La frase que más duele tras una derrota y por qué no conviene decirla

Una guía de TIME recoge consejos de psicólogos para acompañar el bajón sin minimizarlo, y explica cómo ciertos comentarios bienintencionados pueden sonar ofensivos en seguidores muy identificados

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Dos personas en un sofá, una con camiseta de fútbol azul llora y es consolada por la otra. Hay una televisión con un partido y pañuelos en la mesa.
TIME publicó una guía con recomendaciones de psicología de la afición para acompañar a quien sufre una derrota deportiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué decir tras una derrota deportiva puede marcar la diferencia para un hincha que vive el resultado como algo personal. En una guía publicada por TIME, especialistas en psicología de la afición recomiendan no minimizar ese malestar y optar por frases que ayuden a recuperar perspectiva.

Si una persona acaba de ver perder a su equipo, conviene reconocer primero que fue un golpe duro y, solo cuando baje la intensidad del momento, invitarla a mirar el panorama completo con una idea como “pongamos esto en perspectiva”. Según TIME, ese enfoque funciona mejor que las frases que restan valor a lo que siente el aficionado.

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Para quienes se identifican mucho con un club o una selección, la derrota no se percibe como algo lejano que les ocurrió a unos jugadores. Daniel Wann, psicólogo social de Murray State University en Kentucky, explicó a TIME que ese tipo de seguidor siente al equipo como una extensión de sí mismo y vive sus victorias y sus éxitos como propios.

Esa conexión ayuda a entender por qué los comentarios bienintencionados a menudo no dan resultado. Si el hincha experimenta el revés como una derrota propia, los mensajes apresurados o condescendientes pueden sonar desconectados de lo que atraviesa.

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La recomendación principal es poner la derrota en perspectiva

La sugerencia central de los especialistas consiste en ampliar el foco y no reducir toda la historia al resultado final. Edward Hirt, profesor de ciencias psicológicas y del cerebro en Indiana University Bloomington, propuso en TIME una idea simple: “Ampliar un poco la perspectiva y darse cuenta de lo buena que fue la temporada”.

Dos hombres sentados en sofás. Uno viste suéter gris y habla. El otro viste suéter oscuro, tiene las manos en la cabeza y muestra un gesto de tristeza en un hogar.
Los especialistas sugirieron ampliar el foco y no reducir toda la historia al resultado final (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hirt advirtió que los aficionados suelen fijarse demasiado en el presente y, en particular, en el último partido. Al mirar el recorrido completo, la derrota deja de ocupar toda la escena y pasa a ser solo un episodio dentro de una campaña más amplia.

Tras una caída ajustada, esa tendencia suele intensificarse. Los seguidores repasan la jugada que cambió el partido, el lanzamiento fallado o la decisión arbitral discutida, en un proceso que los psicólogos llaman pensamiento contrafáctico.

Wann planteó que no conviene juzgar una temporada o un torneo solo por el desenlace del último partido. Según el artículo de TIME, su argumento es que, para llegar a una instancia decisiva, el equipo antes acumuló victorias y también momentos de disfrute para su afición.

Silueta de una persona de espaldas y con la cabeza gacha, sentada en un sillón oscuro frente a un televisor que muestra un partido de fútbol en un salón tenue.
Hirt advirtió que los aficionados suelen fijarse demasiado en el presente y en el último partido (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos añaden un matiz práctico. En vez de un comentario vago sobre una buena temporada, conviene mencionar logros específicos, como un jugador joven que destacó, la química del plantel o el hecho de que pocos esperaban que el equipo llegara tan lejos.

Otras frases que pueden ayudar después de una derrota

Además de esa recomendación principal, TIME recogió otras respuestas que pueden aliviar el momento. La más directa y segura es reconocer el golpe sin adornos: fue una derrota dura y lo sientes por esa persona.

Wann señaló que la empatía gana fuerza cuando quien habla tiene una experiencia comparable como hincha. Si el seguidor percibe que su interlocutor no sabe nada de deporte, la simpatía puede sonar hueca; en cambio, compartir una decepción parecida aporta credibilidad.

Dos personas sentadas de espaldas en un sofá se abrazan y miran un partido de fútbol en un televisor. Hay pañuelos, mantas y tazones en la sala.
La empatía ante una derrota deportiva parte de admitir que la persona lo siente (Imagen Ilustrativa Infobae)

También puede servir recordar que el vínculo con un equipo no se reduce al marcador final. Ir al estadio, viajar, reunirse con amigos o sostener rituales alrededor de los partidos forma parte de una experiencia más amplia que permanece aun cuando el resultado duele. En ese sentido, el recorrido conserva valor por sí mismo. Las amistades, la convivencia y los hábitos que rodean la afición siguen ahí aunque el desenlace haya sido adverso.

Otra frase conocida, “siempre queda la próxima temporada”, exige más cuidado. Wann advirtió que puede consolar si el equipo es joven y parece ir en ascenso, pero también puede sonar como burla si se trata, por ejemplo, de una selección que no volverá a competir en ese escenario hasta dentro de cuatro años.

Qué conviene evitar cuando pierde el equipo de un aficionado

Entre las expresiones que los especialistas desaconsejan, una sobresale por encima del resto: “Es solo un partido”. Wann dijo a TIME que esa frase resulta casi ofensiva para un seguidor comprometido, porque reduce a algo trivial aquello que para él tiene un peso real.

El psicólogo comparó ese menosprecio con decirle a alguien que lo suyo “es solo su trabajo” o “es solo su familia”. Para muchos aficionados, el equipo representa algo más grande que el tanteador de una noche.

A ese grupo se suman “superalo” y “¿por qué te importa tanto?”. Hirt sostuvo que esa última pregunta es de las más duras que puede oír un aficionado, porque invalida sus emociones en lugar de reconocerlas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Hirt sostuvo que la pregunta “¿por qué te importa tanto?” es de las más duras que puede oír un aficionado (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesor comparó ese desdén con la manera en que nadie trataría una ruptura sentimental. Según el periódico, esas emociones necesitan tramitarse, y apresurar a alguien para que deje atrás el malestar rara vez ayuda.

Si ganó el equipo propio, los expertos recomiendan contener la tentación de burlarse. Puede haber espacio para la rivalidad en otro momento, pero cargar sobre el derrotado justo después del pitazo final suele empeorar la situación.

El momento también importa. Wann indicó que, en la inmediatez de la derrota, el aficionado a veces necesita espacio psicológico y físico antes de escuchar intentos de reformular lo ocurrido.

Por eso la perspectiva no conviene imponerla a los pocos minutos. Primero toca dar margen para que baje la intensidad; después, si corresponde, resulta más útil recordar que una derrota no borra todo lo que esa persona invirtió y sintió durante el camino, como recogió TIME.

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