Entrenar sin fuerza no es entrenar: la advertencia de un especialista en alto rendimiento deportivo

En La Fórmula Podcast, el preparador físico Horacio Anselmi aseguró que el verdadero progreso no está en lo fácil y explicó por qué entrenar implica mucho más que hacer actividad física. También subrayó el rol clave del descanso y la personalización de la alimentación y el ejercicio. Cuáles son los hábitos, la mentalidad y la disciplina que comparten los deportistas

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Horacio Anselmi, referente en alto rendimiento, señaló que entrenar sin fuerza limita el progreso y la adaptación del cuerpo

En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, el reconocido preparador físico Horacio Anselmi reflexionó sobre la verdadera filosofía del entrenamiento y fue contundente: no hay lugar para lo fácil. Explicó que el cuerpo solo se adapta cuando enfrenta desafíos reales, por lo que rutinas demasiado cómodas tienen un impacto limitado. También destacó que la fuerza es la base de todo porque mejora el rendimiento, la resistencia e incluso funciones cognitivas como la memoria.

Además, profundizó en la importancia del orden y la planificación como pilares del progreso sostenido, diferenciando claramente entre “hacer actividad física” y “entrenar”. Subrayó que los deportistas de alto rendimiento comparten una mentalidad obsesiva, organizada y enfocada en el detalle, y que ese enfoque puede trasladarse a cualquier ámbito de la vida. También abordó el rol clave del descanso, la nutrición y la individualización para optimizar resultados sin afectar la salud. El episodio completo podés escucharlo en Spotify y YouTube.

Horacio es un reconocido preparador físico, entrenador y especialista en alto rendimiento deportivo argentino, considerado una de las principales referencias en metodología del entrenamiento en el país. Licenciado en Alto Rendimiento Deportivo y magíster en desarrollo deportivo, ha desarrollado una extensa trayectoria tanto en el ámbito académico como en el deportivo, siendo además autor de varios libros sobre planificación y preparación física. A lo largo de su carrera trabajó con numerosos atletas de élite —como Gabriela Sabatini, Juan Martín del Potro y David Nalbandian, entre otros— y con selecciones nacionales de distintas disciplinas, además de desempeñarse en roles clave como director deportivo de Boca Juniors, metodólogo del ENARD y ex director nacional de deportes de alto rendimiento. Su enfoque se centra en la planificación, la fuerza y la mejora continua, lo que lo ha posicionado como una voz influyente en el desarrollo del entrenamiento moderno en Argentina y la región.

Joven ejercitándose con pesas en el gym, representando la importancia de la actividad física en el interior para la salud y una vida sana. Su esfuerzo subraya el valor del cuidado personal y la constancia en el entrenamiento para alcanzar objetivos de bienestar y fortaleza física, rodeada del ambiente motivador del gimnasio. (Imagen ilustrativa Infobae)
La filosofía del entrenamiento exige enfrentar desafíos reales para lograr adaptaciones efectivas en el cuerpo y la mente (Imagen ilustrativa Infobae)

—Voy a empezar directo con una frase que repetís: “En la filosofía del entrenamiento no hay lugar para las cosas fáciles”.

—Eso tiene que ver hasta con uno de los libros que escribí que se llama Cantidad de calidad. Cuando vos te planteás el objetivo de entrenar, ¿qué es lo que pretendés? Generar adaptaciones. Entonces, vos no te adaptás a las cosas fáciles, te adaptás a las cosas que generan un cierto nivel de dificultad. El entrenamiento sería claramente ir haciendo la mayor cantidad de cosas que representen un desafío para conseguir un objetivo determinado.

—¿Qué cosas, por ejemplo, te parecen fáciles y la gente suele usar como entrenamiento, pero en realidad no le exigen al cuerpo todo lo que podrían?

—Yo creo que hay una exacerbación de los trabajos isométricos, quedarse quietito como si uno se entrenara para ser estatua, ¿no? Por ejemplo, las planchas que están ahí quietitos. Actividades con banditas elásticas demasiado simples, actividades de movilidad demasiado amables. Si vos tenés una cierta edad, eso puede ser valioso a su manera, pues puede ser desafiante, te lleva a movimientos que nunca hiciste. Pero la realidad es que no vas a entrenar demasiado. Puede tener un impacto relativo en gente de una condición física muy básica o que no está tan bien, pero ya después ya está, ya está. Estás limitado a un cierto tipo de fibras, a un cierto tipo de actividad del cerebro. O sea, es muy fácil. La plancha no está tan mal, pero tampoco es la piedra filosofal del entrenamiento.

Ahora, si vos en la plancha movés las piernitas y una pierna se pega una patada en la cola y la otra abre y cierra y te rascás la cabeza con un brazo, ahí te creo. Porque esa rigidez de la zona media está pensada para administrar cosas que hacen los brazos y las piernas, que es lo que en realidad te pasa en la vida diaria. Ahí me empieza a gustar. En la vida diaria, tu zona media, que vendría a ser tu pelvis, tu columna, tus escápulas, administra lo que hacen brazos y piernas.

Hombre y mujer argentinos de 50 años trotan sonriendo en una reserva urbana. Visten ropa deportiva en tonos pastel, con vegetación y edificios al fondo.
Para Anselmi, trotar representa una de las actividades más fáciles para el cuerpo y no implica un gran desafío físico o cerebral, por lo que no genera adaptaciones significativas si se busca progresar en el entrenamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

—¿Los abdominales entran en esa categoría también?

—No, los abdominales ya es otra cosa. Un abdominal clásico tiene unos 5.000 años de antigüedad y tiene toda una serie de componentes que están bien. Vos en principio, para poder hacer un abdominal sencillito, tenés que tomar conciencia de tu diafragma, de tu piso pélvico, de tu transverso, poner esa bolsa de aire comprimido a hacer la tarea, que es la que te va a sostener a la columna y hacés tu abdominal. Es una genialidad que se le habrá ocurrido a algún señor viendo el Mediterráneo hace muchos años.

—¿Qué pasa con trotar?

—Trotar es quizás la acepción más fácil a la que uno accede cuando pretende empezar a hacer algo. Entonces, voy a trotar. Me parece un fenómeno. ¿Qué significa trotar desde el punto de vista del esfuerzo? Para el cerebro, trotar es apenas más difícil que dormir. Tu cerebro emite una frecuencia de 15 Hz. Con eso pone a trabajar a las fibras lentas, al sistema aeróbico. La actividad es tan fácil que yo la puedo sostener por 40, 45 minutos. O sea, muscularmente hablando, es una actividad fácil. Desde el punto de vista del cerebro, un cerebro que es capaz de emitir casi a 100 Hz, emitir a 15 no representa un gran problema.

Obviamente que hay un aumento de la temperatura corporal, hay una circunstancia adrenérgica, emisión de dopamina, lo cual transforma la actividad en placentera e incluso adictiva. Ahora, entrenar es un poquito más que eso. Según la velocidad a la cual vayas, va cambiando el sistema energético y va cambiando la prestación. Como en la vieja “Rocky I”, donde Rocky Balboa arranca trotando y después empieza a subir las escalinatas de la biblioteca de Filadelfia y termina saltando allá arriba con el clímax de la música. Es una lección de fisiología que camina. El tipo va incrementando la intensidad de lo que va haciendo hasta el final. Entonces, obliga al cerebro a diferentes cosas. Hay diferentes actores, diferentes tipos de fibras que hacen la cuestión. Es interesante. Cuanto más te acerques a saltar, más me gusta a mí.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La organización y el orden en las rutinas de entrenamiento garantizan mejoras sostenidas a largo plazo y evitan estancamientos precoces (Imagen Ilustrativa Infobae)

—O sea que la fuerza tiene sentido aún cuando uno está entrenándose para una maratón.

—La fuerza tiene sentido siempre. La fuerza es como dinero en la billetera. Con dinero en la billetera accedes a cualquier cosa. Sin dinero se complica. La fuerza te permite todo. Imaginate que vos vas al mercado con tu mamá y tu mamá, que tiene 80 años, insiste en llevar una bolsa y vos llevás la otra, ambas bolsas de 5 kilos. ¿Quién cambia la bolsa de mano más veces, vos o tu mamá?

El más fuerte cambia la bolsa de mano menos veces porque tiene más fuerza. O sea que las expresiones de resistencia están ligadas a la fuerza. Las expresiones de rapidez están ligadas a la fuerza. Tu memoria está ligada a la fuerza. Tu prevención cerebral está ligada a la fuerza, porque los músculos segregan cierto tipo de hormonas que hoy por hoy está demostrado que van directamente a la prevención de enfermedades cerebrales tan actuales.

—Y entre memoria y fuerza, ¿cuál es la correlación?

—Una hormona que se llama BDNF, que tiene directa acción sobre el hipocampo y sobre cuestiones que protegen el cerebro. A mí me dicen a veces en charlas y conferencias: “Profe, qué memoria que usted tiene, ¿qué hace?”. Levanto pesas. Tiene un correlato cognitivo muy alto. De hecho, se ha puesto de moda el neuroentrenamiento porque se han dado cuenta que el cerebro es el jefe de la banda. Uno tiene que ver qué le implica al cerebro la acción que vos hacés. A mí me interesa que el cerebro se exija. Y el cerebro se exige cuando tiene alta participación muscular, cuando eso es rápido y es instantáneo. Entonces, tiene más participación muscular un bailarín que una persona que está haciendo de estatua un rato en el gimnasio.

Para el experto, errar en la organización y el seguimiento del entrenamiento es el principal obstáculo para la mejora sostenida

—¿Hay alguna diferencia entre cómo tiene que entrenar una mujer y un hombre?

—Hay una diferencia entre cómo tiene que entrenar cada persona. Porque cada persona es una individualidad absoluta que merece un programa de entrenamiento ajustado a sus necesidades. Y obviamente entre una mujer y un hombre es un abismo. En principio, lo que tenés que saber es que los esfuerzos van a estar puestos entre el segundo y el tercer cuarto de la métrica de tu ciclo menstrual, que ahí es donde vos tenés una capacidad hormonal para recibir esfuerzo, que en la última semana de tu ciclo menstrual el esfuerzo baja más que nunca porque no estás en condiciones metabólicas de aceptarlo. La primera semana del ciclo es una introducción para lo que viene después. En principio, sabemos dónde y después, generalmente, esto es como si fueras el plomero del Titanic. ¿Qué vas a arreglar? ¿El inodoro del cuarto piso o el agujero que te hizo el iceberg? Normalmente nosotros vamos hacia el objetivo más claro a primera vista y después mantenemos todo lo general y vamos tratando, deportivamente hablando, a ver cómo soluciono tu principal defecto y voy avanzando hacia lo demás.

El objetivo, obviamente, es tener un paquete armonioso, funcional y que sirva a tus fines, que pueden ser: mejorar tu capacidad de trabajo, mejorar tu capacidad de recuperación, pueden ser fines estéticos, puede ser lo que vos quieras ser. Las mujeres primero en esas dos semanas doradas pueden entrenar mucho más que un varón. No tienen la capacidad de tolerar intensidades por un tema de solidez estructural, que sí tiene un varón, pero tienen esas dos semanas donde vos, en principio, no te podés equivocar en el contexto de que es fácil poner la carga ahí.

En los varones no, tenés que ver cómo está. En cualquier momento un varón se te cae de rendimiento y en cualquier momento un varón resurge con el rendimiento porque tiene hormonas fluctuantes, la mujer no. Es mucho más fácil en ese contexto equivocarse poco con una mujer. Ahora, si vos te equivocás, ¿qué pasa con la chica? En principio te genera un disturbio de tu ciclo menstrual. ¿Qué quiere decir? Que el organismo está en estado de defensa y lo primero que suspende es la tarea reproductiva. Ahí no tenés mejora posible. No tenés mejora. O sea que lo primero que tenés que hacer es restituir la condición. Hoy por hoy veo ejercicios insólitamente agresivos para entrenar mujeres y esto termina mal. Hay que ser bastante más cuidadoso con la selección de ejercicios, hay que ser más cuidadoso con ciertos niveles de esfuerzo y aprovechar la condición que sí tenés. Tenés un centro de equilibrio más bajo, tenés todo un montón de cosas que juegan bien. Tenés codos pasados, lo cual no juega tan bien. Hay que ver qué hacés.

Una mujer atleta con uniforme azul y amarillo, gafas de sol y visera, realiza marcha atlética en una pista azul de estadio con público borroso de fondo.
El entrenamiento personalizado, adaptado a las necesidades individuales y diferencias de género, resulta clave para optimizar resultados (Imagen Ilustrativa Infobae)

—¿Cuál es tal vez el error más frecuente que ves?

—El error con características de horror es la falta de orden. Hoy por hoy el auge de la actividad física genera un problema que es ¿qué pasa si yo ordeno la actividad física? Se transforma en entrenamiento. Hoy la gente hace actividad física, no entrena. Entrenar es ordenar la actividad física de manera tal que tengas una mejora extendida en el tiempo, quizás por una década. Después ya se nos acaban los argumentos, pero por 10 años, si la cosa está bien organizada, es evolución permanente. Si no está organizado, hay una adaptación temprana que termina en que la persona deja de hacer lo que está haciendo.

—Vamos a un ejemplo de alguien que es muy desorganizado. ¿Cómo se vería? ¿Entrena sin constancia, entrena distintas partes del cuerpo, cómo sería?

—En principio, no tiene un cuaderno, porque el cuaderno te está diciendo que tengo las cosas ordenadas. Yo tengo una idea de trabajo que alguien pensó, la pensó para mí, la pensó a la perfección y en la medida en que va fluctuando la semana, voy encontrando en ese cuaderno tachaduras y cambios, porque la vida nunca es como uno la planea, pero está puesto. Si yo hice esta semana, significa que la segunda semana voy a hacer algo más y voy a apretar en este contexto y en este otro. Pero como apreté la segunda semana, la tercera voy a aflojar. Todo lo que hago está pensado porque lo que voy a hacer después es en función de lo que estoy haciendo ahora.

Hay toda una organización de cosas, primero que es muy agradable, porque uno ve la evolución y una evolución que es imparable, y en un mundo tan complicado, algo que sale bien está buenísimo. Y eso es lo que te genera, de alguna manera, fidelidad al trabajo, el orden. Entonces, el principal problema de lo que yo veo hoy en día es el desorden generalizado. Inclusive hay actividades enteras que no tienen la menor intención de estar ordenadas. Simplemente, te tiran cosas para hacer. Y vos hacés, alegremente. No, exigí que te den un cuaderno escrito de puño y letra, no el plancito por WhatsApp. Porque vos descubrís que a tu amiga le dieron el mismo plan que lo bajó de la inteligencia artificial. Es un papelón. En el cuaderno lo escribe de puño y letra.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Anselmi diferenció entre “hacer actividad física” y “entrenar”, y subrayó la importancia de la disciplina y la mentalidad obsesiva en deportistas de élite (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Trabajás con deportistas que han llegado a niveles muy altos. Más allá del talento natural y de la preparación física que eso implica, ¿creés que hay una mentalidad que también los diferencia? ¿Cuál es? ¿Qué aspectos se destacan?

—Vos le abrís el bolso al deportista de altísimo nivel y vas a ver el jaboncito acá, la toallita acá, la ropa sucia acá, la ropa limpia acá. Son ordenados, son obsesivos, son prolijos. No te regalan nada. Están cortados por la misma tijera, por lo menos los deportistas individuales y generalmente la gente exitosa en casi todas las profesiones tiene una organización mental de esas características. Después, el entrenamiento en sí mismo te aporta seguridades. Cuando vos llegás al momento culminante de esa etapa de tu vida y decís: “Hice absolutamente todo lo posible para que me vaya bien”, tenés grandes chances de que te vaya bien. El entrenamiento te genera el ordenamiento mental de tus intereses. Vos hacés todo lo posible porque el triunfo sea inevitable, todo lo que está a tu alcance.

Es una escuela de vida, el entrenar, que te sirve para cualquier cosa. Todos los niños deberían pasar por una etapa deportiva porque aprenden a ser su mejor versión en algo y después trasladan esa circunstancia a ser su mejor versión en cualquier otra cosa. Se transforman en personas que saben esforzarse por algo. Otra cosa que te enseña el deporte es que los milagros no existen. Existen las cosas plausibles, factibles de ser alcanzadas con determinado nivel de trabajo. Esa es una de las partes difíciles.

—Metámonos más en profundidad en el sueño.

—El sueño es clave en esta historia. Sin sueño no hay recuperación y sin recuperación todo se complica.

—Cuando hablamos de buen sueño, ¿tiene que ver nada más con la cantidad de horas?

—De noche. Vos tenés una condición fundamental que es que entre tu cuerpo y el sol se oponga la luna, lo cual implica toda una serie de cuestiones hormonales y de posibilidades hormonales que hacen que la recuperación más importante de tu vida se dé de noche. Con algunas alternativas alimenticias para generar la apertura hormonal para un sueño de calidad y estrategias que van al sueño de calidad. Básicamente, uno lleva una hormona reina que se llama somatotropina, que si la concentración de esa somatotropina es lo suficientemente elevada, el poder de recuperación es espectacular o no.

Vista aérea de una mujer durmiendo boca abajo en una cama con sábanas y manta grises, en una habitación oscura con una ventana a la izquierda.
Según Anselmi, la fuerza es la base del rendimiento, la resistencia y el bienestar cognitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

—¿Y esa hormona es una cuestión genética?

—Siempre las hormonas tienen una vinculación genética y epigenética. O sea, tiene que ver de dónde venís en el mundo. Por qué los señores vikingos eran tan fuertes, con músculos tan grandes, huesos tan poderosos, porque tenían noches muy largas y se iban a dormir. No había luz eléctrica, era un invierno cruel. Entonces, poderoso sistema de recuperación corporal. Acostarte a las cuatro de la mañana y levantarte a las doce del mediodía. Ya descuajeringar toda la semana. Y en el alto nivel, el daño es plausible, se ve.

—¿Qué acciones podría tomar para mejorar la calidad de mi sueño?

— Irte a dormir cuando anochece y levantarte cuando amanece. Aprovechar esa maravilla que es los rayos infrarrojos del sol entrando tangencial sobre la Tierra, porque tienen efectos decididamente muy importantes sobre nuestro organismo. Hacer determinadas cosas al amanecer, físicas, es espectacular, porque están dadas las condiciones para grandes cambios, especialmente cuando empezamos a cumplir años. Eso se llama biogénesis mitocondrial. Cambiamos mitocondrias holgazanas por mitocondrias activas. Para una persona de un poco más de edad, generar ese cambio es muy, pero muy importante.

Muy importante, de 60 para arriba. En qué hora te estás durmiendo, cómo bajás el gasto metabólico de tu alimentación, cómo te estás entrenando para que el deterioro no te lleve puesto, especialmente porque ahora el deterioro se manifiesta antes. Hoy los exámenes hormonales de personas de 40 son los de personas de mucha más edad hace 30 años. Eso significa que la debacle está cerca. ¿La debacle en qué contexto? En el contexto de la astenia, la falta de energía, la falta de vigor en lo que se te ocurra, hoy por hoy se manifiesta mucho antes. Tiene que ver con el estilo de vida, tiene que ver con determinadas contaminaciones ambientales que degeneran patrones hormonales en hombres y mujeres.

Anselmi recomendó volver a los hábitos alimentarios de las abuelas, priorizando productos frescos y naturales y evitando los ultraprocesados para mejorar la salud y el rendimiento físico

—O sea, sueño sería irme a tratar de dormir aproximadamente, ¿qué? ¿Ocho horas?

—Es individual, pero entre siete y nueve vamos bien. El tema está ajustado al amanecer. Si vos te levantás al amanecer, está todo bien. Y si te despertás solo al amanecer, está todo perfecto. Si no funciona, averiguar un poco con el endocrinólogo cuáles son las pautas que no me están permitiendo generar somatotropina o melatonina o serotonina, que son las hormonas rectoras del sueño y que tienen pautas alimenticias claras. Hay cosas que yo puedo comer que facilitan la situación.

—Vamos a pasarnos a nutrición. ¿Seguís alguna dieta en específica? Hoy hay muchísimas opciones: dieta cetogénica, dieta, ayunos intermitentes. ¿Qué tipo de nutrición recomendás?

— Depende qué dice tu epigenética. Dentro de muy poco tiempo te van a hacer un test de saliva y te van a decir qué sos, de dónde venís, cuáles fueron tus ancestros y cuáles son las enzimas que están en mayor cantidad en tu cuerpo y que te permiten metabolizar una cosa u otra. ¿Viste que las embarazadas saben lo que tienen que comer y por ahí comen algo que nunca en su vida soñaron que iban a comer porque necesitan eso? Necesitan aceitunas.

Bueno, en mi caso en particular, o en los varones sometidos a estrés de entrenamiento muy alto, uno empieza a entender qué necesita comer. Y en mi caso en particular, en mi casa no eran muy afectos a cocinar pescado ni mucho menos, era casi un milagro que hubiera filete de merluza a la romana. Pero cuando empiezo a viajar como deportista y tengo la disponibilidad de comer lo que yo quiera en los centros de entrenamiento, empiezo a darme cuenta que invariablemente pido pescado. Hasta el día de hoy, voy a estar mañana muy cansado en México y seguramente voy a comer pescado.

La pregunta es: ¿por qué? Cuando aparece la posibilidad de rastrear sus orígenes por Internet, me di cuenta que la familia de mi madre, desde el año 400 hasta el día de hoy, vive muy cerquita del puerto de Lugo. Y la familia de mi padre, desde el año 400 hasta el 1830, que se vinieron a Sudamérica, a metros del puerto de Génova. En definitiva, mi condición epigenética dicta que estaba mi gente muy acostumbrada a comer pescado y obtener el mayor beneficio posible de eso. En definitiva, esto es ensayo-error y dentro de eso entra tus características alimenticias, porque por ahí tu tatarabuelo fue legionario de Julio César.

¿Hacía ayuno intermitente? Obvio. ¿Por qué? Salían caminando desde la vía Apia rumbo a las Galias. ¿Paraban en la ruta, se compraban medialunas? No. Caminaban 70 kilómetros por día. ¿Y qué comían? Ya tenían 21 kilos solamente de equipo. ¿Vos creés que tenían la posibilidad de además llevar comida? ¿Un ejército? No, esa gente ayunaba horas, horas y días ayunando. Los musulmanes en el Ramadán, ¿cuánto tiempo están sin comer? Aproximadamente doce horas por día. Evidentemente, si vos tenés origen étnico de esas características, vas a tener una tolerancia a ciertas cuestiones. Ahora, si vos viviste en un lugar del mundo donde tenías comida a disposición todo el tiempo y yo te someto a un ayuno, te mareás, te sentís mal. Tiene que ver con lo que sos, cómo te ajustás a determinadas estrategias alimentarias absolutamente individuales, como el entrenamiento.

Juan Martín Del Potro Roland Garros Juniors
Horacio Anselmi describió a Juan Martín del Potro como un deportista con “ganas de ganar”, capaz de revertir situaciones adversas y superarse en los momentos más difíciles

—Hablamos de un entrenamiento personalizado, dieta personalizada. Si tal vez no hay un acceso a poder tener esa información, poder hacer esos análisis, tener un entrenador, un nutricionista que te guíe, ¿qué cosas hay que evitar? ¿Qué cosas podemos agregar?

—En principio, en este caso sí funciona todo el tiempo pasado fue mejor. Nosotros hemos llegado a dar consejos para que la que vaya a hacer las compras sea la abuela para cocinar en la casa. La abuela, si puede comprar el pollo con pluma, lo va a comprar. Va a comprar frutas y verduras a la feria. No te va a hacer papas fritas que vienen en una bolsa, pero ni a palos, la tenés que amenazar de muerte. Te va a llevar claramente hacia un territorio natural que está bueno por infinidad de motivos. Tratar de tomar agua y no otra cosa. Tratar de dormir de noche lo mejor que podamos, de escuchar lo que pasa con nuestro cuerpo y juntar unos pesitos para pagar un entrenador bueno. Porque si vos te tenés que operar del corazón, vas a tratar de que te opere el mejor que te encontrás.

Si vos le vas a entregar tu cuerpo a una persona, tratá de que sea lo más preparada posible. Estados Unidos tenía que darle de comer a medio millón de tipos que tenía peleando en Europa y a otro medio millón de tipos que tenía peleando en el Pacífico. La comida iba en barco. Al principio, lo que trataron es que se conservara. Conservantes. Pero era horrible y los soldados preferían no comer a comer eso. Entonces, le tuvieron que poner un aditivo para que fuera rico.

Esas personas volvieron a su patria cinco años después y no querían comer otra cosa e indujeron a sus familias a comer eso. Entonces, empieza a funcionar la maquinaria de una industria alimentaria nunca antes vista y que es la principal fuente de exportaciones de Estados Unidos. El resultado todo el mundo lo conoce. Destruyeron el metabolismo de la gente de la mano de una sopa deshidratada y en polvito, del juguito, de las galletitas... El género humano no era así antes de la Segunda Guerra Mundial. No tenías los problemas metabólicos que tiene la gente ahora. Es un detonante básicamente creado por una mega industria alimentaria, con toda una serie de cuestiones que no se llevan bien con el metabolismo.

Hombre con camiseta negra realiza un face pull en una máquina de poleas, sujetando una cuerda a la altura de su rostro, con los codos levantados y en rotación externa, en un gimnasio iluminado.
Un atleta realiza un ejercicio de face pull de pie con una máquina de poleas, tirando una cuerda larga hacia su rostro con los codos elevados y una expresión concentrada, destacando la rotación externa de sus hombros en un gimnasio bien iluminado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Hoy se habla mucho de los superalimentos, se habla mucho de la palta, los arándanos, la cúrcuma, ¿qué tienen estos alimentos que los hacen super poderosos y con cuánta frecuencia deberíamos consumirlos?

—Todas estas cositas tienen principios activos y tienen determinado nivel de biodisponibilidad mayor que una píldora. El problema son los volúmenes. Vos para poder hacer una sopa tenés que llenar la olla hasta tanto nivel de agua. Si le pones un centímetro, no hay sopa.

Entonces, el problema a veces de la fitoterapia, o sea, de la utilización de los elementos activos de plantas y compañía, tiene que ver con la cantidad de para que genere impacto. Esto está bueno porque tiene mucha vitamina. Perfecto. ¿Cuánto necesito? Está de moda la creatina. No, pero la creatina está en la carne. ¿Cuántos churrascos me tengo que comer? ¿Cuántos? ¿12, 15? Entonces, vos te das cuenta que el número a veces excede lo que podemos llegar a consumir en un día. Lo que te puede aportar un arándano o lo que te puede aportar un brócoli o lo que te puede aportar una crucífera, que tienen determinados principios activos reales, pero hay que ver si la cantidad condice con la necesidad.

—Quiero nombrarte algunos de los deportistas de alto rendimiento con los que trabajaste cercanamente y que me describas cuál era una palabra que los caracterizaba, como que los diferenciaba del resto, ¿te parece?

—Vamos a probar.

—Juan Martín del Potro.

—Ganas de ganar. Especialmente cuando estaba en inferioridad de condiciones. Inferioridad de condiciones contra Del Potro perdiste. Cuando lo dieron por muerto, ahí te mató. Y eso te dibujaba una sonrisa animal. Quiere es que lo subestimes y ahí te pasa por encima. Eso es único. Nunca se lo vi a nadie más.

—David Nalbandian.

—Un crack. Entendía claramente sus condiciones y las usaba al máximo. Con una total falta de respeto hacia el rival, en el buen sentido. No es que lo iba a humillar ni mucho menos, pero el tipo sabía claramente por dónde ganarle y cómo. Monstruo.

Gabriela Sabatini campeona USOPEN 1990
La tenista Gabriela Sabatini fue uno de los ejemplos destacados por Anselmi

—Gabriela Sabatini.

—Todo lo que está bien. Una genia.

—Gastón Gaudio.

—Un tipo hiper talentoso, sumamente talentoso, especialmente desde mi área, desde la física, que su histrionismo corrió el arco, porque él parecía una persona quejosa, parecía alguien que estaba siempre disconforme. Pero en realidad era un gladiador que no te iba a regalar nada y que te iba a pasar por encima.

—Guillermo Coria

—Otro marciano, un crack. El tipo más rápido de la historia de los que yo vi. Parecía que tenía un sistema nervioso hecho a la medida. Crack total, extraordinario.

—El común denominador es un poco lo que hablábamos al principio: en todas estas personas que te acabo de nombrar aparece la obsesión y la…

—Sí, haber elegido muy bien a sus ancestros. Muchas personas hicieron las cosas bien, porque yo a la gran mayoría de ellos los tuve desde muy chicos. Lo que se hizo tuve responsabilidad. Pero algunos como Gaudio ya vinieron grandes y, buceando un poco en su historia me encontré con tipos que lo habían hecho muy bien cuando él estaba en la primaria. No hay casualidades, siempre hay alguien muy importante que tuvieron la suerte de tenerlo cuando eran chicos.

—Horacio, por último, quiero preguntarte qué le dirías a una persona que escuchó este episodio y siente ganas de empezar a hacer un cambio, de mejorar su calidad de vida. Si lo tuvieras que convencer, ¿qué le dirías?

—Que el tiempo pasa, que llega un momento que vos vas a querer levantarte solito de la silla, que va a llegar un momento en que vos no quieras sentir dolores, que quieras parecerte a lo que alguna vez fuiste. Ese momento es hoy. Fijate en tu teléfono a qué gimnasio vas a ir mañana. Sin falta. “No, no tengo tiempo”. Mirá tu teléfono. Estuviste seis horas mirando el teléfono. Te sobra el tiempo. 50 minutos te pido, tres veces por semana y nada más. Empezás mañana.