
Ponerse una camisa por la mañana puede mostrar diferencias sutiles entre prendas según el género. En la ropa femenina, los botones suelen estar a la izquierda, mientras que en la masculina están a la derecha, una costumbre histórica que todavía llama la atención y genera interrogantes sobre su origen y sentido actual. No obstante, no se trata de una tendencia reciente, sino de un aspecto con mucha historia.
La razón principal de esta diferencia proviene de la moda europea de siglos pasados, cuando las damas nobles llevaban vestidos complicados y necesitaban ayuda de sirvientes para vestirse. Para facilitar la tarea a los asistentes, se ubicaban los cierres de modo que el 90% de las personas diestras pudieran abrochar la prenda desde el lado izquierdo de la usuaria. En contraste, la ropa masculina estaba pensada para que el hombre se vistiera solo, por lo que los botones y los cierres se colocaron en ese lado, priorizando la comodidad.
PUBLICIDAD
Efectos de la funcionalidad y la tradición en el diseño de ropa
Según JuYoung Lee y Caroline Kobia, profesoras asociadas de Diseño y Comercialización de Moda en la Universidad Estatal de Misisipi, en Estados Unidos, los botones y los cierres en la ropa masculina obedecen razones principalmente funcionales.
Asimismo, de acuerdo con su artículo en The Conversation, algunos historiadores sostienen que la influencia militar también jugó un papel decisivo: los hombres debían evitar que las chaquetas o uniformes se engancharan al sacar sus espadas, de ahí la ubicación particular de los cierres según el estudio.
PUBLICIDAD

En ese sentido, añade que el uniforme diario masculino siempre priorizó la practicidad y el movimiento, y esas reglas se afianzaron hasta convertirse en estándares que pocas veces se cuestionaron. Así, detalles establecidos por necesidades antiguas permanecieron mucho después de perder su función original.
A partir del siglo XIX, la expansión de la confección industrial aceleró la consolidación de patrones estandarizados en las fábricas, según las expertas citadas en The Conversation. Las marcas mantuvieron la distribución tradicional de cierres y, al introducir innovaciones como las cremalleras en el siglo XX, simplemente replicaron el mismo esquema de ubicación en cada tipo de prenda.
PUBLICIDAD
Hoy, la moda tiende a romper la rigidez de las divisiones de género. La moda unisex vive un gran incremento y aparece la ropa sin género, lo que permite que nuevas propuestas prescindan de la antigua regla sobre la posición de los cierres.
En la misma línea, The Conversation explica que diseñadores y marcas de diferentes partes del mundo han comenzado a dejar atrás la norma tradicional, demostrando que no existen razones técnicas para distinguir la ubicación según el género. Las nuevas colecciones apuestan por la flexibilidad y la comodidad, reflejando una visión más abierta y adaptada a la diversidad.
PUBLICIDAD
Aunque los cierres hayan sido durante siglos reflejo de reglas históricas, la moda contemporánea se orienta hacia la libertad de elección. Quienes eligen o confeccionan prendas hoy pueden decidir dónde colocar los botones o cualquier otro tipo de cierre, dejando atrás las imposiciones de la tradición y abriendo espacio a la creatividad personal.

La ubicación como marcador de estatus y símbolo social
Más allá de la funcionalidad y las tradiciones de género, la colocación en las camisas también funcionó durante siglos como un marcador de estatus y pertenencia social. El surgimiento de los botones y ojales reforzados en la Europa medieval no solo introdujo una innovación técnica, sino que marcó una diferencia visible entre quienes podían permitirse prendas complejas y quienes vestían de manera más sencilla.
PUBLICIDAD
Durante los siglos XIII y XIV, los botones elaborados con materiales lujosos como oro, plata o perlas se convirtieron en símbolos de riqueza y prestigio, accesibles solo para las clases altas.
La orientación de los cierres en las prendas femeninas, facilitando el trabajo a los sirvientes, se transformó en un código tácito: solo las mujeres con recursos contaban con asistentes, por lo que el sentido del abotonado revelaba su posición social ante los demás.
PUBLICIDAD
Así, la diferencia no solo respondía a cuestiones prácticas, sino que también transmitía una señal de distinción y jerarquía dentro de la sociedad europea de la época, como destacan investigaciones publicadas por Smithsonian Magazine y Boldsky.
Con el paso de los siglos y la expansión de la confección industrial, este detalle visual perdió su función como señal de privilegio, pero conservó la diferenciación entre géneros, convirtiéndose en una tradición arraigada en la moda contemporánea.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Los cuatro platos típicos de Suiza, el rival de Argentina en los cuartos de final del Mundial 2026
El cruce contra el equipo helvético despierta interés por la gastronomía. Estas recetas tradicionales muestran la diversidad y la historia que acompañan cada comida en el país europeo

Los 11 vinos titulares: cuáles descorchar en la previa del partido de Argentina
El cruce de esta noche frente a Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 invita a reunirse y disfrutar una variedad de etiquetas especialmente elegidas para acompañar la comida y el fervor futbolero, sin restarle protagonismo a lo que sucede en la cancha

Gafas con filtro amarillo y rojo: ¿son una moda o brindan protección real para la vista?
El uso de este tipo de anteojos se multiplica entre quienes buscan protegerse de la luz azul y mejorar el sueño. Qué dicen los especialistas sobre la evidencia científica de sus beneficios y qué hábitos recomiendan para cuidar la salud

Cuáles son las 7 costas más hermosas del mundo: desde la Patagonia a Vietnam
Franjas costeras de distintos continentes sobresalen por sus paisajes imponentes, su biodiversidad y el magnetismo que ejercen sobre viajeros de todo el planeta

El secreto de los diseñadores para organizar un cuarto infantil y que el orden dure de verdad
Por qué la habitación de los hijos siempre termina en caos. Claves para resolverlo sin comprar nada nuevo



