Wabi-sabi y japandi, dos estilos distintos que llevan la calma a la decoración del hogar

Aunque comparten una búsqueda de bienestar, uno celebra el desgaste y las texturas con historia, mientras el otro apuesta por líneas definidas y espacios despejados

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Ilustración acuarela de un salón moderno: ventanal grande, sofá beige, mesa de centro de madera, estanterías, plantas y arte abstracto. Tonos neutros.
El wabi-sabi y el japandi priorizan la calma como eje del diseño de la sala de estar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los últimos años, wabi-sabi y japandi en el diseño de interiores se han convertido en tendencias destacadas para quienes buscan crear una sala de estar que transmita serenidad y bienestar. Aunque comparten el objetivo de generar ambientes tranquilos, presentan diferencias claras en filosofía y estilo, según AD Latinoamérica.

Estos estilos provienen de tradiciones diferentes, pero comparten su compromiso con la calma en el hogar. Wabi-sabi es parte de la filosofía japonesa y el budismo zen, centrado en la autenticidad y el aprecio por lo natural y antiguo. Japandi fusiona la sabiduría japonesa con el bienestar escandinavo, priorizando la sencillez, la calidad y la conexión con la naturaleza.

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Ambos buscan propiciar ambientes relajados, aunque sus resultados visuales difieren notablemente, según el análisis del medio citado.

Claves del estilo wabi-sabi para una sala serena

Un cactus alto en una cesta de mimbre, un banco de madera y una planta suculenta en un macetero sobre él, con un cuadro abstracto en la pared.
El wabi-sabi valora lo auténtico, lo natural y lo antiguo desde una mirada zen. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la sala de estar, el wabi-sabi se revela a través de materiales envejecidos como madera y piedra, cerámica artesanal y textiles naturales, como lino y algodón. Las formas orgánicas y una paleta terrosa —arena, beige, arcilla, gris o café— refuerzan la unión con la naturaleza y el paso del tiempo.

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El mobiliario exhibe acabados imperfectos y cada pieza narra una historia personal, fomentando la autenticidad y una atmósfera introspectiva.

Pros y contras del wabi-sabi

Un comedor luminoso con una gran mesa de madera y sillas de cuero, una lámpara de techo de papel y una pintura de un bosque en la pared. Un cuenco de frutas y un florero decoran la mesa. Una puerta de cristal ofrece vista a la vegetación.
Los materiales envejecidos, como la madera y la piedra, sostienen la estética wabi-sabi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los principales beneficios del wabi-sabi, el medio resalta la sensación de calma genuina en espacios acogedores, fuera de la presión por la perfección. Este estilo favorece la valoración de objetos con historia y materiales duraderos, reduciendo el consumismo.

Inspira la aceptación del desgaste como signo de vida y autenticidad. El autor Richard R. Powell definió su esencia: “Nada dura, nada está completado y nada es perfecto”.

No obstante, adoptar wabi-sabi puede llevar al error si se interpreta la imperfección como descuido, existiendo una diferencia sutil entre lo intencionado y la carencia de mantenimiento. Además, lograr coherencia estética con materiales auténticos puede tener un coste elevado si se busca durabilidad.

Qué aporta el estilo japandi al hogar

Interior de un baño moderno en tonos neutros con lavabo de madera, espejo, ventana arqueada, ducha con cortina y toallas colgadas.
El japandi fusiona serenidad japonesa y bienestar escandinavo con sencillez y calidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El japandi introduce funcionalidad y un minimalismo acogedor. Este estilo se caracteriza por líneas definidas, espacios despejados y el empleo de maderas claras, como el roble o el fresno.

Su paleta de color incluye tonos neutros: beige, blanco, negro y gris. Los objetos decorativos son mínimos, lo que favorece el orden y la claridad visual. Así se consigue una sensación de mayor amplitud y luz en la sala de estar.

Japandi representa la unión de la serenidad japonesa y la practicidad escandinava, creando una atmósfera de armonía y bienestar escandinavo, apuntan los especialistas consultados por AD Latinoamérica.

Ventajas y limitaciones del enfoque japandi

Una sala de estar con paredes beige y suelo de cemento, sofá seccional verde oliva, mesa de centro redonda, planta alta en maceta y panel de madera oscuro.
Las líneas definidas y los espacios despejados son la base funcional del japandi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La principal virtud del japandi radica en la combinación de funcionalidad y belleza: cada elemento cumple un propósito visual y práctico. Este estilo es versátil y atemporal, adaptable tanto a casas como a apartamentos, con potencial para resistir el paso de las modas gracias a su sencillez y materialidad.

Sin embargo, un minimalismo extremo puede aportar frialdad si no se agregan texturas y accesorios cálidos. La selección minuciosa de materiales de calidad y piezas destacadas puede incrementar los costes, lo que dificulta personalizar la decoración o conservar objetos sentimentales.

Cómo elegir entre wabi-sabi y japandi

Un pasillo interior con paredes blancas texturizadas y techo de madera. Un nicho alberga un jarrón con hierba seca, y un estante de madera exhibe jarrones con ramas de olivo.
La elección entre ambos estilos depende del gusto por la artesanía o por el orden visual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La elección entre estos estilos depende del carácter y las preferencias de cada usuario. Wabi-sabi resulta idóneo para quienes aprecian la artesanía y las formas orgánicas con historia, mientras que Japandi es más adecuado para quienes priorizan el orden, la limpieza visual y el diseño contemporáneo funcional.

AD Latinoamérica recomienda experimentar y unir elementos de ambos estilos en función de la autenticidad y el bienestar personal, sin rigidez ni renuncia al disfrute cotidiano de la sala.

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