El regreso del Cabernet Sauvignon en Argentina: 10 etiquetas para guardar y disfrutar

Cuáles son las claves de estos vinos, elaborados a base de la uva tinta más importante del mundo y que pueden seguir evolucionando por décadas, para tener en cuenta al momento de comprar una botella

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La evolución del Cabernet Sauvignon
La evolución del Cabernet Sauvignon en Argentina muestra nuevos matices (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la Argentina, el Cabernet Sauvignon viene preparando su regreso triunfal desde hace algunos años. Es que el impacto del vino nacional, de la mano del Malbec a partir de comienzos del milenio, lo opacó un poco. No por falta de atributos sino más bien porque la industria encontró en el Malbec, no solo una variedad emblema, sino también una uva que le permitió “abrir puertas” sin tener que competir tan directamente con los demás productores.

A nivel local, el Cabernet Sauvignon supo ser protagonista de los mejores vinos argentinos del siglo XX, porque por aquel entonces, todos imitaban a los afamados vinos de Burdeos (Francia). Pero ninguno logró trascender las fronteras. Luego llegó el Malbec, y el rey de los cepajes tintos quedó relegado, aunque nunca olvidado. Y, al parecer, ahora le llegó su turno. Los hacedores ya saben mucho de terruños, suelos y climas gracias al Malbec.

También de métodos de vinificación y crianza para lograr los estilos deseados. Es por ello que varias bodegas volvieron a apostar por el Cabernet Sauvignon, porque si bien el Malbec debe seguir siendo el cepaje estrella nacional, hay una gran oportunidad en el mundo a manos de la uva tinta más plantada del mundo. Sobre todo, con el diferencial que ofrecen las regiones argentinas; en su mayoría en climas desérticos; otorgándole a los vinos un carácter propio, con sus texturas típicas, pero con un paso por boca más amable.

El regreso del Cabernet Sauvignon
El regreso del Cabernet Sauvignon se refleja en la apuesta de las bodegas argentinas (Freepik)

Por otra parte, no existe una fórmula para determinar si un vino está para beber o para guardar. Es cierto que hay indicios que permiten inferir un lapso determinado, pero la verdad está en el paladar, más que en las contra etiquetas. Es decir que sí o sí hay que descorchar una botella para saber en qué estado de su ciclo vital está el vino.

Recordar que se comporta como el ser humano; nace con energía, se desarrolla con equilibrio y luego va decayendo lentamente hasta despedirse. Esto no significa que el vino esté vencido o en mal estado, sino que perdió sus atributos y su gracia. Y si no tiene ningún defecto propio del paso del tiempo (oxidación, picadura acética, etc.), puede ser bebible, pero seguramente no será tan agradable.

El precio y nivel de la etiqueta también pueden dar pistas sobre la capacidad de guarda de un vino. Los tintos mucho más que los blancos, aunque hay excepciones. Y los que contienen Cabernet Sauvignon, generalmente van a llegar un poco más allá que el resto. Al sentir el vino en boca, hay que prestar mucha atención a sus texturas. Si le queda más vida por delante, se debe sentir firme y fresco en su trago. Y su expresión debe ser viva, más que madura.

También hay que usar la imaginación para imaginar el paso del tiempo con el vino en la boca, y jugársela para decidir cuándo será su mejor momento. Recordar que la práctica hace al sabio.

Para qué guardar un vino, debe ser la pregunta que muchos se hacen. Y las respuestas son varias. Es cierto que el tiempo no mejora los vinos, pero sí que los cambia. Y en esos cambios, el vino evoluciona, ofreciendo distintos matices. Claro que es una cuestión de gustos, sobre todo cuando un consumidor genera una relación con una etiqueta en particular. Ahí es cuando se apuesta por comprar varias botellas.

Por un lado, para tenerlas a mano para ocasiones especiales. Pero por el otro, para disfrutar de su evolución durante la estiba. Y estos vinos con guarda, se vuelven especiales y hay situaciones que logran ir más allá que todos, no tanto por sus cualidades organolépticas sino por su significado.

El Malbec abrió puertas, pero
El Malbec abrió puertas, pero el Cabernet Sauvignon vuelve a ocupar un lugar central (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los vinos guardados son aquellos a los que el paso del tiempo los cambió, pero sin modificar su esencia natural. No obstante, lo más importante está en el hecho del paso del tiempo y en su custodia. Porque la persona propietaria de la botella, no solo lo cuida, sino que tiene la posibilidad de elegir el momento exacto de su descorche.

Y si bien es cierto que el carácter de un vino se siente muy distinto cuando es joven de cuando envejece; porque la fuerza de la fruta se transforma en delicadeza frutada, la firmeza de los taninos se convierte en texturas sedosas y los aromas y sabores mutan absorbiendo el paso del tiempo; su encanto pasa por otro lado. Porque más allá que los vinos envejecen como las personas, la diferencia está en la manera en la que lo hacen.

Descorchar vinos de los ‘60, los ‘70, los ‘80, los ‘90 permite viajar en el tiempo a través de las copas, pero es la ceremonia alrededor de este vino la que logra captar la atención de todos como ningún otro. Es como si el tiempo se detuviera y comenzara una película de suspenso que nadie se quiere perder, en la que el protagonista es el tesoro embotellado y su afortunado dueño que está a punto de descubrirlo.

Y ahí es donde el Cabernet Sauvignon gana; no por casualidad es la uva más importante del mundo y protagonista de algunas de las etiquetas más prestigiosas, como los afamados blends de Burdeos; los Grand Cru Classé.

Decidir el momento justo para
Decidir el momento justo para descorchar un vino de guarda depende del paladar (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Guardar o no guardar? Por suerte esa no es la cuestión, porque la gran mayoría de los vinos argentinos están listos para ser disfrutados al salir al mercado. Es por ello que no hace falta esperarlos para que “mejoren”, sabiendo que el tiempo no los mejora, sino que ayuda a que se “acomoden” dentro de la botella.

No obstante, es indudable que a todo amante del vino le gusta tener a mano al menos un puñado de botellas para poder improvisar, sorprender, regalar o regalarse en todo momento; sin tener que pasar por la vinoteca. Entonces hay que saber que el vino odia los cambios (bruscos) de temperatura y los movimientos; también en menor medida la luz y los ruidos.

Ideal es conseguir un rincón oscuro y tranquilo, rondando los 20 grados (más no) todo el año. Las botellas deberán estar acostadas, para que el corcho no se reseque. Y mejor sin cápsulas, para vigilar que el vino no avance hacia la superficie.

Y, sin dudas, por sus cualidades son los buenos Cabernet Sauvignon los tintos más indicados para la guarda en casa.

10 Cabernet Sauvignon de guarda

Anaia Grand Assemblage Cabernet Sauvignon

Anaia Wines, Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $40.000

El enólogo Gonzalo Serrano Alou llegó a Agrelo para quedarse y hacer historia. Y está convencido de que el Cabernet Sauvignon es uno de los varietales que mejor se da, por el clima y la composición de los suelos. Para lograr este vino, elabora distintos componentes, siempre con uvas propias de la finca que rodean la moderna bodega. De aromas de buena tipicidad, tanto de la variedad como del lugar, con dejos vegetales y notas a frutas negras. También comienzan a aparecer ciertas notas complejas de la crianza. Su paladar es franco, fresco y con buen potencial. Hay un carácter austero y unos taninos firmes que le aseguran un gran potencial.

DV Catena Domingo Vineyard Cabernet Sauvignon

Catena Zapata, Mendoza, Valle de Uco, Tupungato $41.000

El Cabernet Sauvignon argentino puede dar grandes vinos, y este es una prueba de ello. Proviene de un viñedo plantado hace más de 25 años. Sus aromas son equilibradamente intensos, con notas de frutas negras y toques herbales. Paladar franco y fresco, llena la boca con su nítido carácter frutal y sus taninos incipientes, que aportan profundidad a cada trago.

Los taninos firmes y la
Los taninos firmes y la frescura son claves en los grandes Cabernet Sauvignon de Argentina

Sophenia Synthesis Cabernet Sauvignon

Finca Sophenia, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary $50.000

Desde su llegada a la bodega, el joven enólogo Joaquín Martín tiene el gran desafío de buscar con este vino el mejor punto de madurez del cepaje rey de los tintos. De aromas más especiados que frutados, con dejos de crianza. Buen cuerpo y trago consistente, con taninos finos y firmes que garantizan guarda y aportan carácter.

Viña Jardín de María Cabernet Sauvignon

Viña Jardín de María 1910, Mendoza, Luján de Cuyo, Las Compuertas $50.000

Con cada cosecha, Gustavo Barbier y familia le van encontrando la mejor manera de expresar ese viñedo único que poseen. Las “Cepas Madres” de Viña Jardín de María tienen más de 110 años de vida, y sus raíces alcanzan los 2,35 metros de profundidad. Como en toda finca tradicional, el riego se hace por surcos. Para cuidar su “jardín de viñas”, realizan varias tareas durante todo el año para mejorar las plantas y el suelo, y especialmente cuidar sus antiguas cepas. Esto explica los aromas distinguidos y más dirigidos de este vino, con algo de notas de madera nueva y taninos algo granulosos que hablan de su juventud. Su buena frescura resalta el agarre en su paso por boca.

Se lo puede esperar hasta que se afinen los taninos o bien disfrutarlo acompañando platos consistentes.

La ceremonia de descorchar un
La ceremonia de descorchar un vino añejo, un viaje en el tiempo para los sentidos

Terrazas Grand Cabernet Sauvignon

Terrazas de los Andes, Mendoza, Valle de Uco $55.000

Entre Lucas Lowi y José Ponce (enólogo), la bodega está haciendo mucho ruido, no solo por el cambio de packaging –moderno y global–, sino por una mayor definición en cada uno de sus vinos. En los Grand, la idea es elegir los mejores componentes de Mendoza y elaborar el mejor vino posible cada año, respetando un estilo. Y eso se ve muy bien reflejado en este joven Cabernet Sauvignon, bien apoyado en las frutas rojas y negras con toques especiados. Su consistente fluidez domina el paso por boca, y todos los matices son resaltados por la frescura. Las texturas finas aportan persistencia.

Pulenta III Gran Cabernet Sauvignon

Pulenta Estate, Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $70.000

Es bien conocida la historia de este cepaje en Agrelo y de su potencial, aunque son pocas las bodegas que lo están explotando como Pulenta Estate. La dupla Javier Lo Forte (enólogo) y Facundo Yazlli (ingeniero agrónomo) cosecha en varias pasadas para obtener diferentes componentes del mismo vino en bodega. Y con un año más en botella, el vino despliega aromas delicados y bien definidos, que hablan del cepaje. En boca se mantiene fresco y amplio, con las notas de crianza bien integradas. Los taninos casi firmes aportan fuerza y resaltan la frescura especiada sobre el final. Ideal para disfrutar o esperar un par de años más en busca de más complejidad.

La Celia Terroir Eugenio Bustos Cabernet Sauvignon

Finca La Celia, Mendoza, Valle de Uco, Eugenio Bustos $92.000

Este Cabernet Sauvignon nace en el Polígono 1, y se nota cómo, con un año más de estiba, sigue creciendo. Sus aromas se mantienen compactos, pero se aprecian las típicas notas vegetales del varietal y leves dejos ahumados de la crianza. De buen cuerpo y taninos firmes pero finos. En boca se sigue destacando por la frescura que aporta fluidez y resalta su equilibrio entre texturas y cuerpo. Es el más clásico de la línea, pero eso habla más de cómo evoluciona la variedad. Además, hay vino para rato.

El precio y la etiqueta
El precio y la etiqueta pueden anticipar la capacidad de guarda de un vino tinto (Freepik)

La Linterna Las Mercedes Estate Cabernet Sauvignon

La Linterna, Salta, Altos Valles Calchaquíes, Cafayate $120.000

Detrás de este varietal hay una cuestión de exploración, quizás más profunda que con los otros cepajes. Eso llevó a la familia a elaborar Cabernet Sauvignon en Napa Valley, bajo la dirección de Daniel Pi. Y esto abre las puertas a cualquier zona del mundo. Este vino nace en un viñedo muy tradicional, un parral plantado en 1958. Por eso sus aromas son delicados, con dejos de pimientos típicos. Hay frescura y cierta austeridad en su paso por boca, más allá de sus taninos de grano fino que resaltan su final terroso.

Leon Cabernet Sauvignon

Luigi Bosca, Mendoza $143.500

Elaborado con uvas de Gualtallary (70%) y de Vistalba (30%), con toque de Cabernet Franc. De aromas delicados, en los que se percibe algo de cada uno. Lo classy y lo moderno, con leves dejos herbales maduros, buen volumen y taninos tensos y finos, resaltan su final limpio. Hay buen equilibrio entre cuerpo y fluidez. Se abre en la copa y aparece más el Cabernet Sauvignon, con leves dejos ahumados. Sale la fruta, la botella le puede dar más complejidad por equilibrio y delicadeza.

Salentein Gran VU Blend

Salentein, Mendoza, Valle de Uco $146.000

Desde la cosecha 2014 José “Pepe” Galante y su equipo elaboran este blend, creado en homenaje al fundador de la bodega, Mijndert Pon, siempre combinando las mejores uvas Malbec y Cabernet Sauvignon, y con toda la precisión puesta en el viñedo. Se nota que es un gran vino, por cuerpo y mensaje de fruta. Con taninos incipientes que resaltan su carácter de lugar. Y, sobre el final, se siente la crianza bien integrada.