Nicaragua: El hallazgo de una veta de oro desata una fiebre minera en Santa Rosa del Peñón

En la ribera del río Amayón, la difusión de un hallazgo atrajo a cientos de personas que excavan día y noche, tras viralizarse el rumor en redes, según testimonios recogidos por La Prensa.

La minería ilegal extrae más de 20 volquetes de oro y hasta 600 toneladas de mineral de forma diaria en Pataz. (Foto: El Independiente)
El precio internacional del oro pasó de USD 1,800 por onza a casi USD 5,600 en enero de 2026 y luego se mantuvo cerca de USD 5,000. /(Foto: El Independiente)
Guardar

Santa Rosa del Peñón, una pequeña localidad en el occidente de Nicaragua, experimenta una transformación inesperada tras el reciente hallazgo de una veta de oro en la ribera del río Amayón.

El descubrimiento, que se propagó rápidamente entre los habitantes, provocó una movilización masiva de buscadores impulsados por el precio récord del oro, según reportó La Prensa.

PUBLICIDAD

El rumor sobre la existencia de una veta rica en oro comenzó a circular de manera discreta entre un grupo reducido de trabajadores. Pocas horas después, la noticia se viralizó en redes sociales y atrajo a cientos de personas al sitio, quienes se sumaron a la excavación. “Cuando quise llegar, ya estaba full”, relató uno de los mineros entrevistados por La Prensa, describiendo el ambiente de expectación que domina la comunidad.

La escena en Santa Rosa del Peñón evoca imágenes históricas de fiebre del oro: hombres cubiertos de lodo, mujeres y jóvenes colaboran en la extracción y traslado de material, mientras los túneles improvisados avanzan sin descanso.

PUBLICIDAD

El estrépito de piochas y palas se impone día y noche, borrando la frontera entre la luz y la oscuridad. La precariedad es evidente, ya que los túneles se sostienen con troncos y carecen de seguridad estructural, lo que representa un peligro constante de derrumbe. A pesar de los riesgos, la búsqueda del “bolillazo” —el hallazgo de una piedra con suficiente oro para cambiar el destino de una familia— alimenta la esperanza colectiva.

El descubrimiento de oro en el río Amayón desató una movilización masiva de buscadores alentada por el precio récord del oro./ (La Prensa, Nicaragua)
El descubrimiento de oro en el río Amayón desató una movilización masiva de buscadores alentada por el precio récord del oro./ (La Prensa, Nicaragua)

De acuerdo con La Prensa, esta fiebre no es un hecho aislado. El precio internacional del oro alcanzó valores sin precedentes en los últimos cinco años. El metal pasó de cotizarse a USD 1,800 por onza a casi USD 5,600 en enero de 2026, manteniéndose luego en torno a los USD 5,000.

Esta tendencia situó al oro como el principal producto de exportación de Nicaragua. El Banco Central reportó ventas por USD 2,009 millones en 2025, cifra que representa el 20% de los ingresos totales por exportaciones, incluidas las zonas francas, según datos recabados por La Prensa.

En la ribera del Amayón, la ausencia de concesiones privadas y la falta de señalización oficial permiten que cualquier persona se sume a la búsqueda.

La minería artesanal es una tradición local, transmitida de generación en generación, y se aprende en la práctica diaria junto a familiares y vecinos. No existen horarios fijos ni restricciones formales: algunos buscan oro al amanecer, mientras otros trabajan bajo la luz de linternas improvisadas.

Cada viaje puede implicar cargar más de 40 kilogramos de piedras o tierra, que luego se tamiza en busca de diminutas partículas doradas capaces de transformar la vida de una familia.

El trabajo en Santa Rosa del Peñón dista mucho de ser sencillo o seguro. Aunque la tierra rojiza a veces ofrece pequeñas partículas de oro, en la mayoría de los casos solo aparecen piedras blancas y otros minerales.

El peligro de derrumbe está siempre presente, ya que la estructura de los túneles depende de troncos cortados en el monte. A pesar de estas condiciones, el deseo de encontrar una fortuna impulsa a la comunidad y supera el miedo y el cansancio.

Ilustración de seis hombres en una zanja o lecho rocoso. Uno agachado manipula un tubo blanco. Otros observan o están de pie entre piedras y tierra.
La noticia sobre la veta de oro se viralizó en redes sociales y atrajo en pocas horas a cientos de personas a Santa Rosa del Peñón. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A diferencia de las minas concesionadas, donde el acceso es restringido y las ganancias suelen beneficiar a empresas extranjeras, la fiebre del oro en Santa Rosa del Peñón ha devuelto a los habitantes la posibilidad de soñar con un futuro mejor.

Un residente, que pidió no ser identificado, explicó a La Prensa que “de eso vive la gente” allí, que “no hay otro trabajo”. Esta afirmación resume la realidad de una economía local marcada durante generaciones por la minería artesanal y por la falta de opciones laborales.

La fiebre del oro en Nicaragua refleja una tendencia global impulsada por la volatilidad de los mercados y la revalorización de los minerales. La experiencia de Santa Rosa del Peñón ilustra cómo el precio internacional puede transformar economías rurales y reactivar tradiciones ancestrales, al mismo tiempo que expone a las comunidades a riesgos y desafíos estructurales. La cobertura de La Prensa documenta cada etapa de este fenómeno, desde la viralización del hallazgo hasta la organización comunitaria y las expectativas que genera el mercado internacional.

Según los testimonios recogidos por La Prensa, la minería artesanal, aunque riesgosa y exigente, se mantiene como el principal sustento de la región ante la ausencia de alternativas. La ilusión de hallar oro en la ribera del Amayón sigue vigente, y cada jornada de trabajo renueva la esperanza de quienes buscan en la tierra una oportunidad para cambiar su destino.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD