Hasta dónde llegan las preferencias de pareja y por qué el “tipo ideal” suele fallar

El psicólogo Paul Eastwick analizó en el podcast Modern Wisdom por qué los criterios declarados y el atractivo inicial ceden ante la influencia de la interacción cotidiana y el lazo emocional en las relaciones

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El psicólogo Paul Eastwick aseguró
El psicólogo Paul Eastwick aseguró que la compatibilidad real supera a las preferencias de pareja iniciales en la elección amorosa (Captura de video: YouTube/Modern Wisdom)

¿Qué tan real es el “tipo ideal” de pareja? El Dr. Paul Eastwick, psicólogo especializado en relaciones de pareja, desmontó varias creencias sobre el “mercado afectivo” y planteó en diálogo con Chris Williamson, conductor del podcast Modern Wisdom, que la compatibilidad y el vínculo cotidiano tienen un peso mucho mayor que las “preferencias de pareja” tradicionales.

El “tipo ideal”: mito y realidad

Según Eastwick, la idea de una “pareja ideal” basada en la suma de buenas cualidades y atractivo físico corresponde a una visión limitada. “El concepto de mercado de pareja observa las relaciones como una competencia en la que algunos tienen más atractivo y otros quedan relegados, pero eso solo describe la primera impresión entre desconocidos”, señaló.

El psicólogo enfatizó que el consenso sobre quién resulta atractivo existe especialmente cuando las personas apenas se conocen, como suele ocurrir en fiestas o reuniones casuales. “En esos ambientes, sí parece que los más atractivos reciben toda la atención, pero esa percepción dura poco”, puntualizó el experto en el podcast Modern Wisdom.

Por qué nuestras preferencias explícitas fallan

El especialista subrayó que existe una brecha entre lo que las personas dicen buscar y lo que realmente eligen tras conocer a alguien. “Las preferencias explícitas suelen diferir de las reveladas una vez que interactuamos realmente”, destacó.

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Las preferencias explícitas sobre el tipo ideal de pareja no predicen las elecciones reales tras conocerse personalmente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, indicó que tanto los atributos físicos como otras cualidades, como la ambición, pierden peso cuando comienza la interacción. “Hombres y mujeres pueden declarar que buscan cosas distintas, pero al conocerse en persona esas diferencias se diluyen y aparece la compatibilidad como aspecto clave”, explicó.

En ese proceso de interacción sostenida y directa, subrayó Eastwick, es donde comienza a construirse la verdadera compatibilidad, y no en las descripciones de perfil ni en valoraciones superficiales.La importancia del contexto y el trato frecuente

El tiempo compartido cambia sustancialmente la percepción sobre el otro, según el investigador. “En ambientes de convivencia frecuente, como el trabajo o entre amigos, la percepción de atractivo y potencial de pareja se transforma”, explicó.

Eastwick explicó que el efecto
Eastwick explicó que el efecto 'oficina +2' demuestra cómo la exposición diaria cambia la percepción sobre la atracción y las relaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese contexto, Eastwick aludió al conocido efecto de la “oficina +2”, que describe la tendencia a percibir como más atractivos a colegas que se ven a diario con el paso del tiempo.

“Cuando convivimos durante meses o años, el consenso sobre la atracción se diluye: los criterios se vuelven mucho más personales”, señaló. De este modo, la exposición repetida abre oportunidades a personas que tal vez no encajaban inicialmente en el esquema del “tipo ideal”.

Atracción y duración: lo que de verdad importa

La evidencia que presentó Eastwick indica que ni la belleza física ni el llamado “valor de pareja” funcionan como predictores de la satisfacción a largo plazo. Según el experto, el factor verdaderamente determinante es el vínculo emocional y el apoyo mutuo que se construyen con el tiempo.

En línea con esa idea, el especialista en relaciones sostuvo: “El apego, el apoyo genuino y la construcción de una historia compartida son los elementos más determinantes para la estabilidad y la satisfacción”.

Ni la belleza física ni
Ni la belleza física ni el 'valor de pareja' anticipan la satisfacción a largo plazo; el vínculo emocional y el apoyo mutuo resultan clave (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la dinámica cotidiana, añadió, prácticas como la escucha activa, el cuidado diario y la complicidad terminan aportando mucho más que las cualidades visibles en las primeras etapas del vínculo.

Consejos prácticos y sesgos positivos

Para Eastwick, un error frecuente es sobrevalorar los criterios superficiales y subestimar factores como la humildad, la autenticidad y la vulnerabilidad compartida. “No se trata de encontrar a una persona vulnerable, sino de dar con alguien dispuesto a ser vulnerable contigo: estos momentos de apertura son los que marcan la diferencia en el vínculo”, puntualizó.

Recomendó reducir la importancia de los requisitos inflexibles y enfocarse en la capacidad de ofrecer apoyo recíproco y honestidad emocional. También resaltó la llamada “autoidealización de la pareja”, es decir, la tendencia a ver al otro como la mejor opción posible, como un sesgo útil que protege la relación frente a tentaciones o alternativas externas.

Microculturas únicas: el corazón de la relación

Con el paso del tiempo, las parejas felices crean universos propios: chistes internos, rituales y referencias que solo tienen sentido para ellos.

Estas microculturas otorgan identidad a la pareja y refuerzan el lazo ante la rutina y las adversidades. En definitiva, la singularidad de una relación surge de esa complicidad y las experiencias compartidas día a día.