Grasa blanca o amarilla en la carne: qué revela el color, según los expertos

Revisiones científicas y organismos de salud coinciden en que la tonalidad del tejido adiposo bovino refleja la composición y la dieta del animal. Qué tener en cuenta

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Una tabla muestra un corte grande de carne roja cruda, dividido verticalmente con grasa blanca en la mitad izquierda y grasa amarilla en la mitad derecha.
El color de la grasa subcutánea en bovinos está influido por múltiples variables, según revisiones disponibles en ScienceDirect - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La grasa de vaca no tiene un único aspecto: puede verse blanca o amarillenta por diferencias en pigmentos y en el sistema de alimentación del animal. Esa variación suele generar una duda recurrente en carnicerías y supermercados: si el color anticipa mejor calidad, si cambia el sabor o si hay una diferencia nutricional directa.

El primer punto es entender que el color está asociado a pigmentos y a alimentación. En términos generales, dietas con mayor presencia de forrajes aportan carotenoides (incluido el betacaroteno), y esos compuestos pueden reflejarse en el tejido adiposo con una tonalidad más amarillenta. Esto no implica que toda grasa amarilla sea “mejor” o “peor”: es una señal de composición vinculada a la dieta y a la forma en que el animal metaboliza y deposita esos compuestos.

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Ese vínculo entre pasto, betacaroteno y coloración aparece descrito en el informe “Greener Pastures” de Union of Concerned Scientists, una organización sin fines de lucro fundada por científicos y estudiantes del MIT, que detalla cómo el betacaroteno presente en pasturas puede contribuir al tono amarillo de la grasa en animales alimentados con pasto.

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Los carotenoides de dietas con mayor presencia de forrajes pueden dar a la grasa de vaca una tonalidad más amarillenta - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Revisiones disponibles en ScienceDirect señalan que el color de la grasa subcutánea en bovinos responde a múltiples variables, entre ellas los pigmentos provenientes de la dieta, que pueden provocar cambios de tonalidad entre animales incluso cuando los cortes pertenecen a la misma categoría comercial.

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Qué puede explicar la grasa amarilla y qué puede explicar la grasa blanca

El color no funciona como un indicador automático de calidad. Una grasa más blanca puede aparecer en cortes con mucha grasa externa o con infiltración irregular, y eso no garantiza una mejor experiencia en el plato.

Del mismo modo, una grasa más amarilla puede presentarse en cortes con infiltración pareja o con cobertura externa moderada, y el resultado puede ser muy bueno o no, según el corte y la cocción. Por eso, conviene desplazar el foco del color hacia criterios más útiles para comprar y cocinar:

  • Distribución de la grasa: infiltración pareja (veteado) versus acumulación en un solo borde.
  • Cantidad total visible: lo que se consumirá realmente si no se recorta.
  • Tipo de corte y técnica: no responde igual una cocción rápida que un método largo.

Qué cambia en salud: el color importa menos que la cantidad y el tipo de grasa

Varios cortes de carne de res cruda: tomahawk, chuletón y medallones, sazonados con sal, pimienta y hierbas, sobre tabla de madera con cuchillo y aceite.
Una variedad de cortes de carne de res cruda, incluyendo tomahawk, chuletón y solomillo, están presentados con sal, pimienta y hierbas frescas sobre una tabla de madera, listos para su preparación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En lo nutricional, el dato central no es si la grasa es amarilla o blanca, sino la proporción de grasas saturadas dentro de la grasa total y el patrón de consumo en el tiempo.

La American Heart Association advierte que ingerir demasiada grasa saturada puede elevar el colesterol LDL y que este tipo de grasa está presente, entre otras fuentes, en la carne roja y otros alimentos de origen animal. En ese marco, el color del corte no modifica por sí solo el criterio principal: lo que termina pesando es cuánta grasa se consume, con qué frecuencia y en qué contexto de dieta.

Un corte puede tener grasa blanca y aun así aportar una proporción alta de grasa visible si incluye una cobertura externa gruesa o mucho tejido adiposo alrededor. A la inversa, un corte con grasa más amarillenta puede consumirse en menor cantidad si se recorta el excedente o si la porción final es moderada. 

Harvard Health Publishing remarca la importancia de diferenciar grasas saturadas e insaturadas dentro de un patrón de alimentación equilibrado, sin presentar el color como un indicador principal de riesgo o beneficio. La recomendación de salud se apoya en decisiones concretas: porciónfrecuencia y recorte de grasa visible.

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