Neuroarquitectura sin reformas: los cambios mínimos que se sienten en el ánimo

Especialistas en diseño y hábitos domésticos coinciden en que una entrada más ordenada puede ayudar a bajar la tensión, simplificar el día a día y recuperar la sensación de refugio desde el primer paso

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Ilustración de un interior con pared verde marmolada, estantes con vajilla blanca y vasos, muebles de madera, dos sillas verdes, una planta en maceta y una lámpara.
La neuroarquitectura sostiene que el hogar influye en el sistema nervioso a través de los sentidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La neuroarquitectura en el hogar parte de la idea de que el espacio transmite información al cuerpo y a la mente a través de los sentidos, y esa señal puede alterar el cansancio, el estado de ánimo y las decisiones cotidianas, según explicó Kike Clavería arquitecto, experto en feng shui y autor de El poder de crear tu hogar, en Vogue. La neuroarquitectura describe cómo la casa puede influir en el sistema nervioso, ánimo y descanso por medio de estímulos como el orden, la luz o el ruido visual.

Diversas investigaciones respaldan el impacto del entorno físico sobre la salud mental. Un informe de la American Psychological Association señala que la exposición diaria a ambientes desordenados o sobrecargados de estímulos puede dificultar la regulación emocional y aumentar los niveles de estrés.

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Estas conclusiones coinciden con estudios publicados en la revista Health Environments Research & Design Journal, que evidencian que la organización, la iluminación adecuada y la reducción del ruido visual en el hogar contribuyen a mejorar el bienestar psicológico y la calidad del sueño.

Salón moderno con sofá gris, sillón verde con reposapiés, mesa de centro de madera, estanterías blancas con libros, chimenea negra y lámpara colgante de mimbre.
El orden y la iluminación adecuada reducen la sobrecarga de estímulos en la vida cotidiana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esos elementos pueden activar o desactivar estados internos y hacer que una vivienda ayude a calmar o, por el contrario, refuerce el cansancio y la apatía.

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Clavería sostiene que “el espacio envía energía y tu cuerpo y tu mente la reciben continuamente a través de tus sentidos”. Ese flujo de información hacia el sistema nervioso condiciona el estado emocional, el ánimo y las decisiones diarias.

La experta en orden Paloma Pou resumió esa relación entre desorden y carga mental en una frase citada: “cuando llegamos a un hogar desordenado, la casa deja de ser refugio y se convierte en una lista de tareas pendientes”.

Salón amplio con sofá blanco, dos butacas verdes y dos celestes, mesa de centro de madera, alfombra, varias obras de arte, estanterías y plantas. Grandes ventanales arqueados.
La exposición diaria a ambientes desordenados se asocia con mayor estrés y peor regulación emocional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo influye la casa en el bienestar

El texto cita al Instituto para la Búsqueda de la Felicidad, dirigido por Meik Wiking. Según esa referencia, 73% de las personas que están contentas en sus hogares se sienten felices en general. No presenta ese dato como una prueba cerrada, pero sí como un indicio de la relación entre vivienda y bienestar.

En esa línea, Clavería plantea que el cansancio cotidiano no siempre se explica por el estrés u otras causas y que la organización del hogar también influye.

Moderna cocina compacta con gabinetes de madera y azulejos verdes, integrada con una sala de estar que tiene un sofá beige, mesa y ventana grande.
La organización del espacio doméstico contribuye al bienestar psicológico y a un sueño de mejor calidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea central no apunta a una casa perfecta ni a un orden absoluto. El foco está en hábitos pequeños que reduzcan estímulos, rebajen tensión y ayuden a conservar energía al entrar en casa o al despertar.

El vínculo entre entorno doméstico y salud emocional ha sido tema de análisis para la Mayo Clinic, que advierte sobre los efectos negativos de la acumulación de objetos y el desorden en la ansiedad y la fatiga mental. Según esta institución, pequeños cambios en la disposición de los espacios pueden favorecer la relajación, disminuir la sobrecarga cognitiva y ayudar a prevenir síntomas de agotamiento crónico.

Qué cambios propone en el recibidor y el dormitorio

Cama con cabecero y ropa de cama blanca y verde oliva. Mesita de noche de madera con jarrón, flores, libros y reloj. Arte y lámparas de pared. Ventana con balcón.
El dormitorio mejora el descanso cuando se reduce el ruido visual y se retiran pantallas a la vista. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Clavería, la entrada tiene un papel inmediato en esa respuesta del cuerpo. “La puerta y el recibidor actúan como un interruptor que pueden ayudar a calmar la llegada o a seguir manteniéndote en una constante tensión que se traduce en cansancio inmediato, apatía y peor ánimo”, afirmó en declaraciones recogidas.

Su propuesta para el recibidor pasa por ordenar llaves, zapatos y abrigos en lugares fijos. También aconseja sumar una iluminación cálida y tenue, además de repetir un ritual breve al llegar: encender la luz, dejar cada objeto en su sitio y hacer una respiración profunda.

Sobre esa rutina, el arquitecto señaló: “Este recurso va a ayudar a eliminar decisiones, a evitar acumulación innecesaria y a cambiar la emoción con la que entras en casa”. La lógica es reducir fricción mental en un momento del día asociado al desgaste.

Tres estantes flotantes de madera clara en una pared blanca con tablillas. Contienen cestas de metal con cebollas, patatas y calabazas, y frascos de vidrio con galletas, cereales y azúcar.
Pequeños cambios en la disposición de objetos ayudan a conservar energía y a bajar la fatiga mental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dormitorio aparece como el otro espacio decisivo. Clavería relaciona el descanso con la reducción del ruido visual y con la retirada de pantallas, cables, papeles y objetos a la vista, ya que ese exceso puede recordar tareas pendientes al levantarse y afectar el sueño.

La propuesta no exige rehacer la vivienda por completo. Apunta a retirar obstáculos concretos para que la casa vuelva a funcionar como apoyo cotidiano y no como una fuente adicional de tensión.

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