.

Las seis causas principales de inflamación

Horowitz organizó las causas en lo que denominó “seis ríos de inflamación”. El primero son las infecciones: bacterias como Borrelia y Bartonella, virus reactivados como Epstein-Barr y herpesvirus 6, y hongos como Candida. El segundo es la exposición a toxinas ambientales, incluidos metales pesados como mercurio, arsénico y cadmio: “Yo mismo me quejé durante un año y medio para eliminarlos”, contó tras detectar niveles elevados en sus propios análisis.

El tercer factor es el moho, que definió como “un veneno mitocondrial” capaz de suprimir el sistema inmune; hasta el 90% de sus pacientes presentan micotoxinas. El cuarto es el microbioma intestinal y la permeabilidad intestinal aumentada. El quinto son las deficiencias de vitaminas y minerales: hasta el 20% de los pacientes presenta carencias de magnesio, zinc y cobre. El sexto es el sueño, alterado en la mayoría de los casos por las mismas infecciones y toxinas.

(YouTube:@drmarkhyman)
El modelo MSIDS de Richard Horowitz vincula la enfermedad crónica con 16 factores interrelacionados y fue validado en 1.600 personas con cuestionarios clínicos (YouTube:@drmarkhyman)

Diagnóstico y estudios de laboratorio

Horowitz recomendó recurrir a laboratorios de especialidad que realizan estudios para Lyme, Bartonella y Babesia con mayor sensibilidad que los análisis de rutina. Si alguien llega con dolor migratorio y tiene aunque sea una banda específica de Borrelia en el inmunoblot, ha estado expuesto a una especie de Borrelia, explicó. Ese criterio amplía el universo de pacientes que podrían beneficiarse del tratamiento.

El diagnóstico, según Horowitz, debe entenderse como un espectro: “Ya no es solo enfermedad de Lyme. Llamo a esto las tres B: Borrelia, Babesia y Bartonella. Estas tres aparecen en la gran mayoría de los pacientes. Para detectar el moho, mide micotoxinas en orina, y para los metales aplica quelación con DMSA; la evaluación de minerales intracelulares en glóbulos rojos completa el panel".

Las palmas abiertas de dos manos de tono de piel latino con numerosas erupciones rojizas; la persona lleva una camisa de manga larga azul.
Las seis causas principales de inflamación que describe Horowitz incluyen infecciones, toxinas ambientales, moho, microbioma intestinal alterado, deficiencias de minerales y trastornos del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El protocolo con dapsona y los biomarcadores

Una parte extensa de la conversación giró en torno al protocolo de dapsona combinada con otros antibióticos, desarrollado a lo largo de la última década para tratar el Lyme crónico. La dapsona es un fármaco genérico usado contra la lepra que Horowitz incorporó cuando investigadores de Johns Hopkins determinaron que la bacteria es del tipo “persister”, resistente a los antibióticos convencionales.

“Nunca más uso antibióticos a largo plazo. No matan el Lyme. Solo suprimen la bacteria y favorecen más formación de biofilm", afirmó Horowitz. El protocolo dura nueve semanas y combina dapsona, doxiciclina, rifampicina y azitromicina. Horowitz publicó 10 estudios con cerca de 375 pacientes, todos con mejoría estadísticamente significativa en fatiga, dolor y niebla mental.

En abril de 2026 publicó un artículo en el Journal of Alzheimer’s Disease Reports donde describió la reversión del biomarcador p-tau 217 en una paciente con enfermedad de Lyme de 15 años de evolución. "Reduje el p-tau 217 en un 63% en nueve semanas. Los fármacos aprobados para el Alzheimer lo reducen un 23% en casi siete años", comparó Horowitz.

Dos manos abiertas muestran múltiples erupciones rojizas en palmas y dedos, junto a un círculo con virus morados microscópicos sobre fondo blanco.
Horowitz recomendó inmunoblots de especialidad para Lyme, Bartonella y Babesia, además de estudios de micotoxinas en orina y evaluación de metales pesados y minerales intracelulares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los efectos en cascada

Horowitz describió 10 efectos secundarios en cascada que se producen cuando la inflamación sostenida no recibe tratamiento en su origen. Entre ellos figuran la disfunción mitocondrial, la desregulación hormonal, la insuficiencia adrenal, las enfermedades autoinmunes y el POTS. Advirtió que tratar solo esos efectos sin abordar primero las causas produce mejoras parciales o nulas.

“Si un hombre joven llega con testosterona de 100, antes de darle inyecciones, hay que tratar el Lyme y la Bartonella que le están inflamando el cerebro", ejemplificó Horowitz, quien agregó que su “modelo ofrece herramientas concretas para que los pacientes identifiquen cuáles de esos factores están activos en su caso. El modelo apunta a que médicos y pacientes aborden la enfermedad crónica de forma sistemática, sin dejar ninguna causa sin evaluar".

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